El podólogo burgalés que domina la fibra de carbono

Xabier Mediavilla con una de las plantillas de fibra de carbono fabricadas por él mismo. /APM
Xabier Mediavilla con una de las plantillas de fibra de carbono fabricadas por él mismo. / APM

Xabier Mediavilla fabrica sus propias plantillas de fibra de carbono, ligeras, duras y a medida | Acaba de ser nombrado Académico Numerario de la Academia de Ciencias de la Salud Ramón y Cajal

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

Xabier Mediavilla es un podológo burgalés de 38 años que acaba de ser nombrado Académico Numerario de la Ilustrísima Academia de las Ciencias de la Salud Ramón y Cajal. Es un apasionado de su trabajo. Esa pasión, esas ganas por ir más allá, le llevaron a experimentar con la fibra de carbono como mejor material para las plantillas. Ha acabado siendo un artesano de la fibra de carbono.

Su nombramiento ha llegado muy pronto en su carrera, reconoce su ilusión pero lo que de verdad le emociona es el trato y agradecimiento con sus pacientes. Ver su evolución, la mejoría de sus dolencias. La devoción por su trabajo también le ha llevado hasta El Salvador, donde ha realizado, en varias ocasiones, misiones de voluntariado para operar a niños con diferentes dolencias.

Xabier empezó a trabajar en 2003, época en la que todavía algún paciente le llamaba «callista», justo tras acabar de estudiar. El pasado 1 de diciembre se le nombró Académico Numerario de la Ilustrísima Academia de Ciencias de la Salud Ramón y Cajal. Es el reconocimiento a una carrera basada en la innovación aplicada a las dolencias del pie. El reconocimiento le ha llegado muy joven y le ha pillado desprevenido. «Me considero joven para esto. Tengo muchísima ilusión porque a más que esto es difícil aspirar y lo he conseguido muy pronto. Además, no me lo esperaba porque te eligen ellos, no es algo a lo que te presentes», reconoce Xabier.

Xabier es padre, marido, puede ser muchas cosas pero, ante todo es podólogo y reivindica la importancia de esta especialidad. «La Podología es el pilar de todo. Muchos problemas de la espalda o la cadera derivan de la pisada. Trabajo mucho con tenistas o jugadores de baloncesto. Hacemos plantillas de fibra de carbono para prevenir posibles problemas que puedan aparecer», explica este burgalés.

Cuando empezó a trabajar en Burgos en 2003 le llamaban callista pero él tenía claro que eso no es lo que quería hacer, quería ir al origen del problema. «La Podología se ha enfocado a quitar callos y ya está pero yo lo que quería era buscar el origen del problema. Me he especializado en cirugías, plantillas y buscar el porqué pasa», confiesa.

Así se ha convertido también en un artesana de plantillas de fibra de carbono, toda una revelación. Las plantillas más comunes son de materiales de amortiguación. El problema es que son muy gordas y se deforman cuando apoyas. Las plantillas de fibra de carbono de Xabier son de un milímetro de grosor, ligeras e imposibles de doblar. La corrección mecánica es del 100% con ellas.

«La corrección mecánica con las plantillas de fibra de carbono es del 100%»

«Empecé a trabajar con las de goma pero veía que para mí, como profesional, no ayudaban. Empecé a buscar materiales mejores y llegué a la fibra de carbono», explica. El problema es que es un material difícil de trabajar, cortar y deformar. No puede externalizar, como otros podólogos, la realización de las plantillas. Xabier cuenta con un taller con la maquinaria necesaria para elaborar estas plantillas.

Xabier Mediavilla frente a uno de los estudios mecánicos para realizar las plantillas de fibra de carbono.
Xabier Mediavilla frente a uno de los estudios mecánicos para realizar las plantillas de fibra de carbono. / APM

Su padre, también podólogo, le enseñó a realizar plantillas, ya que «sales de la carreras sin saber hacerlo cuando antes todos los podólogos fabricaban sus propias plantillas». También junto con su progenitor perfeccionaron su técnica y trabajo. Hacer estas plantillas, que tienen que encajar perfectamente, conlleva un gran trabajo previo de estudios mecánicos y moldes. Con ello, el precio también supone un inconveniente, cuestan alrededor de 450 euros, «para los pacientes las dos son plantillas y me cuesta hacer entender sus beneficios», reconoce.

Voluntariado

«Personalmente, lo que más me ha llenado han sido las campañas de voluntario en El Salvador pero por motivos personales no puedo hacerlo todos los veranos», confiesa. En este país opera casos en niños que en España son «imposibles de ver. Son casos que aquí se curan en la infancia porque son tratados desde el primer momento, como el pie zambo».

Reconoce que es algo «duro». Lo peor es el primer día, cuando más de 1.000 personas se agolpan a la puerta del hospital porque saben que llega el equipo médico. «Hay que hacer criba porque no da tiempo a operar a todos los niños. Si el niño no puede andar, se le descarta y eso es lo más duro. Lo que intentamos es trabajar con los que tienen más posibilidad de andar correctamente. Ves casos en los que una madre se ha recorrido 300 kilómetros a pie con su hijo y no puedes hacer nada por él. Al final se acaban operando a unos 200 niños en 10 días entre todo el equipo», relata Xabier.

Seguridad Social

Este podólogo también reivindica que «el caballo de batalla de toda la vida ha sido que la Podología se incluya en la Seguridad Social» Apunta que ahora no se realiza por «un tema económico. Además, el profesional que entre también se colapsaría y la cobertura sería a nivel de arreglos. Debería entrar a nivel de cirugía del pie, liberaría mucho a los traumatólogos».

 

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