Helena Pimenta: «Mi próximo proyecto será el de la pausa»

Helena Pimenta. /El Norte
Helena Pimenta. / El Norte

La directora de la CNTC lleva a Olmedo Clásico 'Préstame tus palabras'

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Desde los inicios de la Compañía Nacional de Teatro Clásico bajo la batuta de Adolfo Marsillach se ha buscado una forma de trasladar, a base de publicaciones, representaciones y toda clase de actividades, las palabras del Siglo de Oro a los más jóvenes. La trayectoria de Eduardo Vasco al frente de esta misma institución dio a ver, en 2007, a La Joven, que Helena Pimenta también se ha ocupado de comandar, junto a sus otras responsabilidades como directora, en sus últimos ocho años como cabeza visible de la compañía. Ahora, al poco de abandonar el cargo, solo piensa en tratar de descansar (si su propia naturaleza se lo permite), mientras deja para deleite del público aficionado al teatro sus últimas guindas en el camino; entre ellas, el proyecto pedagógico 'Préstame tus palabras', que se exhibe gratuitamente hoy lunes, 15 de julio de 2019, a las 18.00 horas en el Centro de Artes Escénicas de San Pedro, dentro del marco de la XIV edición del Festival de Teatro Olmedo Clásico.

En 'Préstame tus palabras' la quinta promoción de La Joven (dirigidos por Alex Ruiz Pastor bajo la coordinación pedagógica y académica de la propia Pimenta) se dedica a abordar diferentes inquietudes tradicionalmente vinculadas a la adolescencia y la juventud a partir de fragmentos íntegros de obras no adaptadas a cargo de Lope de Vega y Calderón de la Barca. De entre todos los textos quizá el de mayores lecturas sea el de 'La vida es sueño', de este último, que aborda «la búsqueda de la identidad propia y la independencia personal, la capacidad de ser libre, y las relaciones con los adultos y el mundo exterior», enumeró Pimenta, «en textos que aunque estén escritos con un lenguaje elevado saben llegar siempre rápido a los alumnos».

No es la historia de Segismundo y Rosaura, con todo, la única protagonista en 'Préstame tus palabras': el complejo sobre qué idea tendrá mi entorno de mí se recoge en 'La dama boba'; y la defensa de la dignidad, en 'El alcalde de Zalamea'. Valores que dialogan con dicho espíritu en estos y otros textos coetáneos como 'El desdén, con el desdén', de Agustín Moreto, que se aproxima al aprendizaje del amor «si bien esto es algo que se cultiva durante toda la vida, no solo cuando se es joven». Este espíritu viene a justificar, con creces, el motivo del título 'Préstame tus palabras': «Es como si un joven se acercase a un escritor y le reclamara 'Déjame expresar lo que siento, porque me faltan las palabras: préstamelas'».

Con un proyecto que ya ha recorrido más de setenta institutos, centros y teatros de toda España, esta especie de viaje poético engarza de diferentes maneras (mediante canciones o contrastes entre lo cómico y lo trágico) fragmentos de Lope y Calderón, sustentados por breves intervenciones que explican los significados de los versos, del tipo de lenguaje, del autor y su contexto, de la obra sintetizada o de las formas poéticas empleadas (de la redondilla a la silva): «La experiencia es deliciosa, va acompañada siempre de un debate y es fenomenal ver cómo la gente se interesa por el trabajo y cómo los participantes de La Joven explican cómo lo abordan y en qué consiste», expuso Pimenta.

«Es uno de los proyectos más hermosos de entre los que hacemos, y La Joven tiene varios en su quehacer, pero este además tiene la peculiaridad de que van de localidad en localidad en un autocar pequeño con sus atriles, sus instrumentos y el guion de la mano que no te digo yo que llegue a recordar a La Barraca, pero sí tiene un cierto carácter ambulante». Su pertinencia en el programa de Olmedo Clásico es doble, ya que este también mira sobre el tema de la pedagogía del teatro y la literatura en el aula, a través de las jornadas sobre teatro clásico y educación que se extenderán hasta el día 17, además del novedoso curso para profesores que tendrá lugar hasta el viernes 19.

Final de ciclo

Helena Pimenta se encuentra a punto de abandonar la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con la sensación satisfactoria de que aunque los más grandes del Siglo de Oro (o, al menos, los más reconocidos) sigan siendo Lope de Vega y Calderón de la Barca, «el canon se ha estado ampliando y hemos podido ir descubriendo la belleza de otros autores de esta época». Afirma que ahora solo le preocupa una línea de trabajo futura: «Mi próximo proyecto será el de la pausa», asevera.

«No recuerdo en toda mi vida un momento de pausa, y he acumulado suficiente experiencia chispeante y sólida sobre mi oficio que, aunque hayan pasado ya a lo largo del camino varias cosas en la vida y en la familia, es ahora cuando necesito detenerme», sentenció, si bien con cierta desconfianza: «Aunque para mí pararme me sea casi imposible, debo valorar a dónde quiero ir, con la ilusión de haber vivido una etapa maravillosa y con la disciplina de coger caminos diferentes, que en teatro hay muchos que me atraen lo suficiente como para atenderlos». Su bagaje y su satisfacción por lo vivido se lo dejan claro: «Me van a tener que atar, porque como tenga un escenario delante pienso echarme a correr hacia él».