La muerte de un vecino de Santa María del Tiétar provoca una denuncia por falta de desfibrilador

Colocación de un desfibrilador en el Tanatorio de palencia/Antonio Quintero / El Norte
Colocación de un desfibrilador en el Tanatorio de palencia / Antonio Quintero / El Norte

La persona que lo encontró en el campo con síntomas de asfixia se ha dirigido a los medios para denunciar que el pueblo se gaste miles de euros en fiestas y no posea el material necesario para atender este tipo de urgencias

PAULA VELASCO

El fallecimiento por infarto de un vecino de la localidad abulense de Santa María del Tiétar, en Ávila, ha sido la causa de que la persona que primero lo socorrió, Marcelo Castro, haya denunciado a través de una carta a los medios de comunicación la falta de un desfibrilador en esta localidad abulense.

Los hechos sucedieron el pasado día 15 de junio, cuando Marcelo se encontró en el campo a A.R.V., de 71 años, tirado en el suelo junto a su bicicleta. Al ir a socorrerlo pensando que era un desmayo y no hacerlo reaccionar, llamó al Servicio de Emergencias de la Junta de Castilla y León 1-1-2, que envió una UVI móvil y un helicóptero desde la Comunidad de Madrid, ha asegurado.

En lo que el dispositivo llegaba, igualmente llamó al consultorio de Santa María del Tiétar, ubicado a una distancia de un kilómetro y medio aproximadamente desde el lugar donde se encontraba, y allí informó de los hechos al médico, quien tardó quince minutos en acudir, «ya que ese día estaba un médico desplazado cubriendo el puesto, por lo que no conocía la zona». Tras dar también aviso a la ambulancia de Sotillo de la Adrada, localidad cercana, la cual se perdió por el camino y tuvieron que ir a buscar, le practicaron un masaje cardíaco.

Finalmente hubo que avisar a los facultativos de otra localidad, Casillas, situada a nueve kilómetros a través de una carretera «llena de curvas», para que acudieran con un desfibrilador, por lo que Marcelo asegura que tuvieron que pasar otros doce minutos hasta que llegaron, casi a la vez que el helicóptero y la UVI medicalizada.

Marcelo Castro denuncia que en total se tardara media hora en recibir la atención apropiada y que en un pueblo de «quinientos habitantes y en verano más de diez mil personas no haya desfibrilador», algo incomprensible «cuando cuesta cerca de mil quinientos euros», y la localidad «solo en fiestas se gasta más de cincuenta mil euros al año». «Estamos abandonados en tantos pueblos como este», ha manifestado, y ha hecho un llamamiento a las instituciones para «que cada cual que está en su cargo sea responsable de cosas como esta».

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