La realidad virtual comienza a aplicarse con gran éxito en Cuidados Paliativos

El casco sumerge en un mundo con el que estimularse, relajarse o entretenerse. Además, se puede interactuar con la manos. /LAYA
El casco sumerge en un mundo con el que estimularse, relajarse o entretenerse. Además, se puede interactuar con la manos. / LAYA

De momento, tres pacientes del hospital salmantino de Los Montalvos prueban ya el proyecto piloto de 'El mundo de las emociones'

ROSA M. GARCÍA / WORDSALAMANCA

La realidad virtual ya se está aplicando en la Unidad de Cuidados Paliativos de Los Montalvos. Tres pacientes, de momento, han comenzado a probar la experiencia de 'El mundo de las emociones' con unos resultados que, por ahora, superan las expectativas planteadas.

Como se recordará, 'El mundo de las emociones' es un programa innovador de realidad virtual para el apoyo psicológico y social, desarrollado por el departamento de I+d+i de la Fundación Intras, en colaboración con Aspasa, y que se está aplicando en dos hospitales, entre ellos, el salmantino de Los Montalvos. El objetivo, aplicar estas herramientas al quehacer diario de las unidades de Cuidados Paliativos para comprobar si pueden ser útiles en la mejora de la calidad de vida de los pacientes ingresados y familiares.

Utilizando un casco de realidad virtual se puede dar un paseo por el campo o la playa, viajar a un determinado país, lanzar pelotas, sembrar un huerto, dibujar, etc., además de interactuar con las manos en el espacio virtual recreado. En principio, es un proyecto piloto con el que se pretende estudiar y valorar su potencial, para posteriormente trabajar en el desarrollo de un programa más completo.

En las dos últimas semanas ya se está haciendo realidad con dos pacientes de Los Montalvos y en estos días se ha incorporado un tercero, además de los familiares que también lo están probando. Y se irá aplicando a más personas durante estos meses.

«Estamos viendo que es beneficioso y que desconectan un poco de la situación del hospital»

«De momento, la realidad virtual la han probado tres pacientes. La primera sensación, tras las primeras intervenciones, es genial», afirma Juan Manuel Fuentes, encargado del proyecto y primer psicólogo en la Unidad de Cuidados Paliativos de Los Montalvos. «La sensación de inmersión impacta mucho, porque ninguno había tenido nunca contacto con la realidad virtual y de pronto ponerse las gafas y pasar de estar aquí a otro lugar... está siendo un gran éxito».

Se trata, explica, de tres pacientes, varones, dos de 68 y 70 años, que fueron los primeros, y uno de 90 años, que se mostró «impresionado» tras probarlo. «La experiencia les resulta increíble, igual que a los familiares», porque «la primera vez es muy impactante, novedosa».

Fuentes explica que la parte que más triunfa, de momento, es la de los viajes, por distintas ciudades, por una cascada en la selva, ver una puesta de sol en el mar... «todas les han encantado», aunque, añade, que a algunos de los familiares les ha dado algo de vértigo, ya que el viaje se realiza a vista de pájaro, pero a la mayoría les resulta agradable. Por otro lado, están las partes en las que se interactúa, como la piscina de bolas, plantar en un huerto, tocar música y dibujar, entre otras, «con las que se han olvidado de que están aquí».

«Es un campo increíble que se puede desarrollar por muchísimas líneas diferentes»

«Estamos viendo que es beneficioso, como actividad distractora les resulta muy agradable y desconectan un poco de la situación del hospital», apunta, y añade que «cuando tengamos las cámaras 3D y podamos ir a sus espacios, como sacar una foto de su salón o pueda ponerse las gafas y estar en su pueblo o en un paisaje que les guste, será todavía más interesante». No sabe cuándo podrán contar con ellas, de momento las están probando en Intras, pero «sería muy interesante poder ir a sitios específicos, que sean significativos para ellos y traerlos al hospital, sobre todo para los pacientes que ya no podrán hacerlo».

Por ahora, están siendo tres pacientes, pero «vamos a aplicárselo a más», aunque, explica, se va a poder emplear con los que tengan un pronóstico de vida más largo o estén más estables, el resto «o no tiene ganas o no se encuentra con fuerzas». En principio, «se lo proponemos de forma abierta, para que la persona puede hacerlo cuando le apetezca, porque la situación de estos pacientes cambia de un día para otro o de una hora para otra. Todas las mañanas se lo propongo; de entrada, todos dicen que sí, pero lo difícil es encontrar un momento en el que estén bien y con ganas».