La actriz Constanza Aguirre, vencedora del Concurso de Relatos Café Compás de Valladolid

Los premiados posan con los organizadores del concurso/R. JIMÉNEZ
Los premiados posan con los organizadores del concurso / R. JIMÉNEZ

María Dominguez de Paz y Fernando de Lera ganan los accésit con dos cuentos 'noir'

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Si el lema de los XXII Premios de Relato Café Compás rezaba 'Una cerveza, por favor', parecía obvio que el grueso de los relatos presentados (361 según cifras de la organización, cincuenta más que en la edición previa) se vertebraría en torno a las anécdotas de un bar que, de día o de noche, pasan indefectiblemente por la vida de todo escritor y que, casi inquebrantablemente, vuelca con más o menos distancia autobiográfica en cualquier texto literario ambientado en la contemporaneidad. El caso de la actriz Constanza Aguirre es, así, arquetípico, ya que toma distancia y a la vez se acerca a la figura de su padre con el relato ganador, titulado igual que este lema ('Una cerveza, por favor') y que supone el segundo éxito del año de esta chilena afincada en Barcelona en un certamen literario de Valladolid, tras resultar finalista en el concurso organizado por el centro Buendía 'En un lugar de la panza'.

«Me quedé bastante en shock, ha sido una noticia bastante emocionante», confiesa Aguirre, cuya pasión literaria también alcanza a su experiencia sobre las tablas tras protagonizar una versión teatral del clásico de Manuel Puig 'Boquitas pintadas'. El texto ganador de esta edición del Café Compás supone una «especie de homenaje» a su propio padre, fallecido el año pasado y quien, aunque «nada tiene que ver» con el personaje retratado en el cuento, sí que inspira el relato de una niña que rememora todos los ánimos que le diera su progenitor para perseguir su sueño de ser actriz:

«Es un homenaje a toda esa fuerza que él me dio, a cómo me enseñó a no rendirme», explica la autora, quien paradójicamente ha abandonado ahora el teatro para dedicarse a la escritura: «Me quedé sin esa pasión y sin dónde volcar mis ganas de comunicar, la literatura fue como volver a empezar, vibrar como cuando estaba en escena», afirma. La autora ha estado buscando su voz en la escritura y se siente lo suficientemente envalentonada como para lanzarse ya a publicar en la editorial de una amiga de Chile: «Esto solo se consigue desde el deseo, sin presiones, con la ilusión como motor», asevera.

Si bien su premio, que asciende a 1500 euros y una escultura de Daniel Serna y serigrafía de Daniel Carrascal Platero, abandonará Castilla y León; en Valladolid se han quedado los dos accésit, de 500 y 300 euros respectivamente, y serigrafía incluida. El primero ha ido a parar a María Domínguez de Paz, bibliotecaria en la Facultad de Económicas de la UVa, que construye en 'Biondetta' una historia con tintes 'noir', «inspirada en el cine clásico de los años cuarenta» y que, con el mundillo del hampa y los gángsters como telón de fondo, se permite un hábil juego de palabras en su título ('rubia', en italiano, en alusión a la típica 'femme fatale' y a la cerveza del lema del concurso): «Ha sido una sorpresa muy agradable», afirma quien ya fue finalista en la edición de 2015. El tercer premiado, Fernando de Lera, también escritor por afición, opta por una historia 'noir' de redención en 'Bronco', sobre un exconvicto que trata de reinsertarse en una sociedad muy cambiada tras 25 años en prisión.