Ocho municipios tendrán menos concejales por la pérdida de población

Viandantes por la calle Compañía de Salamanca./WORD
Viandantes por la calle Compañía de Salamanca. / WORD

Cantalapiedra es el pueblo de más tamaño que se ve afectado y pasa de 9 a 7 ediles

D. BAJO / WORD

El 26 de mayo los salmantinos estamos llamados a las urnas para elegir a nuestros representantes en los Ayuntamientos, las Cortes de Castilla y León y el Parlamento europeo. Y quizá también en el Congreso y el Senado, pero eso aún está por ver.

La sangría demográfica que padece Salamanca también va a tener consecuencias políticas, porque varios municipios de la provincia van a perder concejales. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General regula cuántos ediles forman los Ayuntamientos en función de la población municipal. A más habitantes, más concejales.

Lamentablemente nuestra provincia va de mal en peor. Según el último padrón del INE, la inmensa mayoría de los pueblos perdieron población en 2017 y eso se dejará notar a la hora de acudir a las urnas. Ocho municipios pierden ediles al caer por debajo de los límites que marca la Ley. Además, otras dos localidades se han salvado sobre la campana de seguir su mismo camino.

Altibajos

Cantalapiedra, Yecla de Yeltes, La Sagrada, Olmedo de Camaces, Malpartida, Carpio de Azaba, Moríñigo y Navacarros son los ocho pueblos afectados. Todos pierden dos concejales, ya que las corporaciones deben tener un número impar de ediles.

Cantalapiedra es el municipio de más tamaño que se ve afectado. Ha pasado de 1.003 a 986 habitantes y la barrera de los 1.001 residentes es la que marca si el Ayuntamiento tiene 9 o 7 concejales.

Yecla de Yeltes ha caído por debajo de los 251 residentes. Tenía 252 y ahora 244. La consecuencia es que su Consistorio también mengua y pasa de 7 a 5 concejales.

Los demás pueblos de la lista están habitados por 100 o menos personas y en las últimas elecciones municipales contaban con 101 o más votantes. Esta cifra, 101 residentes, es la que marca la frontera entre los 3 y los 5 ediles. La Sagrada, Olmedo de Camaces, Malpartida, Carpio de Azaba, Moríñigo y Navacarros son los municipios afectados. En estos casos la despoblación afectará directamente a su funcionamiento institucional.

En el otro lado de la balanza, Coca de Alba y San Cristóbal de la Cuesta se han salvado a última hora. Tal y como refleja el padrón recopilado por el Instituto Nacional de Estadística, en 2017 ambos municipios habían perdido suficiente población como para tener que reducir el número de concejales. Coca de Alba tenía 97 residentes y estaba condenada a pasar de 5 a 3 concejales. San Cristóbal de la Cuesta estaba por debajo de los 1.001 vecinos e iba a tener 7 ediles en vez de 9. Sin embargo, un repunte de última hora ha rescatado a ambos. Coca de Alba ha vuelto a superar los 101 empadronados y San Cristóbal de la Cuesta los 1.001, por lo que ambos conservarán el tamaño de sus Ayuntamientos tal y como están actualmente.

También hay que destacar el caso de Aldeatejada. Este municipio del alfoz de la capital ha sumado habitantes durante los últimos años, pero no los suficientes como para rebasar las barreras de la ley electoral general. Le han faltado 12 empadronados para superar los 2.001 residentes y tener un Ayuntamiento con 11 concejales.

Los límites que marca la ley electoral general hacen muy difícil que los pueblos de Salamanca puedan ganar representantes consistoriales. En nuestra provincia abundan los municipios en torno a 500 habitantes y es prácticamente imposible que crezcan tanto como para alcanzar los 1.001 residentes y ganar dos representantes políticos más en sus Consistorios. La mayoría de ellos seguramente se conformarían con quedarse como están y no seguir despoblándose.

La situación de la provincia de Salamanca tampoco es extraordinaria, en cualquier caso. El resto de la región mantiene esta tendencia a la baja. El caso más señalado quizá sea el de Valladolid capital, que durante los próximos cuatro años tendrá 27 concejales en vez de 29.

Trayectoria

Viendo los datos que ofrece el INE sobre población no extraña que las localidades vayan dejándose concejales por el camino. Es la prueba palpable de los efectos de la despoblación galopante que azota a Salamanca y a la inmensa mayoría de la Comunidad. Nuestra provincia ha perdido 18.000 habitantes en 20 años. Sólo el año pasado la capital menguó en 458 residentes y ya tiene menos de 144.000 vecinos.

Los grandes municipios han seguido el mismo camino. Béjar (260 habitantes menos en un año), Ciudad Rodrigo (155), Peñaranda (112), Vitigudino (42), Ledesma (52)... Guijuelo es la única cabecera de comarca que mejora (33 habitantes más), además de los consabidos pueblos del alfoz. Aldeatejada es el que más gana (111 residentes en un año), pero incluso Santa Marta de Tormes (74 vecinos menos) va a peor. En porcentajes, el 22% de los pueblos de la provincia ganaron al menos un habitante durante el año pasado y otro 4% ni ganó ni perdió. El 74%, por tanto, vio cómo su población menguaba.

Por provincias, la población del padrón municipal descendió en todas las de Castilla y León. Zamora, con una caída del 1,61 por ciento y 2.855 habitantes menos, y Ávila, con un descenso del 1,37 por ciento y 2.202 habitantes menos, son las que experimentaron mayores caídas.

En lo que a capitales de provincia se refiere, la tendencia también fue de descenso de manera generalizada, con las únicas excepciones de Soria, donde la población creció en 231 personas, lo que supuso una mejora porcentual del 0,59%, y de Burgos, donde subió en un 0,17%, es decir, 298 personas más.

Por el contrario, el resto de capitales de provincia experimentaron un descenso en el número de habitantes, encabezado por Zamora, con una caída del 0,9%, que se tradujo en la pérdida de 562 personas.