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Julián Espegel anima a los estudiantes a arriesgar si tienen una buena idea

Julián Espegel, de Prosol, en El Norte de Castilla. /
Julián Espegel, de Prosol, en El Norte de Castilla.

El empresario palentino cree que los momentos de crisis son «fantásticos» para los emprendedores

ANTONIO G. ENCINAS

Tuvo que acostumbrarse a cobrar cinco veces menos de lo que ganaba como directivo, y pasar del cochazo de empresa a conducir una Citroen Berlingo, una pequeña furgoneta. «Pasé de la noche a la mañana a ganar cinco veces menos. Al día siguiente de salir de la empresa me compré una Berlingo, y con ella estuve bastantes años. Cuando llevábamos un tiempo, muchos trabajadores tenían mucho mejor coche que yo», recuerda ahora, de nuevo con un buen coche, Julián Espegel, empresario palentino que lleva las riendas de Prosol y FastDrinks.

Fue el primer protagonistas de las videocharlas del programa StartInnova, auspiciado por El Norte de Castilla y destinado a los estudiantes de Bachillerato y FP. «Características de la persona emprendedora», se titulaba este primer encuentro digital empresa-estudiantes. Y Espegel dejó muchas claves a este respecto.Por ejemplo, si no te atrae el riesgo, no tienes espíritu emprendedor. «Cuando uno está convencido de que su proyecto es el mejor, no hay miedo.Pasas malas noches por otras cosas, porque se retrasan ingresos, por ejemplo. Pero miedo no. Hay que tener cierto componente de riesgo en tu personalidad», explicó.

Y, eso es buena noticia, no hay que ser perfecto. «Para ser empresario no hace falta ser perfecto. Pero a las imperfecciones hay que sacarles el lado positivo.Ver oportunidades donde otros ven dificultades. Por eso este momento de crisis es fantástico para los emprendedores», animó Espegel. Eso sí, no vale solo con tener una idea. «Todos tenemos muchas ideas», resumió gráficamente. Para que una de esas ideas llegue a cuajar, hace falta mucho trabajo previo. Y financiación, claro, aunque eso, según Espegel, es lo de menos si todo lo demás está claro y bien trabajado.

«Es muy importante partir primero de una idea filosófica. Luego ya hay que llevarla a la práctica, y para eso hay que ser muy trabajador. Todos tenemos ideas, pero cuando te sientas delante del papel en blanco te das cuenta de todos los fallos, de las cosas que no sabes y que hay que planificar», asevera Espegel. Después llega la hora de exponer el plan de negocio a los inversores. «El plan de negocio es fundamental. El nuestro tenía quince folios, pero lo tenía todo». Debe tenerlo, porque con él hay que acudir a los inversores y convencerles de que pongan su dinero. «Hicimos más de doscientas entrevistas para encontrar inversores, y unos setenta decidieron apoyarnos». Y con todo y con eso, en su caso no consiguieron todo el dinero necesario. «Lo pusimos en marcha con menos recursos y ajustamos el plan a lo que teníamos. Como funcionó bien, en 2004 hicimos una ampliación».

«Es muy importante no ponerse vallas a la hora de emprender, tener la mente libre para pensar en lo imposible.Luego el análisis te irá llevando a lo realizable», concluye.

Y advierte de una serie de realidades que viven quienes se lanzan a emprender un negocio. «No todas las empresas que se crean continúan a partir del primer año», para empezar. Pero ojo. «Es mucho más difícil crecer que empezar». Y para empezar hay que tener, por tanto, ese espíritu de riesgo que Espegel busca en los futuros empresarios.

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