El empresario Carlos Moro protagoniza el lunes el Aula de Cultura en el Teatro Calderón

El empresario Carlos Moro protagoniza el lunes el Aula de Cultura en el Teatro Calderón
Manuel Laya

La cabeza visible del Grupo Matarromera acaba de publicar 'Pasión por la tierra. Pasión por la empresa', una suerte de memorias empresariales

FERNANDO CONDE

No es país para… empresarios, podría ser el título de una película que explicase al mundo por qué en España es tan difícil serlo y obtener al mismo tiempo el reconocimiento social. No es país. No, al menos, esta España en la que la palabra 'patronal', usada aún por muchos actores sociales (lo de 'actores' tampoco es baladí, visto lo visto), lleva implícita una subliminal pero evidente carga semántica. Emprender una aventura empresarial en España es abonarse conscientemente al anonimato, en el mejor de los casos, o exponerse al desprecio y a la crítica, en la mayoría de ellos. Quizá sea esa una de las razones por las que los grandes empresarios españoles –de los que conocemos el nombre, pero no la cara–, elijan la discreción y el pasar de puntillas mucho más que la búsqueda de ese reconocimiento.

Sin embargo, a veces surgen empresarios contracorriente, personas dispuestas a dar la cara –además del nombre– y, en un alarde de valentía, contar cómo han llegado donde han llegado. Uno de esos empresarios es sin duda el vallisoletano Carlos Moro. Un hombre hecho en sí mismo más que a sí mismo. Carlos Moro es un buen alumno de aquel Henri Fayol que aseveraba que en la cadena de mando de una empresa hay cinco funciones básicas: planear, organizar, dirigir, coordinar y controlar, de las que la primera y la última no son delegables.

Memorias empresariales

Y con esas mimbres y cuarenta años de carrera como alto funcionario, primero, y como empresario, después, la cabeza visible del Grupo Matarromera acaba de publicar 'Pasión por la tierra. Pasión por la empresa', una suerte de memorias empresariales en las que, por un lado, desgrana el camino que le llevó a convertirse en hombre-empresario a fuerza de pasión, esfuerzo, ilusión, ética, trabajo en equipo, excelencia, autenticidad, honradez (el valor más importante) y ese perejil que nunca ha de faltar en los platos de la vida: un poco de suerte; y en las que, por otro, enumera, a modo de aviso para navegantes –navegantes empresariales en este caso–, las aptitudes y sobre todo las actitudes que ha de tener quien quiera llegar a crear un grupo empresarial con lazos comerciales en setenta países, con más de veinte millones de facturación anuales, con un vino valorado allá por 1995 como el mejor del mundo, con varios premios a la innovación, a la sostenibilidad medioambiental… un grupo empresarial que lo mismo encarta sus vinos en una boda Real que deleita a los pasajeros de compañías aéreas como American Airlines, British Airways o Iberia; o que convierte la esencia de uva en producto cosmético a la par que potenciador de sabores gastronómicos.

Un libro dividido en dos partes complementarias porque la una es causa de la otra. Conceptos de acuñación personal como economía esférica o coherencia comercial forman parte del bagaje que el autor regala al lector, al que se dirige el libro, en una segunda persona admonitoria, como un padre le hablaría a un hijo.

En otras culturas menos mediterráneas –y por ello quizá de mayor cultura empresarial, valga la redundancia– es habitual que hombres de negocios, empresarios e, incluso, grandes directivos se lancen a contar su experiencia vital y profesional, como modelo y espejo para generaciones jóvenes. Pero esto no es frecuente en España. Spain is different!, siempre y hasta en esto.

Por eso quizá sea bueno y necesario ahondar en esa cultura empresarial, en esa cultura de las negocios –cultura en amplio sentido, en cualquier caso– que al fin y al cabo es no sólo el fermento de la riqueza de un país, sino también el termómetro de su pujanza. Y con ese convencimiento el Aula de Cultura de El Norte de Castilla tendrá como invitado a Carlos Moro en su próxima sesión. Una sesión que como es costumbre contará con el patrocinio de Obra Social laCaixa y el apoyo de la Junta de Castilla y León. El encuentro tendrá lugar en la sala Delibes del Teatro Calderón el lunes, a partir de las 20.00 horas..