Goyo Jiménez: «Nunca me había planteado llegar a ser uno de los mejores cómicos de este país»

Goyo Jiménez, vestido como el personaje de cómic Capitán América. /El Norte
Goyo Jiménez, vestido como el personaje de cómic Capitán América. / El Norte

El humorista continúa en el Carrión, con todo vendido, la gira de 'Aiguantulivinamérica 2', que recalará posteriormente en Nueva Zelanda, Australia, Japón y Nueva York, entre otros

ADOLFO P. VEGAValladolid

Goyo Jiménez, el 'experto en asuntos americanos' que nunca ha estado en América (la del Norte) continúa la gira de 'Aiguantulivinamérica 2', la cuál comenzó el año pasado y le esperan destinos internacionales, espectáculo que recalará hoy en el Carrión con el cartel de 'sold out' -todas las entradas vendidas- puesto desde hace tiempo.

-Es usted el segundo cómico, junto con David Navarro, del que tengo conocimiento que deja el Derecho por la comedia.

–Esto es una tradición que viene de los tiempos de Molière. Él era hijo del tapicero real y, aunque quería ser un teatrero, se saco la carrera de Derecho en la Universidad de Orleans, supongo que para calmar los ánimos paternos. Tengo que decir que luego me ha venido muy bien porque soy, más bien, mi propio productor y no solo interpreto los espectáculos, sino que también los produzco. He hecho cine, televisión, radio... y para esta faceta de empresario me ha venido muy bien.

–¿El 'experto en asuntos americanos' ha estado en América?

–Pues eso es lo más bonito: que no he estado nunca (risas). No en Norteamérica, Sudamérica me la he recorrido prácticamente entera. De hecho, hablo de esto en el espectáculo, de que cuando quería ir no tenía posibles y ahora, que los tengo, me da miedo; porque, ¿y si no es la Arcadia feliz que había imaginado?

–¡Claro! Quizá se le cae un mito.

–Efectivamente... es preferible no perder la ingenuidad. Fíjate la sociedad que hemos construido por perderla: nos hemos vuelto todos unos cínicos. No está de más, de vez en cuándo, creer en algo, aunque sepas en el fondo que no es cierto.

«Fíjate la sociedad que hemos construido por perder la ingenuidad: nos hemos vuelto todos unos cínicos»

–'Aiguantulivinamérica' fue un éxito rotundo ¿El segundo volumen va por el mismo camino?

–Yo estaba muy asustado, porque ya sabes lo que pasa con las segundas partes, nunca fueron buenas... y esta primera tenía un nivel de exigencia altísimo, estaba muy trabajada tanto en guión como en interpretación (y que yo estaba bastante más joven, los años pesan). Pero al cabo de este tiempo también he aprendido algunos truquitos, y al final lo que no te da la energía, te lo da la experiencia. Yo llegué acojonado, con perdón, a este estreno y esa sensación no acaba hasta que se ponen en pie a aplaudir. Pero de momento está funcionando muy bien, por donde pasamos es un 'sold out'.

-¿Toma préstamos de la primera parte o es íntegramente novedosa?

-Totalmente nueva. Intento que los espectáculos no tengan que ver con cosas que haya grabado, quizás un guiño, pero en mi opinión es indecente cobrar a alguien por algo que ya ha visto gratis. En este caso, puede haber un guiño o un extra, que hay mucha gente que me lo pide: «vuelve a hacer la primera, que no la he visto, quiero verla íntegra», y en algún momento he hecho un 'bonus track' fuera del espectáculo. El 'show' es una hora y cincuenta minutos completamente nueva.

-Nueva, hasta cierto punto. Sigue basándose en esa utopía americana.

-¡Claro, claro! Nueva en cuanto a contenido, el referente es el mismo: América y ese 'sueño americano' que creo que ellos mismos saben que han perdido y están intentado recuperar. Por eso han votado a Trump -dice con gran carga irónica-.

Hollywood, maquinaria 'romanizadora' estadounidense

–¿Que opinaría un norteamericano si viese su espectáculo?

