Flema británica en la Academia de Cine

Yvonne Blake recoge el Goya al Mejor Vestuario por 'El Puente de San Luis Rey' en 2005./
Yvonne Blake recoge el Goya al Mejor Vestuario por 'El Puente de San Luis Rey' en 2005.

La nueva presidenta, Yvonne Blake, trata de poner orden en una institución que lleva años librando batallas tanto internas como externas

ROSARIO GONZÁLEZMadrid

"Querida Ana, con este premio queremos decirte lo más que te queremos". Con estas palabras, errata ingenua incluida y pronunciadas con un marcado acento británico, la nueva presidenta de la Academia de Cine daba paso a la galardonada con el Goya de Honor de este año, la artista Ana Belén, en uno de sus primeros actos desde que asumiera el pasado mes de octubre la presidencia de una institución marcada por las turbulencias de los últimos años.

La figurinista Yvonne Blake (Mánchester, 1940) -ganadora de cuatro premios Goya y un Oscar por sus diseños de vestuario en películas emblemáticas y que ha vestido a personajes como Audrey Hepburn, Sofía Loren, Marlon Brando o Al Pacino-, encabezaba la única candidatura -al menos la única que cumplía los requisitos- para dirigir la institución, que eligió junto a ella una terna presidencial completada con el director y guionista Mariano Barroso y la actriz Nora Navas, como vicepresidente primero y segunda respectivamente.

Las elecciones llegaban tras un nuevo cisma en la institución: la dimisión del actor Antonio Resines el 13 de julio, una decisión "irrevocable" a la que también se sumó el vicepresidente, Edmon Roch. Ambos justificaron su decisión en las "serias discrepancias con parte de la junta directiva", una situación que, según denunciaron, "imposibilitó el trabajo diario de la terna presidencial en la institución".

Aunque el foco de la polémica se posó en ellos, su salida se sumaba a la renuncia de la cineasta Gracia Querejeta, que un mes antes adujo "incompatibilidad" profesional para abandonar la vicepresidencia, y a la del director Emilio Martínez-Lázaro, que ejercía como vocal de la comisión de dirección y que alegó igualmente "motivos laborales" para hacerse a un lado apenas unas horas antes del anuncio de Resines.

Unos Goya «austeros»

Tras su salida, Blake asumió la presidencia en funciones, mientras que la directora de cine Judith Colell se convirtió en vicepresidenta interina. La figurinista trató de apagar el incendio iniciado por Resines sobre el funcionamiento de la institución, recordando que el presidente tiene la obligación de consultar "absolutamente todo" puesto que "trabajan para la Junta" y defendió una institución basada, según sus palabras, en la "democracia" y la "transparencia".

Precisamente, su propuesta para la nueva Academia bajo su mandato se cimenta en "la transparencia, la modernidad y la renovación", tratando de atraer "sangre joven" a la institución. También hizo hincapié en la "extravagancia" y el poco cuidado con los gastos de sus predecesores, por lo que se marcó como objetivo evitar el derroche en la celebración de la gala de los premios Goya, el evento principal que organiza la institución. En este sentido, Blake ya ha anticipado una celebración "más austera y elegante" que en anteriores ediciones, con un "presupuesto un poco menor" pero "igual de bonita y maravillosa". Incluso algo más "fresca", "diferente" y "rápida", según se animó a avanzar la presidenta.

Cadena de dimisiones

Sin embargo, la salida de Resines no fue un hecho aislado en una institución que lleva años librando batallas tanto internas como externas, agitada por la nueva ley del cine, en vigor desde diciembre de 2015, que concede ayudas por anticipado y en varias fases, con un máximo de 1,4 millones de euros por proyecto.

Antonio Resines llegó a la presidencia tras la dimisión de Enrique González-Macho. Como ha sucedido ahora con Yvonne Blake, el actor fue el único candidato a la presidencia, cargo que asumía en funciones tras la dimisión del productor y distribuidor en febrero de 2015. Resines fue ratificado como presidente el 10 de mayo de 2015 y señaló entonces que su línea de actuación sería de "continuidad" con el programa de González-Macho, destacando como objetivos la lucha contra la piratería, acometer la Memoria del Cine Español y la creación de la Fundación de la Academia del Cine para dar asistencia a la gente del cine "con problemas".

González-Macho, 'Ley Sinde' y fraude en taquilla

Pero también la llegada de González-Macho a la presidencia se produjo por la dimisión de su predecesor en el cargo, Álex de la Iglesia, quien decidió abandonar la institución por sus discrepancias con la 'Ley Sinde' de la entonces ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, y a la sazón presidenta de la Academia entre 2006 y 2009. Tras la salida de De la Iglesia, González-Macho expresó su apoyo a la polémica ley, aunque defendió que el papel de la institución no debía ser político.

El productor se mostró muy crítico con el modelo de cine en España, que consideraba "obsoleto" y cargó también contra la "función parasitaria" de internet. González-Macho permaneció en el cargo hasta el 24 de mayo de 2014, cuando alegó motivos "estrictamente personales" para justificar su renuncia. Meses después se conocía que el expresidente era uno de los investigados por presunto fraude en la taquilla, un caso en el que ha sido condenado recientemente el productor Gervasio Iglesias -respondable de éxitos como 'La isla mínima', 'Grupo 7', o 'El hombre de las mil caras'- por inflar las cifras de taquilla simulando pases matinales en cines propiedad de Alta Films, la empresa de González-Macho.

 

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