El Puente facilita la firma de 183 contratos a personas con problemas de salud mental

Pablo Moreno, director de El Puente, en la sede de la entidad. /Rodrigo Jiménez
Pablo Moreno, director de El Puente, en la sede de la entidad. / Rodrigo Jiménez

Pablo Moreno, director de la entidad , ensalza la colaboración de 232 empresas para acabar con el estigma social

IRIS SIMÓN ASTUDILLO

Durante muchos años se ha pensado que los problemas de salud mental son algo de «otro», de personas «fuera de la sociedad», de alguien que no está integrado. Hoy, a pesar de lo avanzado, se sigue intentando concienciar a la sociedad de que las personas que tienen esta condición no son «raras» ni están «locas», sino que es algo «mucho más normal de lo que la sociedad percibe». El 25% de los ciudadanos europeos experimentará un problema de salud mental a lo largo de su vida, dicen en la asociación vallisoletana ElPuente-Salud Mental. mismo, 93 millones de personas se ven afectadas por esta condición en Europa, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la depresión será la segunda causa más importante de incapacidad en el mundo en 2020.

Desde El Puente intentan, precisamente, normalizar la situación de los hombres y mujeres con algún problema relativo a la salud mental. Esta entidad sin ánimo de lucro constituida en 1991 tiene su sede principal en la capital y presencia en Medina de Rioseco, Tudela de Duero y Medina del Campo. Pablo Moreno, director de la entidad, explica que prestan «cualquier tipo de apoyo que la persona o sus familiares necesiten para llevar a cabo su proyecto de vida y tener una participación en la sociedad». La labor de El Puente abarca diversas áreas, pues ejerce acompañamiento en la búsqueda y mantenimiento de un empleo, facilita una vivienda a quienes la necesiten y garantiza todo lo necesario para que la persona pueda vivir de forma autónoma.

Uno de los pilares más importantes es justamente la integración en el mercado laboral. «Este sigue siendo nuestro sector clave, pues la inclusión aún es muy difícil y queda mucho por hacer», sentencia Moreno. «Trabajamos en la motivación de la persona y, desde ahí, tratamos de darle las herramientas para acceder al empleo». Pero esta labor no solo consiste en conseguir el trabajo, pues desde la entidad también realizan un seguimiento una vez que la persona se incorpora al mercado. El director confirma que se ha avanzado mucho en este acceso, dado que «el año pasado gestionamos 183 contratos».

Mil usuarios atendidos

Según afirman desde El Puente, el grueso de personas que acuden a la entidad se concentran en el área de demanda de acompañamiento o acceso al empleo (unas 500), pero las demás suman casi el mismo número entre todas, pues a lo largo del año atienden a más de un millar de personas. El tejido empresarial es un factor esencial para la integración laboral, por lo que desde El Puente realizan acciones de sensibilización, prospección de necesidades laborales, intermediación y apoyo con las 232 empresas con las que colaboran. Otras áreas de intervención son los centros ocupacionales, la atención en el medio rural y el envejecimiento activo, programa que promueve la práctica de hábitos y estilo de vida saludables en personas mayores con problemas de salud mental.

Pero, ¿cómo resuelven las distintas situaciones en El Puente? Pablo Moreno afirma que la clave es centrarse en la persona, no tratan a todas de la misma manera, pues «el mundo de la salud mental es muy diverso» y hay que hacer un plan individualizado para cada una. Además, desde la entidad promulgan que la persona sea protagonista de su proceso de desarrollo, no trabajan «en clave asistencial», sino de «forma proactiva y respetuosa con la autonomía de cada ser humano». El espacio de El Puente –situado en la calle Tajahierro, en Girón– «está abierto a todo el que lo necesite», pero buscan minimizar la presencia allí porque consideran que es mejor que cada persona se desarrolle fuera. «Esto ayuda a que más personas se acerquen a pedir ayuda sin sentirse estigmatizadas», asegura.

«Los problemas de salud mental no son exclusivos de las personas que puedan tener un diagnóstico concreto». Desde ahí, es necesario «desmontar mitos y crear espacios donde una persona se pueda sentir cómoda», asegura Moreno. Pero este viaje no comienza desde fuera, sino con uno mismo, pues desde El Puente declaran que es primordial empezar a dar a la salud mental la importancia que tiene.Al igual que se debe ir al médico si te fracturas un brazo y nadie duda de que te duela, hay que ver problemas como la depresión o la ansiedad en la misma clave. «Es necesario formarnos y enseñar que la salud mental no es algo ajeno, forma parte de todos», declara Moreno, «no hay que esconder el problema que tengamos, sino decirlo y normalizarlo».

Ni debilidad ni culpa

Para concienciar sobre esta condición y ayudar a más personas a quitarse el estigma es importante recordar que tener problemas de salud mental no tiene nada que ver con debilidad de carácter, ni es culpa de la persona, ni impide tener una vida plena, conseguir un trabajo, formar una familia o disfrutar de cualquier aspecto de la vida.

No suele haber una sola causa por la que se desarrolla un problema de salud mental. Por regla general, debe darse una combinación de factores genéticos, del entorno social y de experiencias vividas. La mayoría de estas condiciones suelen iniciarse en la adolescencia y juventud o tras sufrir algún suceso traumático, como perder un trabajo, la muerte de un familiar, una separación o un desahucio. Aunque puede haber personas con más predisposición genética que otras a tener un problema de salud mental, hay muchos factores desencadenantes, entre los que se encuentran el abuso de sustancias farmacológicas, el alcohol y las drogas, el estrés, situaciones de abusos, malos hábitos nutricionales y las expectativas culturales o sociales.

Por eso es fundamental tener claro que «todas las personas pueden tener algún tipo de problema de salud mental a lo largo de su vida». «Tenemos que trabajar todos conjuntamente», pues el centro de la ayuda es que la persona se sienta apoyada y acompañada por profesionales, pero también por su entorno, sobre todo, por sus familiares. El otro reto de la asociación: ser un agente transformador de la sociedad que ayude a la ciudadanía a entender y normalizar estos problemas. «Hay que dar información; aún hay muchos estereotipos e ideas preconcebidas», afirma Moreno. «El miedo se debe al desconocimiento».

Un modelo en positivo

Desde El Puente señalan, como clave de esta conciencia, al impulso de un modelo de salud mental en positivo, pues «nuestra sociedad todavía se construye en pilares que no favorecen un entorno saludable para lo mental, por lo que hay que desechar las estructuras impuestas y buscar una en la que las relaciones y el proyecto de vida de cada persona responda a sus propias necesidades». Por lo tanto, «si se avanza hacia una sociedad en la que todos tengamos los apoyos necesarios para poder desarrollarnos, estaremos construyendo una sociedad con una salud mental positiva».