Desvalijan por segunda vez este año un bar de La Rubia y huyen con 2.000 euros de las tragaperras

Interior del local desvalijado./Jorge Sanz
Interior del local desvalijado. / Jorge Sanz

Los ladrones arrancaron de cuajo la verja para entrar por el mismo ventanuco que en enero al no poder forzarla por los cerrojos de seguridad

J. Sanz
J. SANZValladolid

«La otra vez coloque cerrojos de seguridad de los gordos en todas las verjas y solo me han servido para que los ladrones me hayan causado más daños aún arrancando de cuajo de la pared la misma verja por la que entraron en enero», explicaba ayer desesperado el propietario del bar Tentación, situado en la calle Espanta en una plazoleta al borde los campos de fútbol Felicísimo de la Fuente (La Rubia). Los agentes le avisaron a las siete de la mañana de ayer de que había sufrido su segundo robo este año, y el tercero en los dos negocios que regenta, después de que un testigo avisara de que la verja de un ventanuco del lateral del local estaba literalmente arrancada y habían forzado la cerradura de la propia ventana. «Entraron por el mismo sitio y se llevaron más o menos lo mismo que la otra vez», resume la víctima, que estima en cerca de dos mil euros el botín acumulado ayer por los delincuentes después de reventar las dos tragaperras y de coger el dinero de la caja registradora.

Desperfectos causados en el robo. / J. Sanz

Lo singular del asalto es que fue idéntico al que ya sufrió el 8 de enero, cuando los ladrones forzaron la misma verja y la misma ventana para destrozar las máquinas y coger el dinero de la caja y del alquiler de los usuarios del campo de fútbol. Entonces se llevaron 3.500 euros. Y ayer otros 2.000. «Ya no sé lo que puedo hacer», reiteró el hostelero antes de recordar cómo antes de enero colocó los primeros cerrojos, a raíz de un primer intento frustrado de robo, y después del asalto consumado instaló cerraduras de seguridad en todas las verjas: «Tengo más de quince cerraduras y cerrojos, pero lo único que me han servido es para que arranquen la verja al no haber podido apalancarla por los cerrojos».

Los autores, al igual que en enero, lograron huir de esta plazoleta peatonal sin que los vecinos escucharan los ruidos que forzosamente tuvieron que causar al arrancar la verja. Él y los residentes volvieron a exigir ayer más seguridad en el barrio.