El viaducto de Los Tramposos para el tren de mercancías en Valladolid estará a finales de agosto

Grúa para colocar el encofrado de hormigón, para el viaducto de Los Tramposos. /RAMÓN GÓMEZ
Grúa para colocar el encofrado de hormigón, para el viaducto de Los Tramposos. / RAMÓN GÓMEZ

Los trabajos de autocimbra, para formar el puente con los 37 pilares, se realizan por la empresa Tecozam

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Alrededor de un centenar de empleados de la empresa Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), y de varias pequeñas constructoras, trabajan a destajo para completar la variante ferroviaria Este, que permitirá sacar no solo la circulación de los trenes de mercancías, que actualmente tienen que pasar por la estación de Valladolid Campo Grande, sino que conectará con los talleres de mantenimiento que Renfe tiene construidos desde hace más de dos años en el páramo de San Isidro.

Esta obra se realiza por parte del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), y se paralizó definitivamente en el año 2011 por el Ministerio de Fomento como consecuencia de la falta de fondos.

El control del déficit público llegó en plena crisis también al Ministerio, y la previsión para que fuera entregada la variante de mercancías, con unos 17,5 kilómetros, se incumplió por razones económicas. La obra había sido adjudicatada a FCC, pero la constructora no tuvo más remedio que parar al no tener la liquidez presupuestaria necesaria.

El 30 de abril de 2018, el Consejo de Administración de Adif acordó retomar la marcha la misma, después del acuerdo que se adoptó en la Sociedad Valladolid Alta Velocidad (VAV) para tratar de finalizar la variante Este.

El desbloqueo y el levantamiento de la suspensión temporal de los trabajos, realizados hace ahora un año, supuso además una modificación del contrato de obras de la Red Arterial Ferroviaria de Valladolid-Variante Este, que conllevó la continuación provisional de los trabajaos con un incremento del presupuesto de 12.373.028 euros (IVA incluido), así como un aumento del plazo de ejecución en 16 meses.

En enero del 2008, esta infraestructura se presupuestó en 108,2 millones de euros, y un plazo de ejecución de 27 meses. Es decir, debería haberse entregado a finales del 2009.

De regreso a la obra

Con el regreso a los trabajos el año pasado, la previsión que por el momento se maneja por parte de la constructora es que las obras de esta variante ferroviaria estén finalizados a comienzos del año 2020.

Hasta su paralización, la infraestructura se encontraba a un 77% ejecutada, por lo que ahora los trabajos se completarán con la colocación de la plataforma sobre el viaducto de Los Tramposos, y el acondicionamiento del túnel, que ya está construido, y que discurre entre el Pinar de Jalón y el polígono de San Cristóbal.

Autocimbra para unir los pilares de Los Tramposos, realizado por la empresa Tecozam.
Autocimbra para unir los pilares de Los Tramposos, realizado por la empresa Tecozam. / R. G.

Esta infraestructura bajo tierra tiene una longitud de 2.158 metros, y comunicará con los nuevos talleres de Renfe en el Páramo de San Isidro. Precisamente, este es uno de los objetivos finales de esta variante que arranca en el Pinar de Antequera, cuyo paso bajo tierra solo da ahora servicio al tráfico de viajeros.

El hecho de que no esté concluida la vía, después de una década que se inicio, ha determinado que los talleres no puedan acoger el mantenimiento ferroviario de unidades de alta velocidad de líneas como las de Valencia, Alicante o Barcelona, que ahora están siendo atendidas en la Base de Mantenimiento de La Sagra, en Villaseca de La Sagra (Toledo). El personal de los talleres del paseo de Farnesio, unos 500 empleos, está pendiente también de la finalización de esta variante.

Desde el pasado mes de agosto, FCC ha vuelto a retomar los trabajos en la zona de la carretera de Arcas Reales. Constituye la obra más importante del grupo en la provincia vallisoletana.

El esfuerzo es mayor en las proximidades del colegio de la Sagrada Familia, hasta los enlaces de la carretera de Madrid (N-601), donde los operarios del grupo Tecozam tratan de completar un viaducto de 1,1 kilómetros. El mismo cuenta con un tramo de 37 pilares de hormigón sobre los que se asentará la doble vía para que circulen los trenes con carga.

Una de la pintadas que se han realizado en los muros estos años.
Una de la pintadas que se han realizado en los muros estos años. / R. G.

La adjudicataria principal (FCC) deberá de colocar también, cuando finalice esta obra civil, la catenaria y la instalación eléctrica para dar servicio.

Limpieza de pintadas

Los muros y pilares de hormigón que se levantaron entre los años 2009 y 2010 se han mantenido en pie como el esqueleto de una obra muerta. Desaparecieron las grúas para levantarlos, así como las casetas de los operarios y el material.

El abandono dio lugar a que 'los maestros del arte grafitero' se desplazasen por los caminos cercanos a la ronda de la VA-30 y el Pinar de Jalón, para dejar su huella de color en este perímetro urbano.

Unas obras pictóricas en las que se recogen expresiones como 'Arte de, por y para el pueblo', que la constructora deberá borrar al entregar la obra al completo.