Un palentino pone el sonido a la celebración de la Selección

Rudy Fernández y Héctor Calderón con la Copa del Mundo. /El Norte
Rudy Fernández y Héctor Calderón con la Copa del Mundo. / El Norte

Héctor Calderón animó la fiesta de los campeones del mundo en el autobús y posteriormente en Colón

JESÚS GARCÍA-PRIETOPalencia

«Suena un poco fuerte, pero el poder acompañar a la Selección en el autobús ha sido uno de los mejores días de mi vida», afirma Héctor Calderón, pasadas ya unas horas de la llegada de los héroes de Pekín a la capital de España. El conocido Dj palentino tuvo la suerte de poder ser uno más y acompañar a la Selección de baloncesto en su paseo por las calles de Madrid. «Llevo varios años trabajando para la Federación Española de Baloncesto. Empecé mi relación con el mundo del baloncesto con la NBA. Ellos hacen giras por Europa habitualmente, y yo era el encargado de la gira a su paso por España. Desde ese momento, parece le que gusto a la gente de la Federación y se ponen en contacto conmigo para llevarme a los partidos de la Selección Española, y a partir de ahí me contratan para ser el Dj de las selecciones masculina y femenina. Estoy encantado», explica feliz Calderón.

Una jornada intensa que comenzó pronto por la mañana. «Había que probarlo todo para que estuviese correcto. Fue un día de muchos nervios y de responsabilidad. El recorrido comenzó en un polígono de la capital donde se encontraba el autobús que inmediatamente partió hacia Moncloa para recoger a los jugadores tras la recepción con el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. «Desde dentro se está más nervioso de lo que la gente se cree porque hay mucha preparación detrás», asegura el Dj.

Al final y pese al retraso, la Selección llegó a Madrid y desató la alegría del público que se había dado cita desde horas antes en Barajas o en algunas de las calles más emblemáticas de la capital como Gran Vía. Una celebración a la que se unieron todos y cada uno de los integrantes del combinado nacional. «El grupo de jugadores no dejan de ser gente joven a los que les gusta la música y que también les gusta pasárselo bien en sus ratos libres», apunta Héctor Calderón, que antes de que lleguen los jugadores, ya conoce los gustos musicales de cada uno de ellos.

«A Willy Hernangómez le encantan Ozuna y Estopa», «Pierre Oriola es de los pocos que se me acercó y me dijo que ni se me ocurriese poner reggaetón», aunque pese a la advertencia de Oriola, «al final lo baila como el que más». Las tendencias musicales que copan los puestos más altos de las listas de ventas reflejan que la música urbana es la más escuchada por el público joven, y eso ocurre también en la Selección nacional. «El himno de los jugadores antes de los partidos era una canción de Bad Bunny que cantaban en corro antes de saltar a la pista», confirma Calderón.

Un técnico muy serio

El seleccionador Sergio Scariolo, también acompañó en el autobús a sus jugadores aunque con el gesto serio que le caracteriza. «Es una buena persona, muy responsable e inteligente y con una actitud muy serena en el autobús. Cuando llegamos a Colón tomó una posición muy secundaria, dejando el protagonismo a los jugadores, cuando realmente yo creo que fue uno de los artífices de que seamos campeones del mundo», aclara el palentino. «Scariolo no me pidió ninguna canción, pero cuando puse el 'Bella ciao', la cantó como el que más».

El autobús finalmente llegó a Colón, donde un buen número de seguidores esperaba a los campeones. «Me tuve que bajar muy rápido del bus porque me estaban esperando en el escenario principal de Colón donde también pinchaba. Pasé entre la seguridad con los jugadores y muchos aficionados me daban la mano a mí, pensando que yo formaba parte del equipo».

Una vez acabó la celebración con la afición, los jugadores se retiraron a una cena privada, donde Héctor Calderón también estuvo. «Cenamos en el Chistu –lugar emblemático de las cenas de equipos deportivos–, donde también ambienté la velada. En la cena estaban también los hermanos de Marc Gasol, Adrià y Pau, con quienes también tuve ocasión de hablar. Pau es una persona muy amable y encantadora. No se prolongó mucho más la cosa, porque los jugadores llegaron muy cansados de China», explica Héctor Calderón, que no olvidará nunca la vez que pudo acompañar a unos campeones del mundo, durante la celebración desde dentro.