Sepúlveda vive una de sus fiestas de los fueros más multitudinarias

Toque de zángana y desfile amenizado por la Asociación Juvenil Alcazara y los músicos de Wyrdamur. /Antonio de Torre
Toque de zángana y desfile amenizado por la Asociación Juvenil Alcazara y los músicos de Wyrdamur. / Antonio de Torre

Esta edición ensalza el valor ecológico de la pesca

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Que la fiesta de los Fueros de Sepúlveda tenga una temática no solo histórica empieza a ser una costumbre afianzada. Y que el jolgorio que rezuma la villa y las conmemoraciones más tradicionales se cosan con el hilo extraordinario de un contenido común para confeccionar los ornamentos que sobresalen dentro del patrón de un programa de corte clásico, también es de agradecer por los propios vecinos y por los visitantes.

Por cierto, la inauguración de los Fueros de ayer ha sido una de las multitudinarias que se recuerdan de los últimas ediciones. Mucho 'forastero' recaló en la villa medieval, ataviada para la ocasión con los estandartes, blasones, pendones y otras enseñas que evocan la ambientación que envolvía la vida cotidiana de Sepúlveda allá por los X y XI. Los cientos de personas que asistieron a la liturgia de actividades aguantaron el calor justiciero con el que la jornada saludó a cetreros, caballeros, doncellas, arqueros, guerreros, soldados, músicos y artesanos.

Después de haber recordado la trashumancia o de haber rendido homenaje a la caza, este año los Fueros de Sepúlveda revisten ese programa cargado de rituales necesarios que se repiten cada edición con el tributo a la pesca. No en vano, el pregonero elegido para abrir las celebraciones de esta edición ha sido el presidente de la federación española esta actividad.

José Luis Bruna, quien además es jurista, evocó en su intervención el origen de la fiesta. Interesado y estudioso del fuero latino, afirmó que el de Sepúlveda «fue el primero que estableció una serie de privilegios y condiciones para el rey». Así subrayó la importancia histórica del documento que protagoniza la conmemoración.

En el siglo X, las tierras de Sepúlveda precisaban de nuevos pobladores para consolidar el avance de los cristianos. Para ello su conquistador, el Conde de Castilla Fernán González, le otorgó una serie de privilegios en el año 923, que fueron ratificados por sus sucesores Garci Fernández y Sánchez Garcés y confirmados por Alfonso VI de Castilla en el 1076. «Por primera vez se establecieron sistema de autonomía», añadió Bruna.

4.000 millones de euros

En una segunda parte de su pregón, puso de relieve cómo «hoy la pesca ha dejado de ser una práctica exclusiva dedicada al comercio o proporcionar un sustento para convertirse en deporte y cultura».

«Los pescadores son unos colaboradores de referencia para el medio ambiente», hizo hincapié el pregonero. El presidente de la Federación Española de Pesca considera que quienes la practican son, en cierto modo, «biomedidores de los ecosistemas acuáticos continentales». José Luis Bruna, en su defensa calurosa de la actividad, citó un dato extraído de un «estudio muy serio» realizado por la Escuela de Ingenieros de Montes. «La pesca en España genera 4.000 millones de euros anuales», destacó. Además, esa riqueza se crea en zonas rurales «afectadas por la desertización demográfica», esgrimió en su intervención.

Por lo tanto, discrepó de «la excesiva política de que el papel lo aguanta todo» en alusión velada a las administraciones que tratan de restringir la actividad. Por el contrario, defendió «la necesidad de contar con el conocimiento empírico». En este sentido, José Luis Bruna señaló que la federación estará del lado de las instituciones «que quieran ayudar a los ecosistema acuáticos continentales y generar valor en los territorios». «Donde hay pescadores, hay vida en los ríos», concluyó.

 

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