Educación detectó 82 casos de ciberacoso escolar en Castilla y León

Educación detectó 82 casos de ciberacoso escolar en Castilla y León

Miguel Vega, director general de política educativa de la Junta, reclama la «solidaridad de los testigos para ayudar a las víctimas y denunciar a los agresores»

Alfredo Gómez
ALFREDO GÓMEZ

La Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León detectó 412 situaciones de posible acoso en las aulas de los distintos centros escolares de la comunidad, de los cuales 47 fueron confirmados y 82 se produjeron a través del ciberacoso. Precisamente, la detección y la prevención del acoso a través de las redes sociales y las nuevas tecnologías es ya uno de los objetivos prioritarios en las políticas educativas.

«Estamos trabajando para que los alumnos sean conscientes del peligro que suponen las redes sociales en este tipo de acoso. De hecho, los casos de ciberacoso ya superan a los detectados directamente entre alumnos en los centros escolares».

Aseguró que la Junta ha implantado el Plan de Seguridad Digital para que todos los alumnos «tengan plena consciencia del peligro que suponen las redes, que conozcan los riesgos de Internet y para que hagan un buen uso de la prácticas digitales».

«Todos son víctimas»

«En el acoso escolar todos son víctimas», señaló Miguel Vega, director general de política educativa de la Junta, que compareció en la Comisión de las Cortes para informar sobre la situación del acoso escolar en Castilla y León. Destacó que el sistema incorpora el tratamiento sicológico tanto para víctimas como para agresores y los testigos.

Para ello contarán con el apoyo del profesorado y de las instituciones «para dar visibilidad a los casos de acoso e intimidación escolar y resolver los conflictos que se puedan detectar».

«La lucha contra el acoso escolar es una prioridad para la Consejería de Educación, porque es necesario la tolerancia cero en estos conflictos. Nuestro trabajo es detectar y prevenir el acoso o la intimidación en las aulas y evitar conductas de acoso para mantener las normas de convivencia entre los alumnos».

Vega señaló que los alumnos son los principales testigos cuando sucede algún caso de acoso y reclamó que «no se conviertan en observadores pasivos y ayuden a las víctimas del acoso. Es un fenómeno oculto, difícil de detectar y por este motivo, los alumnos deben pasar del silencio cómplice a la solidaridad activa».