Mediadores gitanos, Policía y gobierno local se coordinan para rebajar la tensión en Las Viudas

Representantes del colectivo gitano y parte del equipo de gobierno durante la reunión mantenida ayer. /C. A.
Representantes del colectivo gitano y parte del equipo de gobierno durante la reunión mantenida ayer. / C. A.

«Esto se arregla con neuronas, no con más testosterona», subraya el alcalde

J. Asua
J. ASUAVALLADOLID

Se trata de templar, no de echar leña al fuego. Lo subrayaba el alcalde tras la reunión mantenida ayer entre los principales representantes del colectivo gitano y el equipo de gobierno para abordar los incidentes que se han registrado en la barriada de Las Viudas en el último mes.«Esto se arregla con neuronas, no con más testosterona», decía Puente. El encuentro celebrado en el Ayuntamiento se saldó con el compromiso de trabajar de forma coordinada para rebajar la tensión en una zona caliente.

Los contactos ya han empezado. Los arregladores han visitado a las familias más conflictivas de este polígono de viviendas para trasladarles la necesidad de «avanzar en la integración y de respetar las normas que nos obligan a todos los ciudadanos». «Por nuestra parte la implicación para mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo no va a faltar», destaca Enrique Jiménez, portavoz de los arregladores, quien, eso sí, también pide a los agentes que patrullan este espacio una actitud de diálogo.

Una vecina herida

«En algunos casos algún policía ha perdido las formas y aplica un exceso de celo injustificado con algunos vecinos», explica. Los mayores de esta etnia lo han hablado también con el jefe de distrito de la Policía Local y la conversación ha sido «satisfactoria». «Está siendo receptivo», recalca Jiménez. Al igual que los responsables del ejecutivo local, los mediadores creen que lo ocurrido en Las Viudas no es un problema generalizado, sino un suceso puntual, al tiempo que recuerdan que en la trifulca que se registró con la Policía el pasado 11 de septiembre, en el que resultaron heridos tres agentes, también sufrió lesiones una vecina, con fisuras en dos costillas.

Ahora se quiere pasar página y avanzar en el proyecto de regeneración urbana del barrio, que debe ir acompañado de un plan social. «Hay sectores muy desatendidos, en materia laboral, de salud y formación», destaca Jiménez. Ilusionados con el plan de rehabilitación de las viviendas, los gitanos mayores, muy respetados por los suyos, estarán pendientes de cualquier movimiento indeseado en la barriada para frenarlo y que la situación «no degenere».

En el encuentro participaron, además del alcalde, los concejales de Urbanismo, Servicios Sociales, Seguridad y Educación, todas las áreas que tienen algo que decir en la solución del problema. Luis Vélez, responsable de la Policía Local, apostó por la colaboración para solucionar los problemas de convivencia que se registran en la zona, mientras que Manuel Saravia apunta a que una mejora de los bloques de pisos ayudará a mejorar las condiciones de vida de los residentes. Rafaela Romero, responsable de Servicios Sociales, subrayó que su departamento «conoce a todas las familias y hace un seguimiento de ellas», aunque acotó que «no hay una varita mágica» y que es necesaria una intervención de todas las áreas. «Tenemos un convenio con el colectivo y hay que analizar cómo está funcionando y qué líneas de mejora se pueden abordar», avanza Romero. Ambas partes ha acordado mantener contactos permanentes.

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