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Batet, la catalana del PSOE y la española del PSC

Meritxell Batet. /Efe
Meritxell Batet. / Efe

La ministra será la primera catalana que preside el Congreso desde la restauración de la democracia

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Seguro que tiene otros méritos políticos y valores profesionales, pero en este caso la cuna ha sido determinante. Meritxell Batet va a presidir el Congreso porque es de Barcelona y del PSC. Será la primera catalana al timón de la Cámara legislativa desde la restauración de la democracia.

No es del núcleo duro del presidente del Gobierno, pero goza de toda su confianza. Lo demostró cuando le asignó la cartera de Política Territorial y el trabajo callado de las relaciones con la Generalitat de Cataluña. Ahora sube un peldaño y como tercera autoridad del Estado deberá engrasar las relaciones colapsadas con los soberanistas.

Hasta llegar aquí, hay una intensa trayectoria para sus 46 años. «Es una mujer hecha a sí misma», en palabras de Sánchez. Estudió en la Universidad con becas mientras ponía copas nocturnas en el Nick Havanna y el Bikini -desde entonces se le han quitado «las ganas de salir de marcha»- para contribuir a la, según su descripción, «no muy boyante» economía familiar. Bailarina frustrada, pianista aficionada y amante de la ópera, esta hija única vivió a los 17 años un desahucio porque su madre, con empleos intermitentes, no podía pagar la hipoteca.

Acabó Derecho en la Pompeu Fabra, Universidad en la que se doctoró y es profesora de Derecho Constitucional. A finales de los noventa empezó a colaborar, sin militar, en el PSC de Narcís Serra. Y hasta hoy. Por el camino fue diputada por Barcelona entre 2004 y 2015 desde los puestos modestos de las listas. Hasta que hace cuatro años, para sorpresa general, fue la número dos por Madrid tras Sánchez. En las últimas volvió a Barcelona, pero ya como cabeza de cartel, un puesto que también ambicionaba un peso pesado como Josep Borrell.

Con el presidente del Gobierno ha tenido una relación especial desde el primer momento. A pesar de que se alineó con Eduardo Madina en las primarias que ganó Sánchez, el nuevo líder socialista la incorporó a su ejecutiva como secretaria de Estudios y Programas. Ahí comenzó a fraguarse la simbiosis entre las tesis del PSOE y las del PSC. Aporta la sensibilidad catalanista en la calle Ferraz y pone el acento federal entre los socialistas catalanes. Como suele ocurrir en estos casos es la catalana del PSOE y la española del PSC. Se la ve más por el barrio Malasaña de Madrid que por el barcelonés de Gracia.

No siempre fue así. Un año antes de entrar en la dirección del PSOE, votó junto al resto de diputados del PSC en el Congreso, salvo Carme Chacón, a favor de un referéndum pactado y del derecho a decidir. Un planteamiento que hoy no tiene cabida en su discurso cien por cien constitucionalista con ingredientes catalanistas y aroma plurinacional.

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