Multitudinaria despedida al obispo de Zamora, tras su fallecimiento por un cáncer «agresivo»

Ricardo Blázquez, durante el funeral del obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, en la Catedral. /MARIAM A. MONTESINOS
Ricardo Blázquez, durante el funeral del obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, en la Catedral. / MARIAM A. MONTESINOS

Ricardo Blázquez hace referencia en su homilía a los padecimientos del prelado, «marcado por la cruz de la enfermedad»

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZZamora

Zamora ha despedido esta mañana a su obispo durante los últimos 12 años, Gregorio Martínez Sacristán, que falleció el pasado viernes a los 72 años de edad en el Palacio Episcopal, tras sufrir «un cáncer agresivo y con paso acelerado».

Aunque era conocido que el obispo padecía desde hace años una enfermedad renal que le obligó en 2017 a someterse a una operación de transplante de riñón, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, ha desvelado, durante la homilía que ha presidido en la Catedral, que el obispo de Zamora había sufrido «un grave quebranto en la salud en los últimos días».

Ricardo Blázquez ha explicado en la Catedral, que se ha quedado pequeña para acoger el multitudinario y emotivo funeral, que «Don Gregorio» había recibido un diagnóstico abrumador: «cáncer agresivo y con paso acelerado» y que en pocos días, la muerte se había apoderado de su vida.

La enfermedad del prelado ha sido uno de los aspectos que han centrado la misa exequial celebrada en la Seo zamorana, donde Blázquez ha asegurado que el obispo estuvo «marcado profundamente por la cruz de la enfermedad».

«Tuvo que aguardar el trasplante, padeció la operación y la recuperación fue transcurriendo entre esperanzas y la lentitud. Cuando parecía que había alcanzado una fase de vivir saludablemente, llega un diagnóstico abrumador», ha detallado ante los cientos de asistentes que han querido dar el último adiós al obispo, entre ellos sus dos hermanos y otros familiares, miembros del clero, autoridades y representantes de las cofradías zamoranas, de la Junta Pro Semana Santa, de la sociedad y del mundo de la cultura.

Sobre la enfermedad del obispo, Ricardo Blázquez ha afirmado que la debilidad corporal y la enfermedad interior limitan la capacidad de dedicación y la relación con las personas.

«Es duro querer servir a las personas confiadas a su ministerio y verse limitado e impedido para poder hacer lo que desea y lo que otras personas le solicitan», afirmó sobre las «grandes limitaciones» que supuso para el obispo la enfermedad renal que padecía.

Nacido en Villarejo de Salvanés (Madrid), Gregorio Martínez Sacristán tomó posesión de la Diócesis de Zamora el 4 de febrero de 2007, cuando sustituyó a Casimiro López.

Fue consagrado por Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, que también ha estado presente en el funeral por la relación de amistad que le unía al obispo de Zamora.

Durante la homilía, Ricardo Blázquez ha destacado que la catequesis fue el campo apostólico al que Martínez Sacristán dedicó mayor atención pastoral, de hecho, fue «maestro de muchos catequistas».

Concelebraron la misa un centenar de sacerdotes y treinta obispos. Entre los asistentes estuvieron el secretario general de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

Las exequias del obispo comenzaron con el rezo de un responso en la iglesia de San Ildefonso, de donde partió después la procesión hasta la Catedral con el féretro portado a hombros mientras tañían a difuntos las campanas de las iglesias por donde transcurría la comitiva.

Participaron en la procesión los presbíteros, capitulares, vicarios, obispos, familiares, voluntarios de Cáritas, profesores de Religión, representantes de cofradías y hermandades, sacerdotes, familiares y fieles.

Al finalizar la misa, se procedió al enterramiento del obispo en el trascoro de la Catedral.