El folclorista Ismael Peña, profeta en su tierra a los 83 años: Segovia le nombra hijo predilecto

Ismael Peña posa junto a la estatua de Antonio Machado en la Plaza Mayor. /El Norte
Ismael Peña posa junto a la estatua de Antonio Machado en la Plaza Mayor. / El Norte

Cree que «en el mundo del folclore no hay fronteras» porque las influencias «son múltiples»

El Norte
EL NORTESegovia

El folclorista, cantante y etnógrafo segoviano Ismael Peña, considerado como una de las principales referencias en el panorama español de este estilo musical, ha acogido el título de Hijo Predilecto de la Provincia con «alegría, entusiasmo y sorpresa». Tiene tras de sí una decena de discos e innumerables actuaciones, recitales, trabajos, artículos y ponencias que dan muestra de su erudición, además de atesorar una colección de objetos etnográficos con más de 6.000 piezas que expone aquí y en otros países, señalan fuentes de la institución provincial. En su larga carrera este insigne segoviano de Torreadrada ha investigado y defendido como pocos las raíces del folclore y fue quien grabó el último testimonio sonoro del maestro Agapito Marazuela. Por todas estas razones y por llevar el nombre de Segovia siempre por delante, la Diputación ha nombrado a Peña Hijo Predilecto de la Provincia de Segovia. Un galardón que recogerá el jueves 30 de mayo en el acto que se celebrará en el Teatro Juan Bravo con motivo del Día de la Provincia.

A sus 83 años, el conocido como el cantante Ismael, o Ismael a secas, sigue en activo. Su intervención más reciente se pudo apreciar ayer mismo en San Pedro de Gaíllos, donde aportó sus opiniones en un foro sobre Universo Femenino y Tradición y puso después el broche musical a la jornada. El galardonado bromea diciendo que ha vivido tantos años para esperar a que ahora le vengan los honores.

Ismael Peña nació en 1936 en Torreadrada, donde su madre trabajaba de maestra. De allí se fue a Segovia para estudiar bachiller y a Madrid para cursar Filosofía y Letras. En los años sesenta vivió en Francia y es allí cuando, con la añoranza, más notó el sentimiento de amor a la tierra. Después de una década se asentó en Madrid sin perder el vínculo con su Segovia natal. A su vuelta, su carrera discográfica se fortaleció dando pie a sus principales trabajos. Es la época de sus apariciones televisivas en el programa de TVE titulado 'La Banda del Mirlitón' dedicado al folk español, informa Europa Press.

Junto a Agapito Marazuela

Unos años más tarde, en 1976 grabaría en sus estudios Kirios de Madrid un disco imprescindible en el folk, 'Segovia Viva' junto a Agapito Marazuela, que tenía por entonces 85 años, el dulzainero Joaquín González y el Nuevo Mester de Juglaría. Este disco supondría el testamento sonoro del maestro de Valverde del Majano, del que Peña destaca su rigurosidad, su exactitud y pureza en su trabajo de recopilación y transcripción de los temas. Un papel fundamental en el folclore que fue expresado en el 'Cancionero de las Castillas', explica la Diputación.

A partir de la década de los años ochenta, Ismael Peña se entregaría a la causa del folk español y a su trabajo de campo. Así, reunió numerosos objetos en su colección etnográfica que es una de las mayores de España compuesta por 2.700 juguetes, 600 trajes, 700 encajes, 2.000 piezas de oficios o una colección de pintura de autores como Manuel Canogar, Miralles, Mingote o Peridis.

A la pregunta de si se puede hablar de un folclore particularmente segoviano, el cantante matiza que en el mundo del folclore no hay fronteras y que las influencias son múltiples. «Las culturas y las tradiciones segovianas subían y bajaban con los pastores a Extremadura y al sur de España por los canales de la Mesta, las cañadas. La jota de Torreadrada de mi pueblo tiene una melodía idéntica a otra que se toca en Jerez de la Frontera», señala.

«Estudiar el folclore de un solo punto –añade– es un error absoluto. Es difícil hablar de que algo es propio de aquí. Ni se puede ni se debe. Las canciones o las costumbres no son propias de ningún sitio concreto. La división provincial del territorio es del siglo XIX y el folclore ya existía antes». No obstante, defiende que las manifestaciones culturales y tradicionales segovianas tienen personalidad propia que la hacen característica a través de la danza, el atuendo o la música.

Con la perspectiva de los años y estancia en el extranjero, el folclorista cree que «tendríamos que estar loando más a Segovia de lo que lo hacemos. Hemos sido protagonistas en la Historia y esa presencia se ve, se escucha y se presiente; ha dejado huella en el arte y no podemos evitarlo». Por eso cree que de cara al futuro hay que revalorizar la cultura y el arte que guardan los pueblos para revitalizarlos.