«Hemos traído un Shakespeare 'puesto' de esteroides»

«Hemos traído un Shakespeare 'puesto' de esteroides»

Christopher Geitz presenta en Olmedo Clásico 'Otro sueño de una noche de verano', versión libérrima de la obra firmada por el bardo de Avon

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Por difícil que pueda parecer, el objetivo que se ha fijado el tándem formado por Manuel Luna y Christopher Geitz es tan real como aparentemente inalcanzable: crear una parodia a partir de algo que ya es una comedia. Aún más que eso: frente a la disyuntiva tradicional de los dramaturgos y libretistas que se ven haciendo equilibrismos entre su propia visión artística y el respeto absoluto al texto original, el dúo ha abrazo una especie de caos nihilista que parece que les funciona bien. «Hemos traído un Shakespeare 'puesto' de esteroides», afirma Geitz, cuyo 'Otro sueño de una noche de verano' funciona como obra de clausura en esta decimocuarta edición del Festival de Teatro Olmedo Clásico.

A Geitz no le gusta pensar que la suya es una (otra) «versión de Shakespeare»; en lugar de eso, prefiere verlo como una parodia aderezada con un ritmo mucho más moderno y con una libertad más acorde a los tiempos actuales. Con todo, no resiste la tentación de introducir, a lo largo de sus ochenta minutos de duración; guiños, referencias y sutiles homenajes a otros clásicos del bardo de Avon reconocibles para el gran público, como 'Romeo y Julieta', 'Hamlet' o 'Como gustéis'. «Manny [Manuel Luna] ha escrito la versión original que da pie a este trabajo, añadiendo bromas, canciones y novedades con todo tipo de humor, incluso físico», explica el dramaturgo.

Con una versión densa y llena de diversión, 'Otro sueño de una noche de verano' prescinde de Oberón y Titania, a los que sustituye por los dioses de la mitología griega Apolo y Artemisa, y, de un modo que quizá suponga el principal riesgo de esta obra, se libra del personaje de Nick Bottom, un actor dentro de la obra cuya cabeza resulta sustituida por la de un burro (encantamiento del hada Puck) y enamora a la reina Titania: «Haremos un guiño consciente para evidenciar su ausencia», adelanta Geitz, quien mantiene el paralelogramo amoroso entre los otros protagonistas: Demetrio, Lisandro, Hermia y Elena.

«Que la obra tuviera estructura de comedia nos ha ayudado muchísimo», asevera el director: «Siempre estamos poniendo un poco de pose de Shakespeare, de repente queremos hacerlo todo más shakesperiano y de pronto resolvemos hacerlo al revés, quitarle todo... Ese choque quiere coger desprevenido al público, que ve cómo la obra va de un lado a otro y aunque no puede saber qué es lo que va a ocurrir se siente muy implicado en el desarrollo».

Calificándola como una representación con «una clase muy digna, absurda, elegante y sin ganas de ofender», Geitz huye del tópico fácil y de las referencias políticas o ancladas en el presente, y se apoya esencialmente en el trabajo de sus intérpretes, esencialmente en el de Carla Pulpón, la actriz que representa el papel de Puck: «No se puede hablar mejor de una persona ni hay quien le haga sombra».

Pero si el trabajo con los actores es lo más fácil, ¿dónde encuentra el director las mayores dificultades? «A la hora de cobrar», bromea: «No, la verdad es que no busco ni encuentro cosas dificiles, no pienso en esa clave. Si hay que hacerlo hay que hacerlo, y si era difícil no me doy cuenta hasta que ya está hecho». A lo largo de seis meses a base de pruebas, cambios, añadidos y borrados, 'Otro sueño de una noche de verano' fue tomando cuerpo y forma sin dejar de renunciar, tampoco, a un cierto margen de improvisación y continua evolución de una representación a otra: «Los cambios más drásticos han sido sobre todo en su faceta musical», apunta Geitz: «son siempre modificaciones muy acertadas que ayudan a mejorar la obra».

También destaca que su método de trabajo no se parece al de ninguno de sus compañeros de gremio: «No solemos hacer como los demás», advierte. «Yo vengo del cine y me pongo nervioso viendo textos, no me gusta mirar el papel ni leer frases ni pensar en ese sentido, preferimos trabajar desde la imaginación, que es como se hallan cosas nuevas». Afirma que del mismo modo crea Luna, quien «ha llegado a escribir monólogos desde el teléfono el día de la función».

Un tándem de éxito

La dupla compuesta por Manuel Luna y Christopher Geitz ya ha dado antes frutos. En 'Eris Kallisti', donde ya trabajaban con Lydia Gervás (Artemisa en 'Otro sueño de una noche de verano' y coautora de las letras de ciertas canciones en la obra) y Eliya Shenhav (Hermia), vuelven a aplicar su tono de comedia a un clásico, esta vez mitológico: las diosas griegas Hera, Atenea y Afrodita rememoran el célebre episodio de la manzana de la discordia, que el príncipe Paris concediera a quien consideró la más hermosa de las tres (la tercera), y cuya decisión propició el enamoramiento y rapto de Helena y, en consecuencia, la legendaria Guerra de Troya.

Geitz y Luna volvieron a trabajar juntos en 'Soga Sudoku', un espectáculo de Microteatro por Dinero que el primero recuerda como una experiencia «muy estresante», dadas las claustrofóbicas referencias de este tipo de espectáculos: obras de quince minutos para quince espectadores en recintos inferiores a quince metros cuadrados.