Marcelina Poncela, la pintora rescatada tras un siglo de olvido

Dolores Cid señala la figura de Enrique Jardiel Poncela, en un retrato que hizo Marcelina de sus tres hijos. / Henar Sastre

Dolores Cid, experta en la artista, organiza la primera exposición de esta vallisoletana decimonónica en el MUVA

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

A la sombra de la celebridad de su hijo, el dramaturgo Enrique Jardiel, la historia de Marcelina Poncela se ha había olvidado hasta la investigación de Dolores Cid, quien hizo una tesis sobre esta pintora vallisoletana. Durante cinco años ha estudiado su obra a través de fotografías y ayer hizo realidad su sueño, reunir casi una veintena de cuadros de Marcelina en la exposición que acoge el Museo de la Universidad de Valladolid. 'Marcelina Poncela. Paisajes y personajes (1864-1917)' estará abierta hasta el 12 de abril.

De una casa humilde de la calle Vega, huérfana de madre desde los tres años, a tener obra en las Exposiciones Nacionales desde 1892 a 1915, media una vida de lucha y tesón. Comienza la carrera de Magisterio en la UVA e ingresa en la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, estudios que culminará en Madrid donde vivió con una tía a la muerte de su padre en 1882. Su paleta le acompañará siempre, ya que fue de las pocas mujeres que pintó del natural desde que se integró en la Colonia Artística de Muros, en Asturias. «Es sobre todo una paisajista que evoluciona hacia escenas costumbristas, dentro de las directrices dominantes del momento, el Regionalismo y el Regeneracionismo», explica Dolores Cid.

La acompañaron en la inauguración Antonio Largo, rector de la UVA, y Daniel Villalobos, director del MUVA. Ambos destacaron la justicia de dar a conocer la obra de esta mujer y a la vez, un trabajo de investigación. Las obras reunidas por Dolores Cid proceden del Ayuntamiento de Valladolid, al que la autora envió dos obras en agradecimiento por la pensión recibida, la Academia de la Purísima y colecciones familiares y privadas.

Bodegones, paisajes, mujeres, retratos familiares muestran el dominio técnico de Marcelina que sacó adelante a su familia, trabajó siempre como profesora y sufrió las consecuencias de la militancia política de su marido, Enrique Jardiel. «Era práctica común ofrecer obra a algunas instituciones y ella envió dos cuadros al Ayuntamiento de su ciudad, uno tasado en 400 pesetas y otro de gran formato en 1.100 ('Poesía y realidad'). Se los rechazaron pretextando falta de presupuestos, pero en realidad fue una lucha entre republicanos y socialistas que ganaron los primeros en una votación de 14 frente a 10. Su marido era socialista», cuenta Cid.

La exposición podrá verse hasta el 12 de abril en el edificio Rector Tejerina de la Universidad de Valladolid.