La UE y Canadá firmarán el domingo el CETA tras el 'sí' de Valonia

El ministro-presidente de la Valonia belga, Paul Magnette. /
El ministro-presidente de la Valonia belga, Paul Magnette.

El visto bueno de esta región de unos 3,6 millones de habitantes ha desbloqueado el acuerdo de libre comercio entre Bruselas y el país norteamericano

COLPISA / AFPbruselas

La Unión Europea y Canadá firmarán el domingo su acuerdo de libre comercio durante una cumbre en Bruselas, después de que los diferentes parlamentos belgas dieran el 'sí' a un tratado considerado como la antesala del TTIP.

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"¡Misión cumplida! Acabo de acordar con el primer ministro [canadiense] Justin Trudeau la celebración de una cumbre UE-Canadá este domingo", ha anunciado en Twitter el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

La ceremonia de la firma prevista el pasado jueves hubo de ser aplazada a causa de la oposición al CETA de la región francófona belga de Valonia, pero tras varias jornadas de maratónicas negociaciones, el parlamento regional reunido en Namur abrió el camino, por 58 votos a favor y 5 en contra, al 'sí' de las últimas entidades belgas.

El visto bueno de esta región de unos 3,6 millones de habitantes estaba casi asegurado después que el jefe de gobierno valón y cara visible del bloqueo al acuerdo, Paul Magnette, defendiera el acuerdo negociado arduamente con sus homólogos belgas, que vuelve el tratado comercial, a su juicio, "más justo" y con "más garantías".

La Izquierda alemana pretende frenar el CETA con una demanda urgente al TC

La Izquierda, primera fuerza de la oposición parlamentaria en Alemania, pretende frenar el acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá con una demanda por la vía de urgencia ante el Tribunal Constitucional alemán.

Fuentes de esa corte, con sede en Karlsruhe (oeste), han informado hoy de la recepción de esa demanda, aunque no han especificado si se pronunciarán o no acerca de ella este mismo viernes.

Los dos jefes del grupo parlamentario izquierdista, Sahra Wagenknecht y Dietmar Bartsch, sustentan su demanda en el argumento de que el Gobierno alemán no ha cumplido con las condiciones impuestas por el TC para dar el visto bueno al CETA. Con ello se alude a la sentencia emanada por esa Corte el pasado 13 de octubre, en que se daba luz verde a la aprobación por parte del Gobierno del acuerdo comercial con Canadá, pero sometida a varias condiciones. La principal de éstas es que el Ejecutivo alemán garantizara que Alemania, en caso necesario, pueda abandonar el acuerdo, cuestión que para el ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, es obvia.

A continuación los parlamentos de la región de Bruselas y de la comunidad lingüística francohablante también aprobaron, cerrando así el proceso del lado belga.

La UE se vio obligada a anular el jueves la cumbre prevista en Bruselas, con la presencia del primer ministro canadiense Justin Trudeau, para la firma de este acuerdo comercial, ya que no contaba con la necesaria aprobación de todos los países del bloque, en concreto del de Bélgica.

El veto de los gobiernos regionales belgas de Valonia y de Bruselas Capital, así como el de la comunidad lingüística francófona, impedían al primer ministro belga, el liberal Charles Michel, comunicar a la UE el necesario visto bueno del reino.

Los 28 Estados miembro de la Unión Europea adoptaron el viernes por la noche el conjunto de textos del acuerdo de libre comercio con Canadá (CETA), que la UE afirmó estar "lista para firmar", anunció el Consejo Europeo.

La firma del acuerdo entre la UE y Canadá, negociado durante siete años entre Bruselas y Ottawa, implicaría su entrada en vigor de forma provisional y parcial, pero daría paso a un nuevo proceso complejo de ratificación por todos los países del bloque, que podría llevar años.

En la declaración adoptada el jueves por todas las entidades del reino de Bélgica para desbloquear la situación, varios de los parlamentos belgas ya advirtieron que no piensan ratificarlo si se mantiene el sistema de resolución de litigios entre multinacionales y Estados previsto actualmente.

Y ello, pese a que los belgas obtuvieron garantías del ejecutivo europeo y del Consejo de que los jueces de este tribunal de arbitraje, que entraría en vigor tras el proceso de ratificación, estarían nombrados por los Estados para evitar que procedan de los "ambientes de negocios", explicó Magnette.

Los europeos temían que la imposibilidad de firmar el CETA pasara factura a su credibilidad en las escena internacional, pero este último episodio de presiones, ultimátums velados y negociaciones maratónicas ha sacado a relucir varias de sus limitaciones.

El diario belga Le Soir apuntaba una de ellas este viernes en portada. "La Comisión haría bien en recordar que las instituciones democráticas de los países del Viejo Continente conservan una legitimidad real (...) El interés general no puede ser una máquina que aplaste la democracia y la ciudadanía", rezaba su editorial.

Otros diarios europeos recomendaban a la UE revisar sus complejos procedimientos de adopción de acuerdos, máxime cuando se aproximan las negociaciones sobre la marcha de Reino Unido del bloque y cuando están en curso las conversaciones sobre el acuerdo comercial con Estados Unidos, el TTIP.

Los opositores al CETA lo consideran como el 'caballo de Troya' del controvertido acuerdo con Estados Unidos, mucho más ambicioso. "Ya podemos sacar una lección: Con el CETA mejorado, el TTIP está muerto y enterrado", advirtió Magnette ante sus parlamentarios.

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