Veinticinco clanes del barrio firman un acuerdo para pacificar Las Viudas

Esteban Jiménez, en el centro, pasea por las calles del grupo Aramburu con los concejales Luis Vélez y Rafaela Romero. /Henar Sastre
Esteban Jiménez, en el centro, pasea por las calles del grupo Aramburu con los concejales Luis Vélez y Rafaela Romero. / Henar Sastre

«Esto es el Bronx y queremos que deje de serlo, pero para eso necesitamos ayuda», asegura el portavoz del grupo

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Esto es el Bronx, peor si cabe, y lo único que queremos es que nuestro barrio deje de serlo, pero para eso necesitamos ayuda», apunta Esteban Jiménez, el portavoz del recién creado comité vecinal de la barriada del grupo Aramburu, mal llamado Las Viudas, un piconcito situado al final de Delicias, entre la avenida de Segovia, el paseo de Juan Carlos I y la calle Ebro, conformado por seiscientas viviendas y en el que residen más de tres mil personas. Sus maltrechos muros de ladrillos, edificados entre los años 1962 y 1963, han sido testigos de un sinfín de incidentes en los últimos meses que un grupo de voluntarios, todos ellos cabezas de familia de amplios clanes asentados en la barriada, pretenden poner fin. Nada menos que veinticinco patriarcas, que representan a más de un tercio de los vecinos del grupo Aramburu, firmaron hace unas semanas un escrito en el que se comprometen a «poner fin a los altercados, pacificar la situación e impulsar la educación y la cultura».

Su compromiso se presentó ante el Ayuntamiento y poco a poco toca recoger los frutos de lo sembrado. Algo que ocurrió ayer mismo, cuando una pelea menor entre dos niños de clanes diferentes volvió a sacar a decenas de sus familiares a la calle a las dos y media de la tarde. No tuvo que intervenir la Policía, como ha ocurrido en incidentes similares registrados meses atrás. «Me han avisado, hemos salido y hemos calmado los ánimos en unos segundos haciendo entender a la gente que era una tontería», resumía orgulloso Esteban, la cabeza visible de una iniciativa vecinal cuyos primeros resultados fueron expuestos este martes por la tarde ante un nutrido grupo de representantes municipales, encabezados por los concejales de Servicios Sociales, Rafaela Romero; Seguridad, Antonio Otero; Movilidad, Luis Vélez, y Convivencia, Carmen Jiménez. Ellos también mostraron su compromiso de «estudiar la situación del centro social Segundo Montes –ubicado en el corazón del grupo Aramburu– con el fin de dotarle de actividades que impulsen la convivencia».

Esteban Jiménez, en este sentido, reconoce que «aquí la juventud está muy ociosa y se necesitan cultura y educación para ilusionarla, hacer crecer su autoestima y darles metas». Para ello, apunta, sería necesario «impulsar nuestro centro más allá de su actividad actual con cursos de todo tipo y actividades culturales para fomentar la convivencia y el respeto entre nosotros mismos y con las autoridades». Y esto último parece que también se va logrando «poco a poco». Así lo reconoce Juan Carlos, jefe de distrito de la Comisaría de Delicias: «La verdad es que sí se ha notado una mejoría enorme en cuanto el respeto hacia nuestros agentes cuando tienen que realizar una intervención». Se acabaron, en principio, los encontronazos que desembocaron en denuncias y detenciones semanas atrás ante «tonterías como una multa a un vecino por tirar muebles a un contenedor», confirma el propio Esteban antes de explicar que este grupo de cabezas de familias «han mediado ya en numerosos incidentes que no han precisado de intervención policial alguna y, cuando han venido, nadie les ha dicho nada».

Adiós a la escolta policial para los operarios de Limpieza

La tensión que desembocó en multitudinarias reyertas a finales del año pasado en el grupo Aramburu llevó a los operarios del Servicio de Limpieza a trabajar escoltados por la Policía Local a partir del verano. Eso se acabó. La mediación del recién creado comité vecinal ha permitido poner fin a esta atípica situación. «Vamos dando pasitos y poco a poco iremos mejorando las cosas», anticipa el portavoz de este grupo. También se han retirado los contenedores de la plazoleta central de la barriada y la basura ha desaparecido de este espacio.

Colaboración municipal

La situación de la barriada, según reconoce el representante del comité vecinal, «es la que es, y eso no lo vamos a negar». De ahí que apele a la colaboración municipal al margen de futuros planes urbanísticos de regeneración de las viviendas. Dicho proyecto, sin fecha de ejecución, está presupuestado en 26 millones de euros e implicaría la remodelación completa de los 130 edificios que conforman los grupos Aramburu (600 viviendas) y Las Viudas (180) –situado al otro lado de la avenida de Segovia–, donde residen cuatro mil personas en sus 780 pisos. Muchos de ellos están más que deteriorados y el último informe de la Red Delicias, a la que pertenece el recién creado comité vecinal de Aramburu –están dando los pasos para constituirse como asociación–, apunta a que 165 de los 780 están vacíos y de ellos 26 están ocupados ilegalmente por distintas familias.

«Nuestro compromiso es firme, queremos crear un barrio habitable y desterrar nuestra mala fama para siempre», reitera Esteban Jiménez. Para ello, apunta, cuentan con «la buena voluntad de todos los vecinos». Y la colaboración municipal.

Aramburu-Las Viudas

780
viviendas conforman los grupos de viviendas de Aramburu (600) y Las Viudas (180), situados a uno y otro lado de la avenida de Segovia, al final de Delicias.
4.000
habitantes residen en los núcleos de viviendas de Aramburu (3.000) y LasViudas (1.000).