Rocío Mozo, pregonera de la Semana Santa de Medina: «son días de reflexión y de compromiso»

Rocío Mozo, durante su pregón. /P. G.
Rocío Mozo, durante su pregón. / P. G.

La pregonera realizó en su sentido pregón un repaso de los ocho días de pasión de la villa de las ferias a través de las estaciones de un vía crucis

PATRICIA GONZÁLEZMedina del Campo

Un pregón sentido, que nace de las vivencias de una joven que desde muy corta edad, poco más de cinco años, vivió los ocho días de pasión de Medina del Campo. Cofrade desde hace décadas de la Archicofradía de Nuestra Señora de las Angustias y testigo directa de la evolución de la Semana Santa medinense, la diseñadora Rocío Mozo, consiguió rendir su especial tributo a la semana de pasión de la villa de las ferias días que «son de reflexión. La Semana Santa no solo es un museo en las calles de los pueblos y ciudades. No es una sucesión de cofrades caminando en silencio. Es comprometerse a seguir un ejemplo de vida» aseguró emocionada la pregonera, que consiguió, a través de sus palabras- «brotan desde cada rincón de mi memoria y están escritas con el corazón»- recordar los sentimientos semananteros de los cientos de hermanos que año a año desfilan por las calles del municipio «bajo los capuchones, miradas, promesas, corazones encogidos y orgullo de ser cristiano y cofrade. Siglos de tradición y penitencia que marcan el paso a ritmo de tambores. Sonidos profundos que rompen el silencio y cortan el viento que agita las capas de los penitentes».

Arropada por familiares, amigos, presidentes de todas y cada una de las cofradías, de gran parte de la corporación municipal y de la Diputación de Valladolid, Mozo, arrancó sus más sentidas palabras a las ocho y media de la tarde en la capilla de las Angustias, sede de su hermandad y bajo la atenta mirada de la alcaldesa perpetúa de la localidad y patrona, Nuestra Señora de las Angustias.

La pregonera que estructuró su palabras según las estaciones de un vía crucis resaltó en la primera de las estaciones las pequeñas cosas y su «particular cuaresma«  que desde pequeña vivió en Semana Santa con «las personas que más quiero y que fueron forjando mi camino».  

Silencio

Además de hacer un pequeño repaso por el discurso catedralicio de las tallas que año a año desfilan por el casco histórico de Medina del Campo, la pregonera, no quiso dejar pasar la ocasión y destacó la importancia de los cofrades. «Las nueve cofradías penitenciales que veremos estos días portando tallas, en su mayoría renacentistas y que representan la Pasión de Cristo, están formadas por hombres y mujeres que portan su particular cruz. Una cruz que los castellanos llevamos de manera íntima. En estas tierras de inmensa llanura y fríos inviernos vivimos ‘para dentro’. No solemos gritar nuestro dolor o nuestra alegría. Y así vivimos la Semana Santa. En silencio» explicó, para a continuación apuntar que «hoy (por ayer) preside el pregón la imagen de Nuestra Sra. De las Angustias, patrona de Medina y Alcaldesa Perpetua de esta villa llena de Historia. El Viernes de Dolores las puertas de La Colegiata se abren y ante cientos de personas, nos enseña a su Hijo ya muerto en sus brazos, como si fuera un mal sueño de lo que días después va a suceder. Desde aquí la acompañamos en su dolor por las calles de Medina desde hace más de 450 años».

Además de destacar la participación de los cofrades, Mozo también relató cómo durante estos 30 años «he vivido la creación de nuevas cofradías, he visto recuperar tradiciones, restaurar estandartes y tallas, la instauración de nuevas procesiones y como reconocimiento público, la declaración de interés turístico internacional».

Mozo, hizo suyas las palabras escritas por Lope de Vega, palabras que «reflejan el sentir de dos mil años de la Humanidad. Seguimos implorando su perdón día tras día, año tras año. Con la celebración de la Semana Santa, recordamos a lo largo de los tiempos unos hechos que sucedieron muy lejos de aquí, pero que parece que llevemos en nuestro ADN, como si fuera parte del legado que Él nos dejó».

Para finalizar la pregonera recordó que el silencio, uno de los rasgos más representativo de la Semana Santa de la localidad, «lo volveremos a ver en las calles de Medina, como lo hacemos desde hace 500 años, con la esperanza de aprender de nuestros errores, de no olvidar lo excepcional y con el compromiso de transmitir el legado dos mil años más».

 

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