Buscan en Quintana y Villaconancio restos de represaliados de la Guerra Civil

Las palas para la excavación manual y la señalización para las fosas, en primer lugar, mientras trabaja la excavadora. /Marta Moras
Las palas para la excavación manual y la señalización para las fosas, en primer lugar, mientras trabaja la excavadora. / Marta Moras

La Asociación de la Memoria Histórica excava sin éxito en la primera jornada y prosigue este domingo para encontrar al menos a una docena de personas

J. Olano
J. OLANOPalencia

«En 1963 escuché a mi padre decir que debajo de la charca del camino están los de Antigüedad». Ese recuerdo grabado a fuego desde que era un niño en la memoria de Javier Román Rubio, un vecino de Villaconancio afincado en Aranda de Duero, está siendo como una especie de GPS en el corazón de algunos descendientes de los ocho hombres que se buscan en un terreno de Fuente el Guijo. Con una hermosa encina como referencia, una excavadora trabajó ayer todo el día en Villaconancio y Quintana del Puente aunque sin éxito.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) respalda estos trabajos –que se ejecutan financiados por una subvención de 30.500 euros de la Junta de Castilla y León–, con los que se pretende encontrar en Villaconancio los restos de los hermanos Basilio y Cecilio Aita Rayaces, Julio Barcenilla Barcia, Aurelio Benito Clavero, Ubaldo Ortega Llorente, Teodosio Román de la Cruz, Máximo Lázaro González y Antonio Bande López.

Los trabajos, guiados por Almudena García Rubio –especialista en arqueología funeraria y miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, y parte de un equipo científico especializado localizar restos de fusilados en la Guerra Civil por las tropas franquistas– son seguidos por familiares, vecinos y colaboradores de la Sociedad Aranzadi y miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica desde el camino que mira a esos terrenos particulares donde la excavadora hinca sus dientes hasta que se topa con el sustrato natural, el tipo de sedimento que indica que esa tierra está intacta y que por tanto, la prospección en ese punto no debe continuar.

Cerca de la zona donde también excavaron hace unos años, en ese triángulo de Fuente el Guijo, la búsqueda se hace difícil. «El problema es que las historias sobre las que buscamos los restos están solo basadas en testimonios orales, sí a través de familiares directos, pero sin documento ninguno que fundamente que pueden estar ahí», explica Almudena García Rubio, directora también de las exhumaciones del parque de la Carcavilla de Palencia entre 2009 y 2011, parte del equipo liderado por Francisco Etxebarría y que también trabajó en 2015 en la búsqueda de los restos funerarios de Miguel de Cervantes en la cripta del convento de las Trinitarias en Madrid, entre otras labores.

«Se cree que a estas personas que buscamos en Villaconancio las llevaban desde la cárcel de Baltanás a La Horra, pero por el camino las fusilaron y enterraron por aquí», incide Pablo García Colmenares, historiador de la ARMH que sigue de cerca los trabajos, igual que Juan Manuel Monge (que tiene recopilada la escasa información documentada que manejan) o que el vecino que hace de GPS, Javier Román, implicados en estos trabajos para llevar a un lugar digno los cuerpos de republicanos asesinados en 1936 en estos entornos de Aranda de Duero, donde la represión tras el golpe fue mayor y se tradujo en multitud de fosas comunes de hace ochenta años.

Portillo de Hornillos

A pie de obra está llegado desde Bilbao y con el corazón encogido de nuevo Jesús Román, nieto de Teodosio Román, presidente de la Casa del Pueblo de Antigüedad por aquel entonces. «Llevo 35 años en esto, intentando encontrar a mi abuelo, que pensábamos que estaba en Portillo de Hornillos, pero no apareció», afirma, refiriéndose a la excavación de Baltanás exhumada ya totalmente.

El corazón siguió encogido por la tarde en el monte Ramírez de Quintana del Puente, donde este equipo busca los restos de Isabel Esteban Nieto, la maestra de Brañosera, trabajos que siguió su nieta Isabel.

De esta maestra se sabe que se trasladó a Brañosera en septiembre de 1934 tras varios destinos como docente, pero su vida se rompió a finales de agosto del 36 cuando la detuvieron y la llevaron a la cárcel de Palencia. A primeros de septiembre fue fusilada y enterrada en este campo de Quintana del Puente junto con otra maestra, Ubaldina García, cuyos restos también se buscarán en la jornada de hoy en otro paraje por encima del monte Ramírez, en lo que podría ser una tercera fosa ubicada en un páramo entre Valbuena de Pisuerga y Quintana del Puente, donde también se cree que hay varias personas más (al menos una docena junto a las de Villaconancio).

Todo el material está preparado para señalizar las fosas una vez aparezcan. La Asociación de Memoria Histórica continúa de esta forma con su labor, que en esta ocasión no se ha topado con contratiempos administrativos o políticos, indica Juan Manuel Monge, a la espera de dar buenas noticias a los familiares en las próximas jornadas de los trabajos.