Entrevista con el novio de Leticia Rosino: «Que no me digan que lo que ha hecho fue por una locura, es un asesino»

Entrevista con el novio de Leticia Rosino: «Que no me digan que lo que ha hecho fue por una locura, es un asesino»
Mariam M. Montesinos
David Alonso, novio de Leticia Rosino, la mujer asesinada en Castrogonzalo (Zamora)

Considera ridícula la posible condena y asegura que ha pasado de ser «el tío más afortunado del mundo a no tener ilusión por nada»

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZ

Ha sido un mayo muy duro para David Alonso. Confiesa que cada día es peor. Ha sido durante cinco años, casi seis, pareja de Leticia Rosino, la joven asesinada presuntamente por un adolescente de 16 años en Castrogonzalo cuando salió a pasear. De eso hace justo un mes, el más duro que haya pasado el joven, que va a hacer 32 años. En este tiempo ha pasado dos o tres veces por la casa que compartía con Leticia en Castrogonzalo, solo para recoger algunas de sus cosas. Su ausencia, para él, cada día es más notable y en la casa que tenían en común todo le recuerda a ella. Ahora quiere honrar su memoria.

-Se cumple un mes sin Leticia, ¿cómo está?

-Pues cada vez peor la verdad, para que nos vamos a engañar. He empezado a ir a un psicólogo porque cada vez se nota más la ausencia y es complicado.

-Imagino que ha sido un mes muy difícil…

-Es que pasas de tenerlo todo a no tener nada. He pasado de ser el tío más afortunado del mundo a nada, no hay ilusión por nada ya.

-Para los que no conocimos a Leticia, ¿cómo era?

-Yo puedo decir como novio que era una persona especial, la principal, la que preparaba el irte de vacaciones, ir a tomar unos vinos, ir a comprar esto o lo otro para la casa que habíamos hecho. Trabajo en distribución de bebida y si llegaba con cualquier problema, ella me lo solucionaba. Para sus padres era igual, era el eje de todo.

-Suena a que era muy positiva y activa…

-Siempre, cualquier problema en lugar de ver el lado malo, siempre veía el lado positivo. Lo solucionaba de una manera siempre alegre. Te puedo mandar mil fotos y siempre sonriente, siempre alegre. Era increíble. Todos tenemos algo, un lado positivo y un lado negativo, pero es que ella tenía algo especial, increíble de verdad.

-¿Teníais muchos planes de futuro juntos?

-Muchísimos. Dos semanas o tres antes de pasar esto habíamos perdido un niño. La idea era formar una familia porque la casa ya la habíamos hecho y ahora la idea era un niño. Ella trabajaba, había estudiado dos carreras y dos máster, era una chica muy inteligente. Ahora es cuando realmente estabas a gusto, cuando ya lo tienes todo, estás asentado y empiezas realmente a disfrutar porque todo lo que has hecho empezaba a dar sus frutos.

-Se ha dicho que el presunto asesino se presentó de los primeros en la búsqueda y que incluso intentaba desviar la atención del lugar en el que se encontraba el cuerpo de Leticia…

-Primero me dijo que la íbamos a encontrar. No sé si fue el primero o de los primeros que estaba. Me dijo que la íbamos a encontrar. Le pregunté si había visto por ahí a alguien y me dijo que no la habían visto. Le mandamos a buscar con gente de fuera que no conocía la zona y yo le dije las rutas que hacía e intentaba evitar que la gente pasara por allí.

-Enseguida esa tarde supo que algo pasaba…

-Sí, porque yo venía de trabajar y ella o salía a dar un paseo o se echaba a dormir y me esperaba y cuando la empecé a llamar y me daba apagado era raro… Yo no creo en estas cosas, pero sientes que algo pasa. Por eso dije que me llamen loco o lo que sea, pero prefiero mover a la gente e intentar buscarla, porque sabía que no, que había algo raro, que no era normal. Leticia no sabía tampoco mucho de Castrogonzalo, iba siempre por los mismos sitios que iba conmigo.

-En una gran manifestación han pedido el cambio de la Ley del Menor, ¿qué le parece la condena que puede tener el presunto autor de los hechos?

-Es ridículo. Si una persona mata y se presenta en la Guardia Civil y dice que se le ha ido la cabeza, hasta puedes llegar a pensar que fue una locura, como dice él, que declara que fue porque le pegó su padre, pero se lava, se quita la ropa para que nadie le vea, se me presenta allí, evita que encontremos a Leticia, inculpa al padre, se marcha y se echa a dormir, se marcha al día siguiente a clase. Eso que no me diga la gente que es de una locura, es de un asesino.

-¿Hasta dónde está dispuesto a llegar para que cambie la actual Ley del Menor?

-No tengo mucho tiempo por mi trabajo, pero estoy dispuesto a luchar.

-En la manifestación pidió el apoyo de los ciudadanos, ¿cómo puede apoyar la sociedad para que se cambie esa ley?

-Tengo un caso que es el más cercano, que es el del niño Gabriel, que yo me acuerdo que lo ves en la tele, lloras y te da pena, pero, como quien dice, apagas la tele y el problema se fue. Pero ahora que lo tienes ahí es cuando te das cuenta y dices que no es lejos, que es aquí al lado y quiero que la gente se dé cuenta de que fue mi novia, nos tocó a nosotros por desgracia, tenemos que intentar luchar, pero que la gente se dé cuenta de que ha podido ser cualquiera, que la gente tiene que concienciarse un poco, que esto tiene que cambiar porque está el mundo loco ahora mismo. Necesitamos que la gente lo apoye para hacer un poco de presión porque si no, nadie te escucha ni nadie te hace caso. Que en todo lo posible intenten apoyarnos y estar un poco ahí. Yo estoy intentando honrar a mi novia, pero lo estoy haciendo no por ella, sino por todas, de verdad, porque dentro de unos días va a ser otra y no nos damos cuenta.

-¿Sigue teniendo dudas de cómo ocurrieron los hechos? ¿Le convencen las versiones que ha dado el presunto asesino?

-Yo no lo puedo decir seguro, pero tengo mis pensamientos de que ahí hay más cosas, pero no se sabe nada.

-El abogado de la familia defiende el intento de agresión sexual como móvil del crimen, ¿cree que era su intención?

-Es que si no la intenta robar, si no tiene ningún problema, además aparece sin pantalones, sin ropa interior, sin nada, de verdad, es que no hay otra.

-¿Cómo afronta ahora el día a día? ¿Apoyándose también en la familia de Leticia?

-Al final entre todos nos apoyamos un poco, pero esto es muy complicado. No es una enfermedad, no es un accidente. Lo digo mil veces, ni mi peor enemigo me gustaría que pasara estos sentimientos y estas cosas.

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