«Lo de Ciudadanos es una chapuza en toda regla»

Voto electrónico en unas elecciones legislativas norteamericanas. /AFP
Voto electrónico en unas elecciones legislativas norteamericanas. / AFP

Luis Panizo, experto de la Universidad de León en voto electrónico, explica que una plataforma rigurosa no debería permitir conocer qué y cuándo se votó

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Desde 2001, cuando comenzó a investigar todo lo relacionado con ese voto electrónico que se antojaba la panacea democrática, Luis Panizo ha visto de todo.«Hemos estado en procesos en todo el mundo donde se utilizan las urnas. Hemos auditado procesos electorales en Venezuela, en el revocatorio de Chávez», explica este profesor de Arquitectura y Tecnología de los Computadores de la Universidad de León.

Lo de Ciudadanos, a tenor de los datos conocidos, le lleva a un par de conclusiones contundentes. La primera es que no se ha utilizado una plataforma de máximo nivel. «Probablemente no fuera una plataforma de voto electrónico, porque quizá no requiriese las mismas necesidades que para votar a un nivel legislativo o parlamentario», señala. La segunda conclusión es que «ha sido una chapuza en toda regla». Se basa en que en este caso «se sabe todo, la hora, desde dónde se votó... Una serie de datos que una plataforma rigurosa no podría permitir averiguar», advierte, porque el voto no puede ser 'trazable'.«En una plataforma de voto electrónico el usuario tiene un certificado y en el momento en que emite su voto no se puede relacionar este con el votante y no puede existir trazabilidad del voto». Del mismo modo, no se debería poder conocer el resultado en ningún momento hasta después de concluido el proceso electoral. «El primer principio, que es el de que no se puede recontar hasta cerrar el proceso, se ha incumplido», afirma.

Ahora toca averiguar quién ha sido el responsable de la manipulación. «Puedes estar dentro y que el sistema no esté protegido», indica. «O puedes forzar a que te entreguen los certificados para votar [utilizando el nombre de otro afiliado] por coacción, o por compra de votos o robándolos», especula, en el caso de que se hubieran utilizado certificados válidos, lo que parece que no ocurrió en este caso. De ahí el descuadre entre los votos emitidos ylos recibidos. 81 votos recibidos no correspondían a ningún certificado de usuario. «El que lo hizo puede que supiera algo, pero muy fino no era. No se le ocurre a nadie utilizar la misma dirección IP –número que identifica a la máquina que estaba conectada en ese momento– y en esa distancia de tiempo .Además, parece que sabía cómo iba la votación» por el modo en que se introdujeron los votos.

El hecho de que la seguridad de esos sistemas no sea completa ha provocado que lo que parecía un auge imparable haya desembocado en un desuso que prácticamente relega el voto electrónico a «agrupaciones, empresas» o, como en este caso, partidos políticos. Podemos, por ejemplo, ya ha utilizado en alguna ocasión el voto electrónico. «Hay plataformas de código abierto y gratuitas y no se han preocupado de instalarla. Aunque también precisan de mucha labor. Crear certificados, etc.», aclara Panizo.

Lo más curioso del caso es que una de las empresas dedicadas a voto electrónico que ha conseguido cierto renombre en el mundo es española. Catalana, de hecho. Y según Panizo, no hay tantas que puedan decir lo mismo. «Una de las empresas más potentes es catalana y tiene máquinas por todo el mundo, cotizan en el Nasdaq y su sistema es razonablemente seguro«, señala.

En todo caso, las urnas, para una votación con apenas 1.500 censados y la posibilidad de tener apoderados de cada candidatura, habrían resultado menos proclives a una manipulación como la que se ha producido.