Los abuelos y los nietos elaboran chocolate en el Benito Menni

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El pastelero Julián Arranz ayuda a los niños y a sus abuelas a elaborar los dulces. / Aida Rodríguez

  • El maestro pastelero Julián Arranz imparte un taller, durante el que se preparó un dulce para celebrar el centenario del fallecimiento del fundador de la institución

Los abuelos del Centro Hospitalario Benito Menni y sus nietos han participado en un taller de chocolate, impartido por el maestro pastelero Julián Arrnaz, de Pedrajas de San Esteban, con motivo del primer centenario del fallecimiento del fundador de esta institución, que es un referente en la atención a personas con enfermedad mental en 27 países y en España.

Con esta actividad, el CH Benito Menni ha querido «ensalzar la figura del abuelo, en ocasiones olvidada y menospreciada, y reconocer su contribución en la formación, desarrollo y educación de la familia», según destaca Antonio Rodríguez, director gerente del Centro Hospitalario Benito Menni de Valladolid.

Julián Arrnaz, pastelero reconocido en España y en el extranjero, ha seguido los pasos de su progenitor, Raúl Arranz, que obtuvo la Medalla de Oro en el Campeonato de España de Pastelería en 1999. Ellos representan a la tercera y la segunda generación, respectivamente, de una saga confitera que arrancó con la abuena del primero, María Luisa Pérez, hace ahora 50 años.

El actual subcampeón de España de Pastelería ofreció una pequeñas explicaciones sobre un producto como el chocolate, que se elabora con las semillas del cacao y que ya estaba presente en la cultura mexicana, aunque fue Cristóbal Colón quien trajo este alimento a Europa.

Cremoso de chocolate con pan de oro

Tras las explicaciones del pastelero, los nietos elaboraron en primer lugar unas piruletas de chocolate con máiz tostado y virutas de frambuesa y yogur deshidratados. Pero la estrella fue el postre conmemorativo del primer centenario de la muerte de San Benito Menni. Se trata de un cremoso de chocolate negro con una concentración del 65%, relleno de naranja natural macerada, sobre aceite de oliva de Valladolid con chispitas de sal, y rematado con una chocolatina y un toque de pan de oro comestible.

Abuelos, padres y nietos disfrutaron de unos ricos chocolates y compartieron una experiencia que llenó de alegría a los más mayores. Por ejemplo, la cántabra Amaya Díaz de la Madrid, de 78 años, mostró su satisfacción por la visita de sus nietos, mientras no perdía detalles de sus nietos cuando eleboraban los dulces de chocolate.

El acto ha contado con la colaboración de Domi Fernández, concejala de Participación Ciudadana del Ayuntamiento; David Pisonero ex jugador del Club de Balonmano Valladolid; y las periodistas Ana Rodríguez, delegada de Europa Press en Castilla y León, y Nieves Caballero, coordinadora de Vinos y Gastronomía en El Norte de Castilla.

Los arganizadores de este encuentro no descartan llevar esta enriquecedora experiencia a otros centros hospitalarios especializados en la rehabilitación psicosocial.

El actual propietario de pastelería Arranz de la localidad vallisoletana de Pedrajas de San Esteban, abrió recientemente otro negocio de confitería en la capital, junto a la Plaza Mayor. Arranz es, además, profesor de la Escuela Internacional de Cocina Fernando Pérez de Valladolid, el pasado año fue ponente en Madrid Fusión, y ha impartido cursos y demostraciones en diferentes congresos, hoteles, universidades y escuelas de hostelería en diferentes países alrededor del mundo como Estados Unidos, Italia, Maldivas, India, entre otros.