Salamanca se entrega a un Manolo García pletórico

Manolo García, durante su actuación en Salamanca. / MARÍA SERNA

El cantante catalán congrega a sus incondicionales en el Multiusos en un emocionante concierto

Isidro L. Serrano
ISIDRO L. SERRANOSalamanca

Es evidente que Manolo García sabía que Salamanca le necesitaba y no esperó a que nadie le preguntase aquello de que ¿dónde estabas entonces…? Llegó, llenó, convenció y, siendo el de siempre, aplacó con su música la necesidad acumulada de ver un buen espectáculo de todas las personas que abarrotaron la noche de este sábado el Multiusos Sánchez Paraíso de Salamanca.

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Y eso que empezó sentado el muy insurrecto.

Le bastó levantarse, atar al micrófono un pañuelo, desplegar su torrente de voz acompañado de unos músicos inmejorables y recorrer el escenario con su ritmo característico, para ganarse a incluso los contados niños -que los había-, que se acercaron hasta el pabellón salmantino para entender por qué sus padres sienten veneración por el cantante catalán.

En un año en el que acontecimientos como el VIII Centenario de la Universidad han traído y traerán a grandes nombres del panorama musical, el concierto de Manolo García seguro que será uno de los más recordados por la entrega de un público que disfrutó en las gradas y en la cancha (sin sillas por medio) desde el primer al último minuto del concierto.

A estas alturas, poco importa si los huesos de los burros están enterrados entre rebuznos de amor; o si aquel que cerraba la fila ha adelantado posiciones. Ahora, tras veinte años en solitario, Manolo García sigue siendo Manolo García, y con eso le basta, a él y todos los que la noche de este sábado le acompañaban cantando sus canciones. Las de ahora y las de siempre. Aunque cuando decidió llevarnos a San Fernando gastando suela, el Multiusos rozó el apoteosis.

Y se notaba que estaba a gusto. Comenzó con una anécdota sobre la ciudad que le llevó a asegurar que tendría que quedarse a vivir en Salamanca. Con ese arranque, ya lo tenía fácil, aunque es de imaginar que lo repita en cada ciudad en la que actúe. Hace creíble todo lo que dice. Porque aparte de buen cantautor y músico, Manolo García es un ciudadano comprometido. Se acordó de los agricultores y ganaderos de Salamanca, de su cultura, de sus artesanos y de la Fundación Tormes-EB, con la que compartió el viernes una «jornada muy especial» inaugurando la exposición 'Arte Emboscado' en Almenara de Tormes. Y lanzó más de una pulla a los políticos llegando a animar a todos los presentes a salir a la calle en la próxima manifestación de jubilados y pensionistas.

En lo estrictamente musical, es un artista que sabe como pocos establecer una conexión con el público que va mucho más allá de lo estrictamente musical (valga la redundancia) . Haga lo que haga y ordene como ordene su repertorio. Poco más que contar. Parecía que no quería irse. Y la gente, feliz. Acabó poniendo a todos a bailar La Bamba.

Olé, Manolo. Sabes que tienes casa en Salamanca.

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