–Muchos americanos lo han hecho, aquí en España o en Inglaterra, me pasó en Viena también, y les ha gustado mucho. Me sorprende que no habían caído en que todos esos tópicos están presentes en las películas y series de su país. Evidentemente, por comparación, eso chirría con las realidades europeas y de otros países. Entonces, para ellos es revelador verse en los ojos de otro. Supongo que es lo que nos pasaría a nosotros si nos ocurriese lo mismo. Ten en cuenta que, como los españoles somos tan críticos con nosotros mismos, muchas veces no nos identificamos en el cine español. Esto es algo que ha pasado. La realidad que vivíamos era una y el cine español estaba mostrando otras cosas, era más de autor, no un cine basado en una 'realidad real'. Supongo que viene a ser lo mismo, y estoy categorizando, digo cine como podría decir muchas otras cosas. Hay una cosa que está muy clara, lo decía Reagan: «si Hollywood vende, Estados Unidos vende». Es parte de la maquinaria 'romanizadora' de Estados Unidos para convertirnos en 'americanopensantes'.

-Aunque se conoce más su faceta televisiva, usted empezó en teatro ¿Volverá algún día?

-Bueno, yo considero lo que hago una variante del teatro, una no en el sentido estricto. Pero también es cierto que se ha pervertido mucho el alma del teatro. Al teatro le pasa como la ópera, parece que solo es Puccini, Verdi o Wagner y hay mucha más ópera, igual que hay mucho cine o mucho teatro. Pero el problema de este último es que se ha convertido en una especie de acto minoritario, institucionalizado, controlado por las subvenciones, y parece que deja de interesar al gran público. Y yo, al cambiar a este género, he hecho una cosa muy buena y es atraer a un sector que nunca había ido al teatro. Gente joven que descubre este espacio, que averigua se puede ir y que hay muchas variantes y géneros. Me dicen «no entiendo de teatro», pero tampoco entendemos de cine ni de videojuegos y los usamos.

-Efectivamente, cambió de género ¿De dónde le vino la oportunidad de la comedia?

-La verdad es que de pequeño he usado la comedia para llamar la atención, porque soy el clásico 'mierdecita' que tiene que ser el centro de atención en su casa en todo momento. Desde casa venía haciendo el tonto y aquí sigo, y hay unos cuántos como yo (risas). Es curioso porque nunca pensé que iba a ser esto, que iba a ser humorista, yo estaba en otras tesituras. Es una cosa que nunca he dejado de hacer, pero no pensé que fuera a vivir de esto, y más tan holgadamente como vivo y con este éxito social. Bienvenido sea, porque el público es soberano, y si le gusta esto le doy lo que quiere, no me gusta imponerle nada.

«Me gustaría mucho volver a actuar con José Mota, me lo paso muy bien con él»

–Entonces, ¿nunca pensó llegar a ser uno de los mejores cómicos de este país?

–No me lo había planteado nunca, la verdad. No he tenido vocación, yo he querido hacer otra serie de cosas, no me imaginaba a mí mismo como cómico, pero creo que está muy bien esto. Además creo que es una filosofía de vida que puede ayudar mucho a que la gente no se agobie. Veo jóvenes que no tienen claro lo que quieren ser y yo digo «tranquilo, ya vendrá a los treinta, a los cuarenta o a los cincuenta». Y, lo más curioso, aunque no imaginé que iba a dedicarme a la comedia, llevo toda la vida formándome para ello sin saberlo. He sido director de teatro, actor, productor, escritor, iluminador... he ido aprendiendo lo suficiente de este oficio para realizarlo, finalmente, de la forma en la que lo hago, un 'one man show'. Muchas veces creemos que somos dueños de nuestro destino y no es cierto. Es bonito, en mi opinión.

-Y la pregunta más importante: ¿Volverá Nemesio Tornero, el Capitán Fanega, a las andadas?

-(Risas) Pues mira, hace un tiempo hablé con Mota y nos lo planteamos. «Te podrías pasar por el programa y hacíamos un especial, un homenaje y tal», me decía. Me encantaría, pero es cierto que las agendas mandan ¡Ojalá la gente supiese la cantidad de follones en los que estoy metido! Prácticamente no tengo días libres a la semana. Lo compenso con que a mí me gusta mucho mi trabajo, disfruto mucho haciéndolo y no necesito un tiempo libre en el que realizar un hobby porque mi trabajo es mi hobby. Pero, en fin, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda (risas), me encantaría recuperar a Nemesio Tornero porque le tengo mucho cariño. Además, yo escribí esa sección, soy el padre de todos los bichos que salían ahí y me gustaría rescatarlos y, sobre todo, volver a actuar con Mota, que me lo paso súper bien con él.

 

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