Valladolid da otro paso para limitar la velocidad a 30 kilómetros por hora

Pleno Ordinario en el Ayuntamiento de Valladolid, correspondiente al mes de diciembre./A. MINGUEZA
Pleno Ordinario en el Ayuntamiento de Valladolid, correspondiente al mes de diciembre. / A. MINGUEZA

El Ayuntamiento se suma a los municipios que reclaman la reducción obligatoria en el Reglamento General de Circulación

J. Asua
J. ASUAValladolid

Primero fueron los ciclocarriles y ayer llegó un acuerdo formal del pleno a propuesta de Sí se Puede. De momento, instando al Gobierno a modificar Reglamento General de Circulación con el objetivo de limitar la velocidad en las ciudades a 30 kilómetros por hora. Se impone en las grandes urbes, según sostienen las formaciones de izquierda. Valladolid dio un paso más en su idea de pacificar la circulación en la trama urbana tras la oleada de atropellos registrados las últimas semanas, que se han cobrado cinco víctimas mortales.

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Con el voto en contra de Ciudadanos y la abstención del PP, la corporación aboga por esta medida como un paliativo eficaz para reducir el impacto de los accidentes. «A mayor velocidad, más graves son las lesiones que se producen», expuso la proponente Charo Chávez tirando de los datos del RACE. A esta moción se sumaron las formaciones del equipo de gobierno. Manuel Saravia, de Toma la Palabra, añadió la necesidad de afrontar cambios en la urbanización de las vías, como el estrechamiento de las calzadas, que desanimen a pisar el acelerador, así como una apuesta por los espacios compartidos entre coche y viandantes -puso como ejemplo la plaza de San Miguel- que llevan a prestar mayor atención en la circulación a ambos.

El responsable del área de movilidad, el socialista Luis Vélez, considera que la necesidad de contar con ciudades «más amables» es «un clamor» y anunció que su departamento, a propuesta del concejal Jesús Presencio, prepara medidas para afrontar mejoras en pasos de peatones con baja visibilidad, como incrementar la iluminación, eliminar elementos que impiden una correcta observación del tráfico u obras que reduzcan la anchura de los mismos. Tras el pleno, Vélez aclaraba que esa limitación de velocidad hacia la que camina el municipio se aplicaría en la zona centro y en los barrios, con lo que se mantendría la posibilidad de circular a 50 kilómetros por hora en las vías de alta capacidad.

La más beligerante contra la reducción de la velocidad fue la portavoz de Ciudadanos, Pilar Vicente. Tras dar el pésame a los familiares de las últimas víctimas, la edil de la formación naranja expuso que rebajar la velocidad no es la solución. «¿Por qué son más importantes los que se desplazan a pie? Todos son importantes. No vale echar la culpa solo a los conductores», subrayó Vicente, quien recordó que las imprudencias de los peatones están detrás de uno de cada tres siniestros. La portavoz se dirigió a Saravia para señalar que «no todos viven en el centro» como él y pueden llegar a sus trabajos andando, por lo que «no se puede criminalizar a los conductores», que cogen el coche por obligación y porque la red de transporte público de Auvasa no cuenta con frecuencias ni con líneas para cubrir todas sus necesidades.

El PP centró su intervención en el retraso de la aprobación del Plan de Movilidad de Valladolid. «Lleva en un cajón desde noviembre de 2015», lamentó Jesús Enríquez, quien recalcó que en sus páginas se incluyen medidas para reducir la siniestralidad. Los populares, que se abstuvieron en el punto cuarto de la moción, el referido al límite a 30 kilómetros por hora, defendieron que hay que buscar un «equilibro entre coches y viandantes», además de asegurar que el Ayuntamiento no necesita de la regulación estatal para aplicar esa rebaja.

La moción de Sí se Puede recoge también una petición a la Junta para que incluya una asignatura de seguridad vial en los currículos escolares, además de la elaboración de un análisis en profundidad sobre las causas de los accidentes en el término municipal y las medidas para reducirlos al máximo.

 

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