La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos da una semana al ministerio de Agricultura para tomar medidas contra la sequía

Embalse de las Cogotas, en la provincia de Ávila. /El Norte
Embalse de las Cogotas, en la provincia de Ávila. / El Norte

La falta de lluvias en Castilla y León está provocando una situación «de emergencia» donde «toda ayuda es poca»

Paula Velasco
PAULA VELASCOÁvila

El secretario general de UPA-ÁVILA y secretario de Agricultura de UPA a nivel nacional, Ignacio Senovilla, ha calificado como «una tomadura de pelo» la reunión mantenida ayer en la Mesa de la Sequía. A su juicio, fue «una mesa descafeinada y sin capacidad de decisión», en la que además no hubo «presencia de representantes importantes del ministerio de Agricultura».

Y es que la situación en Castilla León y otras comunidades es «de emergencia» por la falta de lluvias, por lo que UPA asegura que «toda ayuda es poca para salvar a los afectados».

En este sentido, ha dado «una semana» a este ministerio para rescatarlos, pidiendo medidas como un plan de ayudas «de mínimis» para los ganaderos afectados, «para que puedan hacer frente a los costes de alimentar e hidratar a sus animales. También hemos pedido un adelanto de las ayudas de la PAC, la revisión del índice de módulos del IRPF para que haya una rebaja fiscal, y la condonación de las cuotas de la Seguridad Social», o ayudas a la financiación y flexibilidad en las condiciones de pastoreo.

UPA ha alertado «de que en amplias zonas no hay pasto ni lo va a haber. Los agricultores y ganaderos hemos reclamado una reforma profunda del sistema de seguros agrarios, que debe servir para hacer frente a unas sequías cada vez más frecuentes. El seguro cada día nos cuesta más y nos cubre menos».

Los sectores más afectados «son los cereales, las leguminosas y las proteaginosas. Empiezan a estar dañados el olivar y el viñedo y las frutas están en riesgo». Pero el sector que según la Unión «ha dejado patente encontrarse en situación de emergencia es la ganadería extensiva», con un panorama «de desesperación», según ellos, donde los animales se encuentran «sin acceso a comida ni agua y con ganaderos que acumulan miles de euros en pérdidas cada día que pasa».