La perra con sus cachorros, dos de ellos verdes. / J. N.

Nacen dos perros verdes en Laguna

  • Veterinarios de la Complutense estudian el caso que puede deberse a la asimilación de la biliverdina por parte de los canes

Si hace un mes Laguna era noticia por acoger en el municipio un cachorro de león blanco, una rareza, pues solo hay unos cuarenta ejemplares en todo el mundo, ahora lo es por haber nacido en la misma localidad dos perros verdes; más raro todavía, puesto que solo se tiene conocimiento de que haya venido uno al mundo en Brasil.

«La perra tenía que haber parido el 8 de junio, pero se adelantó al día 2 y nacieron cinco cachorros de la camada: tres normales, ¡pero los otros dos, verdes!», cuenta Aida Vallelado, propietaria de Rehala Los Basares, donde cuidan a 35 canes y han visto nacer a más de cuarenta camadas, «pero nunca habíamos asistido a nada parecido». El hecho lo destapó ayer la web lagunaaldia.com y rápidamente se convirtió en una de las noticias más compartidas en las redes sociales. «Cuando los vi, pensé que era suciedad y traté de limpiarlos, pero por más que frotaba aquel color no se iba», añade Aída.

Uno de los cachorros murió a las pocas horas, pero el otro sobrevive, aunque está mucho más débil que sus hermanos. «Llamé al veterinario que trabaja habitualmente con nosotros, quien rápidamente vino y no daba crédito a lo que veía». La madre de las criaturas es un grifón-podenco y el padre, un podenco.

Daniel Valverde es veterinario del centro Colmillos y Zarpas, de Cuéllar, y colabora con Rehala Los Basares: «Cuando lo vi, me puse en contacto con colegas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Buscamos por Internet si se habían dado más casos en el mundo y encontramos uno en Brasil, en una publicación de corte divulgativo y no científico, por lo que nos lo tomamos con todas las reservas. En el caso del perro brasileño, también nació verde y a los diez días perdió el color completamente».

En el caso del cachorro lagunero, también está perdiendo el color, pero diez días después de su nacimiento, todavía es perceptible el color verde en la piel. Valverde está prácticamente convencido de que esta circunstancia se debe a la biliverdina, un pigmento de desintoxicación producido por el hígado y que se encuentra en la placenta, pero que nunca se llega a asimilar en la piel. «Lo que queremos investigar es cómo ha podido suceder esto».

Según Daniel Valverde y sus compañeros de la Complutense, la explicación más convincente hasta ahora es que se haya debido a un problema vírico de la madre durante la gestación. «Creemos que la madre ha podido estar afectada por algún virus o bacteria mientras estaba preñada». Las primeras investigaciones se centrarán en el cachorro fallecido para lo que se le ha trasladado a Madrid. Y mientras los científicos tratan de hallar alguna explicación a lo ocurrido, Aída trata de salvar la vida del pequeño perro verde. «Se pasa el día llorando, no se agarra bien para mamar y está mucho más débil y menos desarrollado que sus hermanos».