El IOBA celebra sus veinte años erigido en centro de referencia nacional

El IOBA celebra sus veinte años erigido en centro de referencia nacional

José Carlos Pastor, su director, pide «que se profesionalice» la gestión del Instituto

ANTONIO G. ENCINAS

Es el vigésimo aniversario de una institución con veinticinco años. Paradójico, pero solo hasta cierto punto. El grupo de investigación comenzó a trabajar en 1989, y cinco años más tarde, el 29 de diciembre de 1994, llegó el Real Decreto que lo convertía en Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada. José Carlos Pastor, su impulsor, convertía así en realidad la idea que conoció en 1977 en Estados Unidos. Allí pudo conocer el funcionamiento del Bascon Palmer Eye Institute, fundado en 1962, que aunaba investigación, docencia y atención al paciente.

Eso es hoy, veinte años después del Real Decreto, el IOBA. «Una institución pública», recuerda Pastor, ya que pertenece a la Universidad de Valladolid, aunque las consultas sean de pago. «La propietaria es la UVA. Los pacientes pagan, pero también los alumnos. La propiedad es la que marca la diferencia», insiste.

Ahora, dos décadas después, el IOBA es el ejemplo que lleva el rector, Daniel Miguel, allá por donde va. Una institución dependiente de la Universidad que, al mismo tiempo, es capaz de desempeñarse de forma autónoma, de conseguir ingresos y funcionar casi como una empresa. Casi. Porque el gran reto del IOBA en adelante es, según Pastor, «profesionalizar la gestión». Lo dice en una entrevista con El Norte y lo repite varias veces durante los fastos del veinte aniversario, con las autoridades delante. Le escuchan sus compañeros desde las butacas de un pequeño salón de actos en el propio edificio, y también algunos responsables de los departamentos del Clínico o de la Facultad de Medicina, y sobre todo el consejero de Educación, Juan José Mateos, el rector, Daniel Miguel, y el presidente del Consejo Social, Gerardo Gutiérrez.

«Quiero solicitar un reto a las autoridades académicas. Los problemas del instituto no se arreglan con recortes, sino con una profesionalización de la gestión. La UVA en su conjunto tiene parcelas que podrían competir y aumentar los retornos, pero no se puede hacer desde el amateurismo al que nos han obligado. Nos tenéis que echar una mano», pedía José Carlos Pastor.

Es, en realidad, lo que viene reclamando la propia UVA desde el Rectorado. Que se busque la manera de hacer compatible la creación y desarrollo de empresas propias con la docencia y la investigación. Por eso, Pastor tiró de cifras y exhibió un panorama contundente para demostrar que es perfectamente posible aunar estos tres campos. Allí donde se realizan 18.000 consultas al año, donde se han realizado 20.000 operaciones de cirugía en veinte años, se han defendido 70 tesis doctorales, diez de ellas con la mención internacional, lo que es un éxito indiscutible, y se han publicado 700 artículos científicos en revistas indexadas de nivel internacional.

Todo junto convierte al IOBA en un instituto de referencia internacional. «Nos han apoyado los pacientes, la gente que se siente orgullosa del instituto. En cualquier taxi dices que vas al IOBA y no tienes que decir nada más», explicaba gráficamente Pastor.

Y el caso es que las tesis de este investigador orgulloso las comparten, entre otros, quienes estaban allí sentados, a su lado, mientras se celebraba el vigésimo aniversario de la institución. «Es un ejemplo de investigación con una traslación inmediata a la sociedad», incidió el rector. «Lo que significa la marca IOBA para la Universidad de Valladolid hay que tenerlo en cuenta. Necesitamos muchos Ronaldos como José Carlos Pastor y muchos Real Madrid como el IOBA», describió Gerardo Gutiérrez.

Punto de encuentro

En sus últimos meses al frente del IOBA, José Carlos Pastor ha decidido que no sucumbirá a la tentación de dejarse ir. En lugar de eso, quiere plantear batalla en el asunto de la profesionalización y marcar un nuevo punto de inflexión similar al que supuso hace 20 años la constitución del IOBA. «Me gustaría convertir a Valladolid en un punto de encuentro. Me gustaría que las empresas empezaran a invertir aquí de corazón y que muchas empresas españolas a las que les falta investigación se den cuenta de que quizá les sea más fácil colaborar con nosotros y tener sus institutos cerca de la Universidad y del Parque Científico». Es un reto ambicioso, desde luego, pero parte con una ventaja indudable. El IOBA se ha convertido en una marca de calidad reconocida en toda España, que colabora en múltiples proyectos nacionales e internacionales. «Cuando se creó el IOBA había dos ideas que eran primordiales, la investigación transnacional, que ahora mismo parece que no hay otra, pero que hace veinte años no existía aquí. Y otra era intentar no depender no tanto de recursos públicos. Hablo de recursos públicos no competitivos, no depender de los presupuestos de nadie. Si competimos por un presupuesto europeo claro que es con fondos públicos, pero competitivos. No es bueno crecer solo a costa de incluirnos en una institución pública como es la universidad», explica Pastor. Esta apuesta por buscar financiación privada, o por competir por proyectos europeos, no significa renunciar al carácter público del IOBA, según su director. Al contrario.

Defensa de lo público

«Me gustaría recordar algo que en estos momentos se pone en cuestión. El IOBA es lo que es por el servicio de Oftalmología del Hospital Clínico Universitario. Durante una larga época tuvimos un personaje siniestro en la ciudad que nos dio estopa pero nuestro hospital, que ahora solo sale porque se caen los techos, es para estar profundamente orgulloso y agradecido. Una de las cosas que nos quedan en el IOBA es empezar a devolver al Hospital muchas cosas. De hecho, hemos firmado un nuevo convenio gracias al nuevo gerente», asevera Pastor.

Pasados estos veinte años, lo que era un instituto recién creado apoyado por la buena labor de un grupo de investigación se ha consolidado como una entidad puntera. En ese periodo, el apoyo de la Universidad ha sido clave para sortear los momentos más delicados, según el director del IOBA. Y ahora, agradecido por el esfuerzo y al mismo tiempo deseoso de colocar a la UVA en el sitio que le corresponde, pide que la Universidad «asuma el papel que le corresponde».

«En cualquier parte, la Universidad es un marchamo de calidad, y aquí nos estamos quejando todo el día. En España es como negativo, todo lo que hace la Universidad no vale para nada. En cualquier otra parte se valora. Si un instituto como el IOBA pertenece a la Universidad se cree que debe ser bueno precisamente por estar ahí».

Con los veinte años cumplidos y a punto del adiós al cargo, José Carlos Pastor augura un futuro brillante a este IOBA aún joven y en edad de madurar, sobre todo en lo que respecta a la gestión. «Hay muchas cosas de las que me siento profundamente orgulloso, por supuesto del equipo humano, que es lo que más vale de todo», asevera. Por eso el relevo del director está garantizado. Y por eso el IOBA, centro de referencia internacional, se ve capaz de seguir en lo más alto.