Los sumilleres apuestan por la formación para mejorar el nivel

Los sumilleres segovianos brindan por su patrón, San Marcial Copero/ Antonio de Torre
Los sumilleres segovianos brindan por su patrón, San Marcial Copero / Antonio de Torre

El colectivo honra a su patrón, San Marcial Copero, una fiesta que viene celebrándose desde hace una década

MARÍA MARTÍNEZSegovia

Fue el segoviano el primer colectivo de la sumillería española que convirtió a San Marcial, de nombre, y de apodo Copero, que por algo se le atribuye que fue quien sirvió el vino en la Última Cena, en su patrón. Por eso, como vienen haciendo desde hace justo una década, los sumilleres salieron ayer a la calle ataviados con su indumentaria típica del mandil, pajarita y el llamativo tastevín –instrumento que fue inventado en Francia a finales del siglo XIX para poder observar los reflejos del vino y que el sumiller pudiera catarlo– para brindar con los segovianos y pasear con orgullo un oficio que ha ido evolucionando hasta convertirse en figura imprescindible en la restauración actual

«Creo que hemos conseguido, poco a poco, buscar el sitio que nos hacía falta, que era el de las salas, porque de un tiempo a esta parte los cocineros habían invadido la sala con su presencia y es una cosa común, tenemos que estar juntos la cocina y la sala. El sumiller ha ido tomando protagonismo. Al fin y al cabo, es un camarero aventajado: sabe de vino, de alcoholes, de aguas, de puros...», explicó el presidente de los sumilleres de Segovia, José Luis Aragüe 'Mazaca'.

No obstante, esta figura no es tan valorada todavía en España como en otros países, como Suiza, Francia o Alemania. «Los sumilleres que quieren estar en la cresta de la ola se van a Inglaterra o a Suiza, aprenden idiomas y luego se quedan allí o vuelven a España formados. En otros países, qué duda cabe, los sueldos son mucho más altos que aquí», donde el salario base puede oscilar entre los 1.200 y 1.300 euros, señala Aragüe. El presidente de la asociación provincial incide en la necesidad de formación, algo por lo que apuestan tanto la asociación nacional, que preside el segoviano Pablo Martín, como la regional. «Es un trampolín para saltar a otros sitios. Cuando un campeón nacional tiene que representar a España en otro país, tiene que hablar, por lo menos, el idioma materno y otro, que puede ser inglés o francés.

José Luis Aragüelamenta que el título de sumiller «no esté todavía reglado, como si fuera un abogado o un ingeniero. Cuando eso se consiga va a ser mucho mejor».

Como todos los años, la fiesta incluyó la entrega, a los pies del Acueducto, del mandil y el tastevín que distinguen al sumiller de honor, en este caso Jesús Miguel Fernández.