Covarrés cuenta mojones nueve años después de la última Mojonera

Los participantes en la Mojonera disfrutan de este enclave de ensueñó. /Nuria Estalayo
Los participantes en la Mojonera disfrutan de este enclave de ensueñó. / Nuria Estalayo

Los vecinos del Valle de los Redondos y Brañosera dan con las 28 piedras que delimitan ambos territorios durante la tradición de la Mojonera, que se remonta a un pleito de 1575

NURIA ESTALAYOCovarrés

Los vecinos de los pueblos de Santa María de Redondo, San Juan de Redondo y Brañosera, acompañados de los habitantes de otros pueblos de la comarca llegaron hasta Covarrés para celebrar la Mojonera después de nueve años desde la última edición, según marca la tradición. Veinte apeadores, junto al notario gaditano Jesús Lleonart, y acompañados de un nutrido séquito de seguidores se encargaron de buscar uno a uno los 28 mojones que delimitan los territorios del Valle de los Redondos con el de Brañosera. Desde las 9:30 hasta las 14:00 horas se desplazaron mojón a mojón siguiendo las instrucciones de Lleonart, quien daba lectura de la ubicación de las piedras marcadas. «Ha sido duro, pero divertido, con gente muy amable», comentaba el notario tras la firma del acta, que ayer sábado recogía la revisión de los lindes en este 2018 entre las distintas juntas vecinales.

Y el acta fue firmada por los apeadores, es decir por varios vecinos de diferentes edades. Su cometido, encontrar y memorizar cada uno de los rincones en los que se encuentran los mojones para que dentro de nueve años puedan ser nuevamente localizados. Y así era antaño, niños y hombres (no mujeres) recorrían la montaña memorizando su ubicación para poder encontrarlos en la siguiente Mojonera. Ahora, el sistema GPS los tiene recogidos, pero se sigue utilizando las instrucciones en papel. Naturalmente, es mucho más entretenido, y toda la comitiva puede participar en la búsqueda y emocionarse al descubrir la roca marcada con un signo, normalmente una cruz cincelada.

Ahora, desde los años 80, también el sexo femenino está presente, tanto en el recorrido como en el brindis. Este año por primera vez una mujer alzaba la copa en representación de uno de los pueblos, Marta de Mier, presidenta de la Junta Vecinal de Santa María.

Alrededor de 300 personas acudieron a disfrutar de una de las tradiciones más atávicas de la provincia, cuyo origen se remonta a un pleito por los pastos del año 1575. Muchos llegaron a Covarrés caminando, otros en todoterrenos, motos, bicicletas, quads o caballo y todos disfrutaron de lo lindo. En este lugar, tras el recorrido y la firma del acta, degustaron el churrasco y el chorizo que estos pueblos ofrecieron a los presentes.

Así, la Mojonera se ha trasformado con los años en mucho más que un estimulante recorrido por la Montaña Palentina buscando mojones. Actualmente, constituye una genuina y hermosa fiesta en la que vecinos y turistas disfrutan del maravilloso paisaje que ofrece la zona, de una comida conjunta y de un brindis con cava en copas ancestrales. Una maravillosa experiencia que limpia el alma (y pulmones), hace amigos y alegra corazones.

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