Una subvención de la Junta rescata del olvido el Museo de la Memoria de Ribadelago

Vista aérea de Ribadelago Nuevo, donde se abrirá el Museo de la Memoria de Ribadelago./ MARIAM A. MONTESINOS
Vista aérea de Ribadelago Nuevo, donde se abrirá el Museo de la Memoria de Ribadelago. / MARIAM A. MONTESINOS

El Ayuntamiento quiere agilizar las obras de una dotación prometida por las administraciones hace diez años para recordar la rotura de la presa que acabó con la vida de 144 vecinos

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZZamora

Hace sesenta años de la rotura de la presa de Vega de Tera, una catástrofe que acabó con la vida de 144 vecinos del pueblo de Ribadelago, situado a orillas del Lago de Sanabria, en la provincia de Zamora. En la conmemoración del 50 aniversario de la tragedia, las autoridades prometieron un Museo de la Memoria que recordara lo sucedido, pero que, sin embargo, ha estado en el olvido durante estos diez años.

Una subvención de la Junta de Castilla y León rescata ahora del olvido un proyecto que siempre ha estado presente en el pueblo y en la memoria de sus vecinos, que consideran que es una deuda contraída con Ribadelago y que continúan sintiendo una sensación de abandono.

La Consejería de Cultura y Turismo ha concedido 40.372,88 euros al Ayuntamiento de Galende para el Museo de la Memoria de Ribadelago, dentro de la convocatoria de subvenciones destinadas a entidades locales para financiar actuaciones de mejora de la calidad en las infraestructuras turísticas. El Ayuntamiento recibirá 20.186 euros en 2019 y otra cantidad similar en 2020.

Es una buena noticia para el Ayuntamiento de Galende, al que pertenece la localidad marcada por el desastre. Las obras de la presa de Vega de Tera finalizaron en noviembre de 1956 y en la noche del 9 de enero de 1959 se rompió por fallos en la construcción. El agua arrasó la localidad y la vida de 144 personas. Solo 28 cuerpos fueron recuperados.

«Ribadelago quedaría contento con este reconocimiento», sostiene el alcalde, José Manuel Prieto, sobre el museo, que ha sido muy demandado en este tiempo. Defiende que ya tenía que haberse hecho, pero que, como no ha sido así, ahora es el momento de tratar de impulsarlo. Con la subvención de la Junta «parece que ya va en serio».

El Ayuntamiento quiere agilizar las obras «lo máximo que se pueda» y unirá la ayuda de la Administración regional a la partida presupuestaria de 30.000 euros que la anterior Corporación municipal aprobó el año pasado como inversión para el futuro museo del pueblo.

Estos 70.000 euros son, de momento, la cuantía que tienen confirmada de forma oficial para una inversión que ascendería en total a 160.000 euros, según el proyecto elaborado en la anterior legislatura por el Ayuntamiento y que ha presentado a las diferentes administraciones.

El deseo del Consistorio es obtener ayudas de otras instituciones y entidades como la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), la Diputación Provincial de Zamora y la empresa Endesa. Con la primera subvención sobre la mesa, seguirán insistiendo.

«La subvención de la Junta es la primera cuantía que llega oficialmente para el Museo de la Memoria», explica el alcalde, satisfecho por el paso «importantísimo» que supone para la demandada infraestructura. Estima que con la subvención de la Junta y la aportación municipal se pueden empezar las obras, un impulso relevante si se tiene en cuenta que se viene hablando desde hace diez años del museo sin ningún resultado.

«Por lo menos ya se puede iniciar el proyecto, licitar la obra y empezarla», destaca el regidor, seguro de que los vecinos van a verla hecha realidad. «Es una deuda que tienen contraída con Ribadelago, no es mucho lo que se pide», defiende.

La primera idea era ubicarlo en el inmueble del antiguo albergue, pero el Ayuntamiento se plantea cambiarlo y que finalmente se sitúe en un edificio que se construyó en el centro del pueblo como Consistorio, pero que nunca se utilizó para este fin.

Cualquiera de estas dos ubicaciones tiene que ser restaurada y serán los técnicos municipales quienes decidan por dónde se iniciarán los trabajos.

El Museo de la Memoria quiere reflejar la tragedia del 9 de enero de 1959. El objetivo es que sirva de recuerdo de la catástrofe a través de fotografías y material antiguo que se conserva.

La Asociación Hijos de Ribadelago cuenta con numerosas fotografías que conforman una exposición que actualmente está en la Casa del Parque de El Puente de Sanabria y que formarían parte del futuro museo. Casas derruidas, escombros y vecinos que fueron testigos de la tragedia protagonizan las antiguas imágenes en blanco y negro.

«El Ayuntamiento y toda la Corporación tenemos ganas de que se haga cuanto antes porque, aunque no se va a resolver nada, es una deuda que se tiene con el pueblo y el material de la tragedia debe estar donde ocurrió», defiende el regidor.

Será una forma de que el recuerdo de la catástrofe perdure y de que Ribadelago esté en la memoria, además de dinamizar el turismo porque quiere abrirse a las visitas y que haya una persona al cargo que guíe al visitante.

Agustín Puente es el presidente de la Asociación Hijos de Ribadelago, a la que pertenecen 130 personas. Tenía siete años cuando se rompió la presa y el agua destruyó todo. Cree que la concesión de la subvención por parte de la Junta es una buena noticia, pero que llega «tarde y poco», mientras que otras ayudas prometidas en estos diez años ni siquiera han llegado.

«Nos parece poco, pero por algo se empieza y es un primer paso. En la conmemoración del cincuenta aniversario las autoridades prometieron multitud de cosas y no se ha llevado ninguna a cabo», sostiene el presidente de la asociación.

Para los vecinos y descendientes el Museo de la Memoria representa «un recuerdo permanente a los difuntos», 144 víctimas que Ribadelago, aún sin su museo, no olvida.