La planta de tratamiento de purines reabrirá cinco años después del cierre

El delegado de la Junta, en el centro, ayer, durante su visita a la planta. /El Norte
El delegado de la Junta, en el centro, ayer, durante su visita a la planta. / El Norte

La empresa, que tiene ya los permisos, ha mejorado el rendimiento eléctrico de las instalaciones

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La planta de tratamiento de purines de Turégano reabrirá próximamente después de cinco años cerrada. La empresa Desimpacto de purines Turégano SA ya ha solicitado a la Junta de Castilla y León la puesta en servicio de las instalaciones tras las mejoras que ha realizado en ellas, consistentes, fundamentalmente, en la sustitución de los dieciséis motores existentes para la generación energética por ocho grupos motogeneradores de última generación con más potencia y un menor consumo de gas natural con los que aumentar la producción de energía eléctrica.

El delegado territorial de la Junta, Javier López-Escobar, visitó ayer las instalaciones de la planta con el objetivo de comprobar que las modificaciones que la compañía ha llevado a cabo se ajustan a las inicialmente planteadas. El representante de la Junta de Castilla y León en Segovia estuvo acompañado por el alcalde de Turégano, Juan Montes; el gerente de la empresa, Jaime Igea López-Fadón; el jefe del Servicio Territorial de Agricultura, Esteban Llorente Maqueda, y Alberto Álvarez Nuñez, ingeniero del Servicio Territorial de Economía de Segovia, así como por Mario Pastor de la Cruz, alcalde de Torreiglesias y presidente del Consorcio Provincial de Medio Ambiente; Miguel Ángel Ortiz, presidente de la Federación de Asociaciones de Productores de Ganado Porcino de Castilla y León, y Miguel Antona, director general de Innoporc.

Desimpacto de purines Turégano SA echó a andar en el año 2005 como una planta de tratamiento y valoración de efluentes ganaderos porcinos y empresa productora de energía. Se trataba de una planta de tratamiento con una capacidad de 150.000 metros cúbicos al año y que anualmente manipulaba 95.000 toneladas de purines. Además, generaba energía térmica y eléctrica con 16 motores de gas generadores con una potencia eléctrica total instalada de 14.992 kilowatios. Sin embargo, en el año 2014 la sociedad tuvo que cesar su producción. Con el fin de reiniciar la actividad en condiciones competitivas y manteniendo la potencia instalada, el titular decidió llevar a cabo una serie de modificaciones en las instalaciones, y el pasado 12 de junio, el Servicio Territorial de Economía resolvió la concesión de las autorizaciones pertinentes para llevar a cabo estos cambios.

Las modificaciones han consistido en la sustitución de los dieciséis motores de gas, con los que la compañía contaba en sus inicios, por ocho motores de Siemens SGE86EM de 1.830 kilowatios de potencia eléctrica unitaria, además de la adaptación del resto de instalaciones auxiliares de generación (gas, electricidad, etcétera) a la nueva configuración de la empresa. Con estos cambios, lo que se ha conseguido es la mejora del rendimiento eléctrico de la planta, ya que se ha pasado de un 35,4% a un 44% de rendimiento; se ha reducido la emisión de gases contaminantes a la atmósfera y se ha reducido también el consumo de gas natural en un 19,6%.

Tras estas variaciones, el titular de la empresa ha solicitado a la Junta la autorización de la puesta en servicio para poder realizar las pruebas de funcionamiento de los motores, y una vez que estas sean correctas, iniciar la puesta en servicio.

El sector porcino

Durante la visita, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia, Javier López-Escobar, destacó que el último censo de cabezas en Segovia es de 1.250.367, cifra que se mantiene constante, sin apenas variación, desde 2004. Además, señaló que «la generación de empleo en las zonas rurales que se dedican a esta industria es evidente», pues en los lugares en los que el sector está mejor dimensionado hay hasta un 90% más de población y se genera empleo hasta en un 125% más que en otras zonas, según datos de la Consejería de Agricultura. «Cuando se instala una nueva granja de porcino es porque se puede, porque cumple todos los estrictos requisitos técnicos, ambientales, de sanidad y de bienestar ambiental y, por tanto, no genera ningún inconveniente en el entorno según la normativa», dijo.

El sector cárnico de Castilla y León supone el 26,4% de la industria alimentaria, con más de 800 industrias que producen el 13% del volumen de carne en España, y que tienen un nivel de venta de 2.600 millones de euros y da trabajo a 10.600 personas. De este sector, el 70% le corresponde al porcino, siendo la cabaña de porcino de Castilla y León la tercera de España, con 3,8 millones de cabezas. Además, «el sector porcino es la única actividad agrícola que no está subvencionada, y todo el Producto Interior Bruto lo generan las empresas compitiendo en el mercado y exportando la producción. Es decir, que si estas prácticas se llevan a cabo es porque las empresas que se dedican a ello cumplen con las estrictas normativas en materia de calidad y bienestar animal de los diferentes países a los que llega nuestra producción», recordó López-Escobar.

El porcino supone el 31% de la producción ganadera de Castilla y León y alcanzó en 2016 un valor de 900 millones de euros. Las exportaciones del sector castellano y leonés del porcino han crecido un 67,5% en cinco años; los productores regionales vendieron a los mercados exteriores 85.855 toneladas en 2013 y alcanzaron las 143.757 en 2017, «lo que se traduce, en valor económico, de 223,5 millones de euros a 356,5 millones en sólo cinco años», según datos de Feporcyl. Del total de la producción regional, Segovia aporta un tercio, es decir, entorno a los 200 millones de euros.

López-Escobar afirmó que a lo largo de estos años ha habido avances constantes en bienestar animal, calidad, sanidad, eficiencia en incremento del valor añadido y tratamiento de residuos. «Se trata de un sector especialmente importante, porque está pegado al territorio y se desarrolla en el medio rural. El ganado porcino también conlleva un consumo de cereales que se producen en la comunidad autónoma, con lo que contribuye a mejorar los resultados en agricultura.