Edu Soto: «Siento que la vida es muy corta para tantísimas cosas que se pueden hacer»

Edu Soto, en cuatro de sus múltiples facetas: actor de teatro, de musical, cocinero y cantante. /El Norte
Edu Soto, en cuatro de sus múltiples facetas: actor de teatro, de musical, cocinero y cantante. / El Norte

El polifacético artista, rey de la improvisación, visita este sábado el Teatro Carrión con su espectáculo 'Más vale solo que ciento volando', un mes antes de regresar con su banda DelaRoom en concierto

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Tiene casi tantas caras como años de profesión, de forma que el tiempo ha ido sepultando personajes tan personales como Mario Olivetti, el Neng de Castefa o Miguel Chiclé. Con el mandil ya aparcado y la gran pantalla esperando a la vuelta de la esquina -rodará en julio y agosto en Madrid la película 'Los Rodríguez', de Paco Arango-, la vida de Edu Soto (Barcelona, 1978) se vuelca ahora en la música -con nueva banda, DelaRoom, que estará en Conexión Valladolid el 16 de junio- y en el monólogo teatralizado que llega este sábado al Teatro Carrión ('Más vale solo que ciento volando', a partir de las 21:00 horas).

Algo tan improvisado como el propio Edu Soto...

–No es un monólogo al uso tipo club de la comedias, sino uno en el que hago personajes, coreografías absurdas, canto,... hago un poco de todo.

Se ha convertido en el mundillo en el rey de la improvisación.

–Sí, la gente me ubica mucho en la improvisación y es un terreno en el que me muevo muy bien y me siento cómodo. Es mi seña de identidad y por lo tanto algo de lo que no me puedo despegar. Se puede decir que mi vida está ligada a la improvisación, de hecho mis músculos están ya entrenados en este campo. No te digo más que voy a empezar un programa de Arturo Valls en Antena 3 que se llama 'Improvisando'.

Al final cantes, bailes o hagas un monólogo, de lo que se trata es de hacer reír al público, algo que se nos está olvidando con tanto ofendido como hay hoy por metro cuadrado.

–No se nos ha olvidado, el problema es que cuando uno se ríe de alguien y tú no te sientes afín a ese alguien te partes la caja, pero cuando te sientes identificado con ese alguien es cuando te quejas y surge esa denuncia social que tan rápida llega ahora a través de las redes sociales. Hay mucha herramienta para censurar y mucha para opinar, ya sea para lo bueno o para lo malo. Creo que hay que hacerle un poquito de menos caso porque muchas veces es un yo inventado que da su opinión escondido y protegido detrás de un burladero. Se le hace demasiado caso.

«Se le hace demasiado caso a las redes sociales. Creo que hay que hacerle un poquito de menos caso»

Dígame que no se lo piensa tres veces antes de soltar un chiste.

–Pues de repente tienes un pensamiento, lo vas a plasmar, y te sobreviene un segundo en el que te dices a ti mismo: 'Espérate, y explica esto bien que no se va entender'. Pero bueno, nunca he tocado el humor provocador ni he sido ácido o amarillo. Soy de un humor bastante blanco, aunque sí es verdad que hay veces que de manera inocente caes en una parodia de alguien que se puede sentir ofendido. Por eso muchas veces me hago la cobra a mí mismo.

Canta, baila, interpreta, cocina, cose,.... ¡y ahora hasta está aprendiendo a tocar la trompeta! ¿Qué le queda por hacer?

–Buff, me queda mucho, no te creas. Esta vez no me la he llevado porque viajo en tren y ya llevaba la maleta, el portatrajes y las zapatillas de correr como para añadir la trompeta. Pero siento que la vida es muy corta para tantísimas cosas que se pueden hacer. Y hago todo lo que puedo, me gusta aprovechar el tiempo.

Cuénteme por donde le vino lo de la trompeta.

–Viene por Sergio Peris-Mencheta, que me ofreció hace un par de años participar de un espectáculo en el que el protagonista tiene que tocar la trompeta. Así que empecé a practicar. Ese espectáculo luego se pospuso, pero he seguido practicando porque ahora que estoy también con mi banda, DelaRoom, si veo la oportunidad de meter la trompeta estaría muy bien porque para un grupo suena fantástico.

Le noto muy implicado con la música.

–Pues sí. Es algo que ahora mismo me ocupa un porcentaje bastante elevado de mi tiempo y de mi ilusión. He tenido muchas bandas y no había conseguido el entimiento que yo quería encima de un escenario. Con esta formación sí que empiezo a sentir que hago a música que me gusta y expreso las cosas que quiero expresar. Estoy bastante entusiasmado.

D2, La calle de la cruz,... Ha sido partícipe ya de varias bandas, ¿qué tiene ésta de particular que veremos aquí en el Conexión Valladolid en junio?

–Esta tiene un punto folk. Antes intentaba componer influenciado por música que yo escuchaba, y sin embargo ahora el proceso es distinto. Creo que es lo que le ha dado un sello más personal y más real, alejado de otros artistas, gracias en buena parte por el talento del compositor Pablo Méndez. De esta forma, la creatividad es mucho más personal porque cada vez nos entendemos más. Hacemos un concierto bastante atípico, con unos tintes de performance, contando cosas entre canción y canción y dándole un hilo argumental muy interesante.

«La música ocupa hoy un porcentaje elevado de mi tiempo y de mi ilusión. Estoy bastante entusiasmado»

¿Le ayuda su perfil de improvisador nato?

–Sí porque Pablo improvisa una melodía con la guitarra y yo me improviso una melodía con la voz. Soltamos los caballos y que cada uno corra por donde quiera.

Vamos, que está más cerca el Grammy que el Goya.

–¡Nunca se sabe! Lo de los premios es algo que no se sabe muy bien quien te lo da ni por qué. Es algo muy subjetivo. Suena tópico, pero el mejor premio es que la gente vaya a ver lo que haces y le guste. Hay gente muy admirada que nunca ha recibido un premio. Tampoco es una meta.

Para un tío que iba para jugador de baloncesto no está nada mal.

–Para nada. A veces echo la vista atrás y miro el curriculum por añoranza, y veo un camino lleno de florecitas con cosas que nunca pensé que haría. Y lo más importante es que el camino sigue abierto y plagado de proyectos. No me puedo quejar, aunque también me he comido muchos 'noes'.

Hay quien prefiere especializarse y ser el mejor en lo suyo y quiénes optan por hacer medio bien varias cosas, ¿es usted de los segundos?

–Nunca me he querido encerrar en una parcelita, incluso he peleado por tener papeles serios en teatro. De hecho, tengo muchas ganas porque por mucho que te guste las zamburiñas si solo comes zamburiñas llega un momento en que te apetece un lechazo. A mi me gustaría hacer muchas muy bien, y creo mucho en la humildad de aprender rápido cosas que en un principio no sabes hacer.

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