Genovés se cita con Genovés en el Herreriano

Juan Genovés, delante de su estudio de 1975 para 'El abrazo'./Henar Sastre
Juan Genovés, delante de su estudio de 1975 para 'El abrazo'. / Henar Sastre

El artista que pintó la Transición en 'El abrazo' visita la exposición que recorre su trayectoria creativa

José María Cillero
JOSÉ MARÍA CILLEROVALLADOLID

«No me acordaba de haber pintado tanto». Juan Genovés (Valencia, 1930), el observador tímido, sesenta años de producción artística después, sigue recurriendo al sentido del humor para salir airoso de las situaciones comprometidas. Aunque la de ayer no lo era. Lo de ayer fue un reencuentro en Valladolid con una parte de sí mismo, con fragmentos de su arte que un día salieron de sus pinceles, de su estudio, para volar solos.

«Lo hecho ya no cuenta. Cada cuadro que le ocupó del todo el pensamiento y las horas mientras estaba pintándolo se borró cuando se lo llevaron del estudio», tal y como describe Antonio Muñoz Molina en el catálogo de la exposición 'Juan Genovés. La intensidad del silencio', colgada en las salas 3, 4 y 5 del Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano, presentada el 4 de julio y felizmente prorrogada hasta el 4 de noviembre.

¿Se siente el pintor ante el reencuentro con su obra anterior como un padre al recuperar a los hijos que abandonaron el nido? Puede ser, pero la vida sigue. «Ahí os quedáis», les dice Genovés a sus obras más antiguas, las de los 60 y 70, colgadas en la sala 4. «Nunca me ha gustado mirar atrás», reconoce. Y eso que apenas diez minutos antes se ha topado con un cuadro al que había perdido la pista, su 'En torno a la prohibición' (1966), que le compró su colega el irlandés Francis Bacon al año siguiente. «Para estudiarlo, me dijo, porque él nunca había tratado la muchedumbre como tema. Fue muy sonado, porque hasta ese momento, era la primera vez que [el artista fallecido en Madrid en 1992] adquiría obra de otro artista. Sus herederos se desprendieron de él a su muerte», relata.

El recorrido, que para el artista valenciano resulta un ejercicio de comedida nostalgia no exento de sorpresas y autocrítica, para sus acompañantes es un privilegio impagable. Genovés se detiene en 'Bajo arresto', 1973. «Este lienzo es de una época de la que me siento muy orgulloso, pero que no cuajó. Recuerdo una exposición en Nueva York con cuadros de aquella etapa que no tuvo el éxito de ventas previsto. De aquí pasa a 'Desconcierto', 1970, «siempre pensé que este óleo era malo y ahora que lo vuelvo a ver, ya ves, me resulta interesante». «Es que es un buen cuadro, le rebate su hijo Pablo, fotógrafo. «Sí, puede ser», admite el pintor.

El 'sinpa' de 'El abrazo'

Las obras de esta convulsa época en la España de los 70, -detenciones, opresión, confinamiento, manifestaciones, grises-, abocan irremediablemente a su 'El abrazo' (1976), concebido como cartel para reclamar la amnistía de los presos políticos y elevado como icono al altar de la Transición, que hoy cuelga de las paredes del Congreso de los Diputados, tras 40 años de olvido en los almacenes del Reina Sofía.

«Ahora por fin lo han puesto en un sitio noble, pero al principio estaba como escondido», se lamenta el artista, que recuerda cómo Felipe Garín, director general de Bellas Artes durante la presidencia de Adolfo Suárez, se puso en contacto con él para localizar el lienzo, que el Gobierno de entonces consideraba un símbolo de aquel momento. «Lo había comprado un coleccionista de Chicago», que aceptó canjearlo por otro cuadro de esa misma época, más grande, en una transacción llevada a cabo por los responsables de Marlborough, la galería que representa a Genovés desde sus inicios profesionales.

Por cierto, ya se ha contado, aunque no deja de tener su aquel como ¿indeseable? metáfora de la Transición. En la operación rescatar 'El abrazo' para convertirlo en símbolo de la España reconciliada, Marlborough jamás recuperó lo invertido al entregar al coleccionista de la Ciudad del Viento un cuadro para hacerse con el otro y ponerlo en manos del Estado español. Lo que viene a ser un 'sinpa' de arte contemporáneo.

De todo esto habla la comitiva que acompaña al artista en su recorrido por la exposición cuando aparece colgado en la sala 4 un estudio de 1975 de 'El abrazo' (foto principal de esta página), que no acabó de convencer a Genovés en su día.

-¿Entonces no quedó satisfecho. Ahora le gusta más?

-Hombre, pues no. Ni me gusta ahora ni me gustó entonces, la prueba es que pinté otra cosa.

En la sala 5 se exhibe la obra más reciente de Genovés. Alguna, tan de última hornada como 'Tempo', de 2018, de la que el valenciano tiene un recuerdo más que presente. «Anda que no hemos peleado tú yo, majo», le espeta el pintor a un enorme lienzo que preside la pared norte de la sala, pero el reproche nace de la paz íntima que el artista ha alcanzado tras seis decenios de arte, en los que no faltó el compromiso, la lucha por la libertad y el miedo, que solo superó pintando.

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