Buscan a un cliente de un bar que zanjó una pelea a tiros en el Barrio Belén de Valladolid

El bar El Rincón del Cómico. escenario de los disparos. estaba cerrado ayer a mediodía, dos horas después del altercado. /J. S.
El bar El Rincón del Cómico. escenario de los disparos. estaba cerrado ayer a mediodía, dos horas después del altercado. / J. S.

El sospechoso, que huyó, al igual que su contrincante, entró al 'after' de la avenida del Valle de Esgueva con un «arma larga»

J. Sanz
J. SANZ

«Este bar cambió de dueños hace un par de años y desde entonces no cierran nunca y estamos hartos de quejarnos de las peleas, los ruidos e incidentes que se producen cada fin de semana», apuntaron ayer los vecinos del entorno de El Nuevo Rincón del Cómico, situado en la esquina de la avenida del Valle de Esgueva con la calle Nochebuena, en el Barrio Belén. Allí se produjo al filo de las diez de la mañana de ayer una pelea entre, al menos, dos clientes y uno de ello zanjó la disputa efectuando, al menos, un disparo con «un arma larga –todo apunta a que pudo tratarse de una carabina modificada–» en el interior del establecimiento situado al borde del Campus Miguel Delibes. Los primeros testigos alertaron a las 9:54 horas a los servicios de emergencias informando de que habían escuchado «varios disparos» dentro de un local que «funciona habitualmente como 'after'» y en el que había «bastantes clientes» dentro.

Varias patrullas de las policías Nacional y Local acudieron a continuación al escenario y, a su llegada, habían huido ya los implicados en la pelea. En ella, al parecer, se habrían visto implicados «dos conocidos que se encontraban en el bar» y uno de ellos salió al exterior para coger una «escopeta o una carabina modificada», regresó al local y efectuó, al menos, «un disparo», según pudieron comprobar después los efectivos de la Policía Científica, que inspeccionaron El Nuevo Rincón del Cómico hasta pasadas las once de la mañana, según confirmaron los vecinos y fuentes policiales de la investigación.

Nadie denunció nada y no hubo heridos, al menos, entre los trabajadores y el resto de clientes del bar. Los presentes explicaron que los implicados son amigos y que el hombre que entró con el arma, que lo es, aún siendo una carabina, «pudo efectuar un disparo sin querer» para zanjar la discusión. El caso es que la posterior inspección del local determinó que pudo tratarse de una «carabina modificada». Su dueño, el autor del disparo –los testigos apuntaron inicialmente a que escucharon «varias deflagraciones»–, podría enfrentarse, como mínimo, a un delito de tenencia ilícita de armas, castigado con entre uno y tres años de prisión, al ser un «arma modificada».

Los dos implicados están identificados y son buscados por los agentes para averiguar lo ocurrido y el tipo de arma utilizado en la pelea. Los agentes, además, intervinieron un turismo a las puertas del local.

«Esto se ha llenado de patrullas entre las diez y las once, cuando la grúa se ha llevado un coche rojo, pero aquí ya estamos acostumbrados a estos líos», resumieron los vecinos.