«La poesía es una mirada al mundo que se lleva desde que se nace»

Francisco Javier Expósito, en el Aula de Cultura. /Henar Sastre
Francisco Javier Expósito, en el Aula de Cultura. / Henar Sastre

Francisco Javier Expósito halla en el interior de cada persona el verdadero «Santo Lugar»

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRA Valladolid

En '¡Somos Tierra Santa! La paz de Melville', Francisco Javier Expósito escribe sobre su viaje a Tierra Santa y esa catarsis, esa sensación de purificación que, como a él, también empapara a un grande de las letras: Herman Melville, autor de obras de indiscutida relevancia como 'Bartleby el escribiente', 'Billy Budd' o, por encima de todas ellas, la colosal 'Moby Dick'. El libro de Expósito se presentó ayer en Valladolid, en la Sala Experimental Fernando Urdiales del Teatro Zorrilla, dentro de un acto con presencia del autor, en el marco de actividades del Aula de Cultura de El Norte de Castilla, patrocinada por Obra Social laCaixa y que cuenta con la colaboración de la Junta de Castilla y León.

La presentación estuvo prologada por Fernando Conde, director del Aula de Cultura, que incidió en el peso de la poesía que tiene cualquier texto de Expósito, «incluso los escritos en prosa». El encuentro estuvo conducido por Carlos Aganzo, director de Relaciones Institucionales de El Norte, de inquietudes poéticas y viajes a Tierra Santa análogos, que subrayó el peso histórico de la obra de Melville, en especial de su poesía, tan olvidada como su autor cerca del final de sus días.

«Melville es un ser torturado, de batallas campales; entre lo salvaje y lo civilizado, entre el bien y el mal, entre lo masculino y lo femenino», enumeró Expósito, quien se esforzó a lo largo del acto en remarcar la importancia de la vida del autor en su obra, y viceversa. «Fue alguien que sufrió mucho», recuerda de quien perdió a su padre, a su hermano y a sus dos hijos, además de a una autoritaria madre en un incendio, «un escritor psicológico cuyas peripecias inciden en sus libros, y a partir de los cuales emprende esta clase de viajes que también influyen en su poesía y en su forma de ver las cosas». Añadió también el autor que «la poesía es una mirada al mundo que se lleva desde que se nace».

El libro de Expósito, confesó su autor, estaba prácticamente completado sin mención alguna a Melville, pero en cuanto apareció la figura del padre de 'Moby Dick' ante sus ojos y empezó a hallar semejanzas, se vio en la tesitura de cambiarlo completamente, sin apenas esfuerzo, «en dos días». «Si en algún momento se puede sentir un nacimiento, es en Monte Carmelo», apuntó Aganzo. Para Expósito, la principal enseñanza que aprendió Melville fue hallar la Tierra Santa en sí mismo: «Creamos a Dios con nuestros actos». Aganzo se mostró de acuerdo: «No hay nada en el lugar que te haga sentir que estás en un sitio sagrado... pero tampoco sales indemne».

«El problema de la sociedad actual es que hemos olvidado considerarnos algo sagrado, no como algo sacral, sino algo relacionado con la belleza y la armonía», concluyó Expósito, quien incluso en los lugares donde se unen tres culturas y religiones (judaísmo, cristianismo e islamismo) es capaz de sumar el budismo.