Los versos de Guillén petrificados por Chillida, en el Patio Herreriano de Valladolid

Guillén y Chillida, trabajando./
Guillén y Chillida, trabajando.

Dos exposiciones recuerdan la relación del poeta y el escultor en el Museo de Arte Contemporáneo

El Norte
EL NORTEValladolid

Flacos, alargados, casi abstractos ellos mismos, como los conceptos que duermen en sus obras. Jorge Guillén y Eduardo Chillida se encontraron en los setenta y pronto trabajaron juntos. Los versos del vallisoletano se convirtieron en xilografías, inspiraron obras monumentales, ora graníticas, ora de alabastro o hierro, en las manos del escultor donostiarra. El Museo Patio Herreriano rememora esta relación en dos exposiciones parejas en el tiempo. La Capilla del Museo albergará la escultura de granito 'Lo profundo es el aire' y la Sala 9, 'De Chillida a Guillén. Esta es la mano de tu amigo'.

Jorge Guillén era profesor en Harvard cuando en 1971 fue invitado Chillida. Allí comenzó su amistad, materializada creativamente en un libro de artista, 'Más allá'. Este volumen vio la luz en 1973, en París, editado por Maeght. El poema elegido formaba parte del poemario 'Cántico' de Guillén publicado por primera vez en 1936. Dieciséis xilografías realizadas por Chillida acompañan los versos manuscritos por Jorge Guillén.

En la Sala 9 del Museo, contigua a la Capilla, la exposición 'De Chillida a Guillén. Esta es la mano de tu amigo' recoge medio centenar de dibujos y esculturas de manos realizados por Chillida desde 1948. Los dibujos de manos le acompañaron a lo largo de toda su vida, fueron la primera intuición del escultor hacia el verdadero camino del arte, desde el momento en que descubrió que lo esencial en el dibujo no era la representación de la mano en sí misma, si no que la línea era la excusa para observar el espacio, la materia, los pliegues, el límite e incluso el concepto de concavidad. La muestra se acompaña de material documental y de la serie de xilografías 'Más allá'.

Dos homenajes

Años más tarde, Chillida dedicó dos homenajes al poeta. El primero, realizado en hormigón, se encuentra en los jardines del Museo Chillida-Leku, mientras el segundo -en acero- dialoga con los silenciosos muros del convento de San Pablo y San Gregorio de Valladolid (1982). Chillida buscó en los poemas de Guillén una conexión que le permitiera desarrollar sus homenajes y encontró ese nexo de unión en «lo profundo es el aire».

El verso perteneciente al poema 'Más allá' dio título a toda una serie de esculturas denominadas 'Lo profundo es el aire'. Las obras, realizadas en diversos materiales, acero, alabastro o granito, tienen en común la voluntad del artista de penetrar dentro del bloque para comunicar con el espacio. Están además directamente relacionadas con el proyecto de Tindaya en Fuerteventura, la creación de un gran vacío en el corazón de una montaña en diálogo con los elementos y el horizonte inalcanzable, un gran espacio dedicado a la tolerancia.

Chillida escribe que «en ese momento yo estaba haciendo obra en piedra, obras de granito en las que trabajo dentro del granito y no toco el exterior. Este granito viene de la India, lo extraen de las montañas a la antigua usanza, es una piedra muy natural pero muy bien cortada. Esas obras las hice para el poeta Jorge Guillén. Para mí es importante saber cómo siente un poeta como Guillén. Siempre era muy humilde pero muy concreto. Cuando murió decidí hacerle un homenaje. Para mí era importante encontrar un punto de comunicación con él, para el espíritu de la obra. Por eso el nombre de estas obras es 'Lo profundo es el aire'. Habla de ello en uno de sus poemas, me di cuenta de que éste era el lugar en el que Guillén y yo podíamos estar juntos y realicé unas seis obras en piedra para él con ese título».

En otro momento afirma, «cuando le hice un homenaje a Jorge Guillén, primero estuve releyendo toda su obra para tratar de encontrar algún concepto en el que pudiéramos estar en el mismo terreno los dos. Lo encontré en 'Cántico'. En un lugar dice 'Lo profundo es el aire' un concepto perfecto para mí».

Estudiante de arquitectura antes que escultor, la obra de Chillida es, según sus palabras, la de un «arquitecto del vacío». Se interesó por la estructura, por la relación espacial con el entorno, por los materiales que le fueron saliendo al paso en sus viajes y en su tierra. El vínculo entre lo sólido y el vacío, entre el interior y el exterior, le obsesionó hasta convertirse en uno de sus elementos más característicos, además de esa prueba constante entre la superficie tosca y la pulida.

Las exposiciones se podrán visitar hasta el domingo el 3 de marzo de 2019.

 

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