«El oso estaba a menos de un metro y me planté ante él porque no había otra solución»

Secundino Estalayo, ayer al salir de Urgencias del Hospital Río Carrión. /Antonio Quintero
Secundino Estalayo, ayer al salir de Urgencias del Hospital Río Carrión. / Antonio Quintero

Secundino Estalayo, de 77 años, asegura que recibió un empujón del plantígrado cuando paseaba por el monte en Polentinos y que pudo huir ayudado por su perro

R. S. RICOPalencia

«No he podido dormir en toda la noche, su imagen se me venía a la cabeza todo el tiempo. Era muy pardo, y muy grande. Estoy de los nervios». Secundino Estalayo Andérez tardará mucho tiempo en sacudirse el susto de encima. Toparse de repente, cara a cara y a menos de un metro con un oso cuando paseaba por la zona de Peña Cereza, en el Parque Natural Fuentes Carrionas-Fuente Cobre, y sufrir un empujón del animal, es para estar a valerianas día y noche. Milagrosamente, este jubilado de 77 años, vecino de Polentinos, salvó el martes la vida, ayudado por su perro, que distrajo al plantígrado mientras Secundino rodaba por el suelo y escapaba a gatas del lugar, solo con una fisura en una costilla y un fuerte golpe en el muslo como parte de guerra. Este miércoles se desplazó en ambulancia hasta el Hospital Río Carrión de la capital para ser sometido a una exploración más exhaustiva, después de que acudiese primero al centro de salud de Cervera de Pisuerga para una primera atención médica, en una información que fue adelantada por Cope Palencia.

La Junta constata que había un oso encamado en la zona

Agentes de la Patrulla Osera de la Junta de Castilla y León rastrearon la zona siguiendo las indicaciones del vecino de Polentinos que aseguró haber sido atacado por un oso. La Junta de Castilla y León confirmó que encontraron a un oso encamado en una zona habitual de estos plantígrados.

El suceso ocurrió sobre las 18:00 horas, cuando Secundino Estalayo paseaba por la zona de Peña Cereza junto a su perro. Le encanta andar por el monte, y su jubilación le permite disponer de tiempo para hacerlo. También su buena forma física, pese a que tiene ya 77 años. El martes, se hallaba próximo al paraje en el que hace un año vio una calavera de un venado, con su cornamenta y todo, que había sido cercado contra las peñas y devorado por los lobos. Ese paraje se sitúa en la alambrada que delimita los términos de Polentinos y Vañes, y Secundino volvía por allí por curiosidad, por ver si había otros restos más recientes de animales que habían sido pasto de los cánidos. Pero no había más cornamentas, así que cruzó la alambrada que separa ambos términos y su perro empezó a ladrar. Se dirigió hacia el can, este se envalentonó y en ese instante, de entre las peñas, salió un oso enorme.

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«Estaba a menos de un metro y me planté ante él porque no había otra solución. Le di en la cabeza con el palo que llevaba yo en la mano, pero me empujó y me tiró al suelo. Me quedé un poco aturdido, me alejé de allí rodando y yendo a gatas, hasta que estaba a cien metros no volví la cabeza para atrás. El perro me salvó porque se quedó allí y el oso se quedó con él, luego el perro vino ya hacia mí y ya no vi al oso», comentaba Secundino Estalayo ayer a la salida del Servicio de Urgencias del Hospital Río Carrión. No había probado bocado desde que se topó con el oso, se le habían quitado las ganas de comer.

Se lamentaba Secundino, que está soltero, de haber pecado un tanto de pardillo, de haberse acercado hasta el lugar donde estaba ladrando su perro sin tomar precauciones, él que pasa tanto tiempo en el monte. Seguirá pasándolo, el susto no le ha quitado las ganas. Pero será más precavido. No es cuestión de mirarse a los ojos con otro plantígrado, aunque haya renacido esta vez como Leonardo di Caprio.

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