El resurgimiento de una ermita centenaria

Participantes en la ofrenda posan junto al monolito del bicentenario de San Rafael. /Pedro L. Merino
Participantes en la ofrenda posan junto al monolito del bicentenario de San Rafael. / Pedro L. Merino

Vecinos de San Rafael impulsan su protección y difunden su historia

SUSANA CASTILLEJOSegovia

Corría el año 1917. Mientras Europa se desangraba en la Primera Guerra Mundial y la gripe española terminaba de asolar las entrañas del viejo continente, aquí, en España, se maceraban las consecuencias de la crisis de 1917, llamada la época de los tres desafíos.

Mientras, la colonia veraniega de San Rafael, compuesta por las clases más acomodadas de la Corte, entre los que destacaban apellidos tan ilustres como Menéndez Pidal, Primo de Rivera, Palacios, Goyanes, Serratacó, Bourgón... pasaban sus veranos plácidamente en sus villas de la sierra «con la única preocupación de atender adecuadamente unas necesidades espirituales que para ser cubiertas debían desplazarse más de cinco kilómetros, hasta El Espinar, por carecer en esa época San Rafael de una dotación religiosa adecuada, dejando a salvo la insuficiente Capilla de las Damas Negras», según relata Luis López, presidente de la Asociación Cultural Centenario de le Ermita del Carmen (ACCE).

Este es el contexto histórico de la ermita, en el que un grupo de mujeres de la floreciente colonia contribuyó decisivamente para su erección y consagración por el entonces obispo de Segovia, Remigio Gandásegui Orrochategui, el 8 de agosto de 1918. Las familias encargadas de esta misión, lideradas por su principal impulsora, Clara Lengo y Gargollo, la que fuera futura duquesa de Bivona tras su casamiento con Tristán Álvarez de Toledo, movieron sus hilos sociales consiguiendo adhesiones y compromisos de notables personalidades de la época, «como el guitarrista Andrés Segovia, la mezzosoprano de origen polaco Elena Gillina, el arquitecto de la Real academia de Bellas Artes de San Fernando Romualdo de Madariaga y Céspedes o el mismísimo rey Alfonso XIII, quien donó un juego de agua con bisel de oro de la casa Ansorena para que fuera rifado con el fin de, con lo recaudado, concluir las obras del templo.

De la ermita, explica Luis López, «se dice que es humilde, por la falta de aditamentos en su decoración; que es femenina, por la imprescindible labor de las mujeres en su construcción, y que es aristocrática, por la participación del nutrido grupo de nobles en la consecución de fondos para terminarla. «¡A un rey no se le deja solo!», decían».

Despojada de su patrimonio

A pesar de ser una pequeña capilla, las donaciones posteriores a su consagración no se hicieron esperar y en 1930 llegó a atesorar hasta 171 objetos, entre los destinados al culto y su mobiliario, e incluso vidrieras de colores en sus ventanas. Sin embargo, la llegada de la Segunda República y la posterior Guerra Civil abocaron al expolio su escueto patrimonio. Fue despojada de la imagen que poseía y su inventario se había reducido, en 1940, a 21 objetos, todos ellos de pobre factura. La posguerra hizo el resto sin que se pudiera devolver aquella antigua imagen.

«Hoy de aquel brillo social no queda nada. La magnífica colonia veraniega de San Rafael aún continúa, pero poco queda de aquella sociedad elitista que acuñó el término 'pequeña Suiza', en referencia al floreciente San Rafael de principios de siglo XX. Sin embargo, la ermita aún perdura, sostenida por la parroquia y la feligresía, que personalmente vela, desde antiguo, por el bienestar de este inmueble, a pesar de que la falta de medios económicos amenazaba con convertirla en una ruina», señala el presidente de la asociación.

Cincuenta familias

Dado el preocupante estado de conservación, en 2012 un grupo de vecinos de San Rafael, con la justificación de su futuro centenario, deciden poner en marcha la Asociación Cultural Centenario de le Ermita del Carmen (ACCE), a la que hoy pertenecen cincuenta familias.

Entre los objetivos se encuentra la mejora y protección de la ermita, así como acercar el conocimiento de su historia a cuantas personas tengan interés en ello. Durante los algo más de cinco años de vida, la asociación ha conseguido, entre otros objetivos, los acuerdos con el Ayuntamiento de El Espinar para la mejora del templo y del entorno, la financiación de la iluminación exterior por parte de la Fundación Endesa, la adhesión de la Casa Real a los actos del centenario y la bendición apostólica al templo por parte del Papa Francisco. Además, ha realizado charlas divulgativas, exposiciones, paseos teatralizados y visitas guiadas «que han devuelto a la ermita del Carmen de San Rafael la dignidad y el protagonismo que nunca debió perder y que se refuerza con los actos del centenario que se celebran estos días», afirma López.

El miércoles se llevó a cabo una misa de acción de gracias y la ofrenda floral en el monolito del bicentenario en homenaje a todos los que hicieron posible San Rafael, y ayer se pudo disfrutar del espectáculo 'Centenario para niños'. Este viernes, a las 20:30 horas, el joven pianista Javier Grau ofreció un concierto en la ermita, en el que se recordó su historia. Y hoy sábado, con salida a las 11:00 horas desde la pradera de la ermita, se celebrará un paseo teatralizado a cargo de la compañía Destellos.

El ciclo se cerrará el domingo con un encierro infantil y, a partir de las 13:00 horas, con una ofrenda a la Virgen del Carmen de los objetos que se reunirán en una cápsula del tiempo que será sellada en la pradera de la ermita.

La Asociación Cultural Centenario, junto con el Ayuntamiento de El Espinar, la parroquia de San Rafael y numerosas agrupaciones y particulares han preparado una celebración, con trasfondo cultural e histórico, cuyo programa está presidido por una frase de la principal inspiradora en la construcción de la ermita, Clara Lengo y Gargollo, que ya aparece escrita de puño y letra en algunos documentos inaugurales fechados en 1918: «Para mi San Rafael».

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