Un policía local vigila el paso de peatones de la calle Gondomar, donde hubo un atropello mortal.
Un policía local vigila el paso de peatones de la calle Gondomar, donde hubo un atropello mortal. / R. O.

La Policía empieza a multar a los peatones que cruzan mal la calle

  • Tres agentes controlan los pasos de Gondomar, Chancillería y Real de Burgos en una campaña tildada de «surrealista» por los sindicatos

El Ayuntamiento ha pasado de las palabras a los hechos con la puesta en marcha de una campaña, y no precisamente informativa, para concienciar a los peatones de la obligatoriedad de respetar los semáforos y los pasos de cebra a la hora de cruzar la calle. Tanto es así que los agentes de la Policía Local han multado en solo dos días a más viandantes, en torno a una treintena, que en todo el año pasado –se impusieron diecisiete sanciones, lo habitual, ante infracciones graves–, solo en tres cruces concretos del barrio de La Rondilla, situados en el triángulo formado por las calles Gondomar, Chancillería y Real de Burgos, escenario de dos atropellos mortales los días 8 y 10 de enero.

El concejal de Movilidad y Seguridad, Luis Vélez, anunció el martes la puesta en marcha «en los próximos días» de una campaña de concienciación «más informativa que sancionadora», en la que los agentes «llevarán documentación –folletos– relativa a las sanciones y a las consecuencias que conllevan sus infracciones». La campaña, sin embargo, comenzó al día siguiente concentrada en el citado triángulo de La Rondilla, donde tres agentes por turnos vigilan desde entonces los pasos de Gondomar, Chancillería y Real de Burgos durante ocho horas –de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas–. Ninguno de ellos cuenta con folletos informativos y su única arma para advertir a los viandantes de que respeten los semáforos es su silbato. De no ser así, y es cierto que ante casos flagrantes de desobediencia, extienden la pertinente sanción de 200 euros a los peatones –la mitad por pronto pago– que atraviesen dichas vías con el muñequito en rojo para ellos.

Y así solo durante el primer día se tramitaron quince sanciones solo en estos tres cruces y un número similar en la jornada de ayer, prácticamente el doble que el año pasado.

La campaña, iniciada sin publicidad previa –como habitualmente hace la Dirección General de Tráfico (DGT)–, nace entre las críticas de los sindicatos policiales, como UGTy el Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (SPPME). Fuentes del primero tildaron ayer de «surrealista, absurda e ineficaz la medida», además de lamentar que los propios agentes «estamos obligados legalmente a denunciar las infracciones que observemos cuando nos encomienda una tarea tan específica como es vigilar un paso de cebra».

Los sindicalistas recuerdan que «la única medida efectiva contra los atropellos es la concienciación, como ya se viene haciendo, y lo aplaudimos, en colegios y centros de mayores».

El caso es que los agentes, uno por cruce, se ven obligados desde el miércoles a permanecer apostados por turnos ante uno de los citados pasos de La Rondilla, todos ellos regulados por semáforos, para vigilar los movimientos de los peatones. «La gente se enfada con nosotros e, incluso, algunos echan a correr para evitarnos después de cruzar mal;pero es que no podemos mirar para otro lado si nos ponen a controlar infracciones específicas que legalmente debemos sancionar –las multas son de 200 euros por saltarse el semáforo y 80 por cruzar fuera del paso–».

Solo si hacen caso omiso

Los agentes, además, observan desde su forzosa atalaya cómo los peatones evitan el paso en el que se encuentran y cruzan literalmente a tropel por los colindantes. «No podemos multar a ocho peatones a la vez o a uno solo, cuando han pasado mal un montón, ni perseguirlos», lamentan las fuentes policiales consultadas antes de aclarar que los agentes, en principio, «solo están multando a aquellos peatones que hacen caso omiso a nuestras indicaciones e insisten en cruz mal pese a ser advertidos delante de nuestras narices». Cerca de una treintena tendrán que pasar por caja por este motivo.

La presencia de los agentes, pese a todo, sí está siendo efectiva, al menos, en los tres cruces elegidos de La Rondilla –cosa distinta es en los de al lado–, donde los peatones esperan pacientemente su turno. Algunos de ellos, eso sí, lo hacen entre comentarios irreproducibles hacia los policías, que «solo están cumpliendo con su trabajo y llevando a cabo una campaña de carácter político», lamentan desde los sindicatos.