Iván Martín, director de la Sinfónica de Burgos

«Acepté dirigir la OSBu con la condición de que hubiera invitados mejores que yo»

El pianista y director Iván Martín. /Gabriel Villamil
El pianista y director Iván Martín. / Gabriel Villamil

El pianista canario será la batuta titular de la orquesta burgalesa durante las próximas dos temporadas

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Pianista que comenzó dirigiendo desde el teclado repertorio clásico, Iván Martín (Las Palmas de Gran Canaria, 1978) se estrena la próxima temporada como director titular al frente de la Orquesta Sinfónica de Burgos (OSBu). Sin el amparo del instrumento rey, cogerá la batuta que deja Javier Castro, quien ocupó ese podio desde que el origen de la sinfónica en 2005.

«Es una orquesta que conozco mucho, que he seguido desde sus inicios y con la que toqué en 2017, en la clausura de la temporada. Entonces estaban sin director ya que Javier quería abordar otros proyectos y me propusieron ser titular. Siempre he tenido muy buena química con ellos. Les pedí que me dejaran pensarlo dos semanas y puse algunas condiciones: que dirigiría solo un número determinado de programas, que habría directores invitados mejores que yo y que firmaría por dos o tres temporadas, y después consideraríamos la experiencia para seguir o no», explica el músico que anda de gira europea. «No creo en las titularidades largas, es bueno que el idilio no se eternice».

Martín ya se ha bregado en un proyecto orquestal camerístico como es el Galdós Ensemble, que nació en 2011. «Eso también me animó porque en ambos casos abordaré repertorio similar, para distinto número de músicos. Me siento más un concertador que un director». En cuanto a la línea de trabajo, seguirá la trayectoria marcada por Castro. «La OSBu es un orquesta pequeña (de 50 a 60 músicos), no está creada para el sinfonismo del XIX, no haremos Mahler, ni Bruckner, ni Wagner. Nos dedicaremos al clasicismo, al romanticismo y a la música española del siglo XX, repertorio que construye el sonido y el público de una orquesta».

Mozart, Haydn o Beethoven son compositores que «no suelen estar en las temporadas de las sinfónicas grandes». Por eso Martín descarta que compitan con programaciones cercanas como la de su querida Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL). «Son propuestas complementarias. No cubrimos ningún hueco, no entramos en conflicto ni por músicos ni por repertorio». Precisamente varios profesores de la Sinfónica regional hacen colaboraciones y refuerzos con la OSBu.

Chopin, «difícil de combinar»

Nacida en 2005 por el impulso de jóvenes músicos burgaleses, la OSBu es la continuación de otra que hubo en dicha capital en los años cuarenta en cuyo podio trabajaron Rafael Frühbeck de Burgos o Carmelo Alonso Bernaola. Apoyada por el Ayuntamiento, la OSBu quiere mantener la relación con un público muy fiel a un nivel de excelencia similar. Iván Martín ha puesto su agenda al servicio del proyecto y contará con directores y solistas de primer nivel sobre los que no puede adelantar mucho «porque se presentará la programación a comienzos de septiembre». Sí confirma ya un concierto con Ainhoa Arteta para diciembre, con el apoyo de la Fundación Caja de Burgos.

La Sinfónica burgalesa comenzó trabajando en el Teatro Principal y ahora tiene su sede en el auditorio Fórum Evolución.

Iván Martín considera que «ya ha llegado el momento de que el trabajo de la OSBu se conozca fuera y estamos considerando algunas salidas a Madrid, Andalucía o Valencia». En cuanto al ámbito internacional, también está moviendo sus contactos en Centroeuropa, en Japón y China. Además de cerrar la temporada 2018/2019, ya trabajan en la que se será su segunda temporada como titular. Sobre si tocará en Burgos, el pianista asegura que «no quiero cansarles, he tocado hace poco, así que en esta primera temporada solo dirigiré».

Y en medio, avión a Salzburgo para llevar a la ciudad de Mozart un recital que une a Chopin con aquel. «La relación Chopin y otros compositores es problemática. Tiene referencias del clasicismo y siente empatía con Bach, Haydn, Mozart, menos con Beethoven. Y luego hay que esperar a Debussy, quien recoge el testigo estético de Chopin y lo desarrolla desde el impresionismo». El camino pianístico de Iván, que ha viajado hacia atrás en el tiempo en los últimos años, está muy ligado sin embargo al compositor polaco. «Viví cinco años al lado de su casa en la Cartuja de Valldesmossa. Y trabajé con dos profesores polacos». Lo que más le gusta de este recital es «poder tocar las cuatro 'Baladas', que fueron compuestas en distintos momentos de su vida y eso permite en el mismo concierto ver la evolución de su estilo». Fue músico residente en el auditorio Miguel Delibes y a él volverá la próxima temporada en mayo para interpretar dos conciertos de Mozart a las órdenes de Reinhard Goebel. En 2016 tocó junto a Christian Zacharias, también director y pianista, el 'Concierto para dos pianos' del mismo compositor junto a la OSCyL.

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