Salamanca aplica la realidad virtual para mejorar la calidad de vida de los pacientes en cuidados paliativos

El casco sumerge en un mundo con el que estimularse, relajarse o entretenerse./VILLAMIL
El casco sumerge en un mundo con el que estimularse, relajarse o entretenerse. / VILLAMIL

El hospital de Los Montalvos pone en marcha el proyecto de la Fundación Intras y Aspasa

ROSA M. GARCÍA Salamanca

Dar un paseo por el campo o por la playa, ver la aurora boreal, estar en una piscina, lanzar pelotas, sembrar un huerto, hacer dibujos 3D, hacer un viaje flotando por encima de campos de tulipanes... y todo sin desplazarse; es la realidad virtual destinada a personas en cuidados paliativos o en situación terminal. Una experiencia impactante, cuyo objetivo es aportar calidad de vida y bienestar a esas personas que se encuentran en los últimos momentos de su vida.

'El mundo de las emociones' es «una experiencia impactante», un programa innovador de realidad virtual para el apoyo psicológico y social, desarrollado por el departamento de I+D+i de la Fundación Intras, en colaboración con Aspasa, la Asociación de familiares de Personas con Discapacidad Intelectual de la comarca de El Montsiá (Tarragona). Para comprobar si esa realidad virtual pueden ser útil para mejorar la calidad de vida de los pacientes, la iniciativa se está implantando para su estudio en las unidades de Cuidados Paliativos del hospital Los Montalvos de Salamanca y el Hospital de la Santa Cruz de Jesús, de Tortosa.

El proyecto, galardonado hace unos días con el Premio La Caixa a la innovación social 2018, comenzó en julio de 2018 y acabará este verano, tal y como explican Marta García, jefa del proyecto, y Raquel Losada, responsable del Departamento de I+D+i de Intras. Actualmente, se está seleccionando a las personas que pueden ser parte del estudio que valore el potencial de esta herramienta, para posteriormente trabajar en un programa más completo.

Equipo de Atención Psicosocial, encabezados por Juan Manuel Sánchez, primer psicólogo de Cuidados Paliativos de Los Montalvos.
Equipo de Atención Psicosocial, encabezados por Juan Manuel Sánchez, primer psicólogo de Cuidados Paliativos de Los Montalvos. / LAYA

En Los Montalvos se va a intentar aplicar a cinco pacientes y cinco familiares, según informa Juan Manuel Sánchez Fuentes, encargado del proyecto y primer psicólogo de la Unidad de Ciudados Paliativos. «Hay que ver quiénes quieren y quiénes pueden participar», afirma, ya que, dada la situación en la que se encuentran muchos de los pacientes y la dificultad que puedan tener a la hora de realizar actividades con las manos. «Tienen que ser personas con un nivel de autonomía medio para poder disfrutar de la actividad, si no, no tiene mucho sentido», explica. La aplicación de este proyecto piloto en el hospital salmantino comenzará a finales de este mes; una vez que se ponga en marcha, se aplicará entre un mes o un mes y medio; se realizarán análisis de datos y resultados para finalizar en octubre.

Lo que se pretende con esta tecnología, explican Raquel Losada, es crear escenarios virtuales, «que son muy inmersivos y muy atractivos, en los que la persona puede interactuar de manera lúdica y entretenida, con elementos, escenarios y escenas en 3D; como si estuvieran allí» y a través de ello «proporcionarles un mundo de estímulos, que a la vez entraña un mundo de emociones, y de ahí viene un poco el nombre de este proyecto».

«Esta tecnología es como abrirles un poco la ventana a muchas experiencias y a través de esas experiencias tan inmersivas y tan entretenidas, es como se consigue la terapia», y llegan a las personas de una manera «entretenida y natural», mediante la distracción. «La evidencia científica ha demostrado que se puede reducir el dolor, precisamente por esta distracción, y mejora mucho también la manera con la que ellos perciben el paso del tiempo», que pasa de manera «más agradable y más rápido».

Esta tecnología se aplica, explica Marta García, utilizando un casco de realidad virtual, que lo que tiene es un casco visualizador (lo que llamamos normalmente gafas de realidad virtual), que es lo que muestra las imágenes en 3D. Además cuenta con un sistema que, a través de infrarrojos, va haciendo un control de la posición cabeza, la rotación para la interacción, etc. También lleva incorporado un sensor de captura de movimiento para aumentar la interacción con las manos para que, de alguna forma, puedas interactuar con las manos en el espacio virtual que se está recreando.

«Al usar gafas en entornos inmersivos, eso es lo hace que sea una herramienta con tanta potencia a nivel de atractivo y que pueda favorecer la eficacia de este tipo de programas de apoyo psicosocial».

Dentro de lo que es «el mundo de las emociones, hemos trabajado, por así decirlo, en salas». Así, explica que hay una sala que está más orientada a la relajación y que, en muchos casos, se personaliza, puesto que pueden ponerse imágenes que sean seleccionadas por los propios pacientes, incluso fotografías personales. Otra sala es de estimulación, en la que pueden hacer actividades de tipo lúdico. También está la sala de las emociones, en la que se trabaja «a través de vídeos inmersivos, las técnicas de atención plena, pero trabajando aspectos muy concretos; se trabaja con ellos, sin que lo sepan, la respiración consciente, la autocompasión, etc.». El paciente hace una actividad «más orientada al entretenimiento desde su punto de vista, sin embargo, el trasfondo es trabajar otro tipo de aspectos».

Aplicar estas herramientas de realidad virtual al quehacer diario de unas unidades Cuidados Paliativos y ver si pueden ser útil de cara a mejorar la calidad de vida de los pacientes y de los familiares ingresados es lo que se va a poner en marcha en Los Montalvos. Para Juan Manuel Sánchez, «en cuanto a los aspectos mentales y psicológicos puede resultar útil como actividad distractora. Una persona que lleva mucho tiempo en la cama o varias semanas aquí ingresada, el poder ponerse esas gafas de realidad virtual y de pronto, por ejemplo, verse en un playa, escuchar el sonido del mar... se consigue esa sensación de inmersión durante un rato».

Son actividades para estimular, relajarse o simplemente, entretenerse, con unas perspectivas de crecimiento y mejora de cara al futuro casi ilimitadas, puedes hacer un montón de cosas con esas herramientas, señala.

Una vez puesto en marcha este proyecto piloto, «se medirá antes y después de cada sesión para ver la eficacia de forma individual y también a lo largo de las sesiones para ver si es efectivo; sobre todo en cuando a la ansiedad, a la tristeza, el estado de ánimo y a la mejora de la calidad de vida, así como la satisfacción percibida por los pacientes y los familiares».

Para Sánchez, «ponerse un ratito las gafas de realidad virtual y desconectar de la situación del hospital, de enfermedad, de malestar...», son sobre todo son actividades distractoras que «contribuyen a dejar de pensar en la situación de enfermedad, de sufrimiento, de malestar, al menos durante esos 20-25 minutos que duran las sesiones, poder conectar con otra realidad, cargar un poco las pilas».

Es «un proyecto muy innovador y puede aportar mucha calidad de vida y mucho bienestar a personas que se encuentran en una situación tan delicada de sus vidas. Creo que sobretodo les puede servir como actividad distractora. Les va a ayudar; va a contribuir a reducir un poco la ansiedad, a mejorar su estado de ánimo y a contrarrestar o reducir un poco la tristeza, concluye Juan Manuel Sánchez.