Rafael Santandreu: «Todos estamos un poco locos»

Fernando Conde y Rafael Santandreu, durante la conferencia./Alberto Mingueza
Fernando Conde y Rafael Santandreu, durante la conferencia. / Alberto Mingueza

El psicólogo protagonizó el martes una nueva sesión del Aula de Cultura en el Teatro Calderón

SAMUEL REGUEIRAValladolid

Tras el éxito editorial que supuso 'El arte de no amargarse la vida', refrendado por posteriores publicaciones como 'Las gafas de la felicidad', 'Ser feliz en Alaska' y, ahora, 'No es tan terrible', el psicólogo Rafael Santandreu continúa en su senda de soluciones fáciles y asequibles a problemáticas complejas, que esencialmente condensan que, para ser felices, las personas deben permitírselo, dejar de activar la queja y que no penda ese estado de conseguir pareja o trabajo. Con estas premisas, el divulgador protagonizó una nueva entrega del Aula de Cultura de El Norte de Castilla el pasado martes, con un lleno absoluto de la Sala Delibes del Teatro Calderón en un nuevo acto posible gracias al patrocinio de la Fundación Obra Social La Caixa y la colaboración de la Junta de Castilla y León.

«La psicología cognitiva consiste en hacerse con unos principios filosóficos históricos que han tenido siempre las personas más fuertes». En eso consiste su particular definición de esta rama científica, un trabajo en el que, como demuestra la publicación de sus sucesivas obras, «siempre se puede profundizar más; quien me lee lo sabe y se ha convertido en un practicante de esta psicología». La mejor plataforma, insistió, son «los pacientes y los trastornos como la depresión aguda o el TOC, porque el estudio de por qué caemos en esas situaciones tan raras nos da la respuesta de por qué no podemos ser felices».

Santandreu brinda claves a medida que avanza en sus investigaciones sobre los pensamientos irracionales que les entran a las personas y cómo se enganchan en una conducta compulsiva y obsesiva, como quien frente al miedo del contagio sigue rituales de lavado y limpieza. «La clave está en saber verbalizar aquello que sentimos pero no podemos explicar», apuntó Fernando Conde, director del Aula de Cultura.

'No es tan terrible' defiende que con la proyección del amor se consigue todo, y que los monstruos de la Humanidad como Hitler hubieran podido ser reconducibles con esa proyección, ya que nadie desde la cuna es malo. «La maldad no es congénita ni innata, sino adquirible». Aquí entra en juego uno de los conceptos estrella del psicólogo, la Aceptación Incondicional de los Demás, un principio que admite polémico.

Para Santandreu, «todos los delincuentes son niños que se han vuelto locos por el camino y se han apartado del designio normal del ser humano, que es ser feliz». Por ello, esa Aceptación –que aunque sea de los Demás también va ligada a uno mismo- consiste «en apartar el mal, entenderlo como una enfermedad y encontrar curas sin situarse uno en posición de rencor». Ejemplifica Estados Unidos como un sistema fracaso, donde la cárcel se concibe como castigo y cada vez hay mayor población penitenciaria, a diferencia de los estados nórdicos, donde el índice de reincidencia es menor porque la prisión es sinónimo de reinserción.

Santandreu también quiso opinar sobre la reacción ante la sentencia contra La Manada («No podemos asumir el papel de los jueces y condenar sin tener acceso a las pruebas») y los nacionalismos («Tanto en el catalán como en el español hay aspectos de supremacía, racismo y locura»). Preguntado por el recurrente uso del término 'locura' en sentido aparentemente peyorativo y como rápida respuesta a algo de difícil solución, el psicólogo admitió que puede entenderse como «una forma de huir de la indagación y el análisis», pero apeló a su profesionalidad señalando que «todos tenemos una cierta locura, que se puede analizar y resolver; y por eso hay que saber coger todo lo bueno que tiene cada persona, y esquivar esa otra parte locuela».

 

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