(Des)peinando canas en el Aula de Cultura de El Norte

Antonio Huertas e Iñaki Ortega./
Antonio Huertas e Iñaki Ortega.

Antonio Huertas e Iñaki Ortega hablarán sobre la generación de las canas, la nueva edad que revolucionará en el futuro el modelo social

FERNANDO CONDEValladolid

Con rotundidad y plena convicción, afirma el empresario Carlos Slim que «en una sociedad del conocimiento postindustrial (como la nuestra), a los 65 años uno está en su plenitud, en su mejor momento profesional». Se podría pensar que se trata de una afirmación interesada o de parte, si tenemos en cuenta que su autor -uno de los hombres más ricos del mundo- cumple con creces la premisa principal (en estos momentos Slim está ya próximo a las ochenta primaveras). Pero lo cierto es que eso que Robert Pogue llama «juvenescencia» es en nuestro tiempo una realidad insoslayable. Hace apenas medio siglo, alguien con cincuenta años a la espalda estaba acercándose al final de sus días. Hoy, se crea o no a Carlos Slim y a Antonio Huertas e Iñaki Ortega que lo citan en su libro 'La revolución de las canas', alguien con medio siglo en el balance vital quizá no haya llegado ni siquiera a la cima de su vida.

Según Huertas, abogado y presidente de la multinacional española Mapfre; e Iñaki Ortega, economista y director de la Deusto Business School, a la tradicional división de la vida en tres etapas (infancia, edad adulta y vejez) hemos de sumarle, fruto de los avances de la medicina, de los modos de vida, de la alimentación y de otros factores varios, una nueva etapa incardinada entre la segunda y la tercera, es decir, entre la edad adulta y la vejez.

Es lo que ellos llaman «la generación de las canas», una suerte de lapso temporal, de unos 15 años, en el que la gente es lo suficientemente madura para haber asimilado experiencias y conocimiento, pero también lo suficientemente joven para seguir creando, emprendiendo y, lo que es más importante, aportando riqueza y valor -económico, pero también humano- a la sociedad. La generación de las canas ha llegado no para peinarlas, sino para desmelenarlas.

Sin embargo, el mundo de la empresa y el mundo laboral no parecen haber sabido adaptarse aún a un hecho que no sólo es una realidad ahora, sino que lo será mucho más en la próxima década. En su ensayo, los autores se plantean, con datos y reflexiones atinadas, la necesidad de generar un nuevo modelo social, laboral y económico que dé cobertura a esta nueva generación, en un escenario en el que el crecimiento vegetativo del primer mundo queda reflejado en esa pirámide invertida en la que el peso y el número de la senectud es mucho mayor que el de la infancia (sirva como dato éste, apuntado en la obra: en el mundo, hoy se venden ya más pañales para ancianos que para niños).

El concepto de vejez, entendido como el momento en el que alguien deja de ser un activo del engranaje social para convertirse en un pasivo del balance económico, está cambiando -y más que va a cambiar-, en los últimos años, a marchas forzadas. Y en este contexto es en el que cada día cobrará más fuerza lo que Huertas y Ortega denominan «ageignomics» o economía del envejecimiento. Es decir, un modelo de economía, tanto de prestación de servicios como de consumo de oferta, basado en la existencia de esa nueva generación de la que nos hablarán, con mayor detalle, los propios autores en una nueva sesión del Aula de Cultura de El Norte de Castilla. La cita será, como siempre con el patrocinio de Obra Social la Caixa y la colaboración de la Junta de Castilla y León, en el Palacio Real (plaza de San Pablo, 2), hoy lunes, 10 de junio, a partir de las 18:30.